
La aprobación unánime del Sistema de Intercambio de Información de Seguridad del Mercosur (SISME) por parte de todos los ministros del interior y de seguridad del bloque en la reunión de Asunción del 26 al 29 de mayo fue el logro institucional más silencioso y posiblemente más duradero de la Presidencia Pro Tempore paraguaya. Silencioso porque no generó titulares comparables a los del acuerdo con la UE o al TLC con Canadá. Duradero porque resuelve un problema estructural de la seguridad regional que ningún gobierno del bloque había podido resolver individualmente: la imposibilidad de que las fuerzas de seguridad de un país accedan en tiempo real a la información policial y judicial de los países vecinos cuando persiguen a un delincuente que cruza la frontera, cuando necesitan verificar los antecedentes de una persona detenida en un paso fronterizo, o cuando quieren cruzar datos sobre una red criminal que opera en múltiples jurisdicciones del bloque.
El crimen organizado en el Mercosur es el adversario que más claramente ilustra la necesidad del SISME. Las redes de narcotráfico que operan en la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina tienen estructuras transnacionales que les permiten moverse entre las tres jurisdicciones con una fluidez que las fuerzas de seguridad nacionales no pueden igualar cuando operan de manera independiente. Un narcotraficante detenido en Foz do Iguaçu puede dar un nombre falso y ser liberado porque la comisaría brasileña no tiene acceso en tiempo real a los registros de antecedentes de Paraguay o Argentina. Con el SISME plenamente operativo, esa misma detención genera en tiempo real una consulta a los sistemas de todos los países del bloque, y si el detenido tiene antecedentes en cualquiera de los cinco países, ese dato aparece inmediatamente en la pantalla del agente que lo está procesando. Esta funcionalidad — que en los sistemas europeos del Espacio Schengen se da por sentada — es la que el SISME está construyendo para el Mercosur, y su implementación completa es quizás la mejora de calidad de vida ciudadana más directa que el bloque puede producir en el corto plazo.
El parlamentario paraguayo del Parlasur Rodrigo Gamarra — que como presidente del organismo encabezó las declaraciones sobre Bolivia y Venezuela de la sesión del 1 de junio — publicó en X esta semana una reflexión sobre el SISME que conecta la seguridad con la democracia: «Un Mercosur que no puede proteger a sus ciudadanos del crimen organizado no puede pedir a sus ciudadanos que crean en la integración. El SISME que aprobamos en Asunción es la demostración más concreta de que el bloque puede hacer cosas que los Estados solos no pueden hacer. Eso es integración real.» Su publicación recibió 4.100 interacciones en 48 horas, convirtiéndose en una de las declaraciones de un parlamentario del Mercosur con mayor repercusión en las redes sociales del bloque en lo que va del año. En Instagram, la cuenta oficial del Parlasur compartió la declaración de Gamarra con una imagen de las fronteras del Mercosur, generando 2.300 likes en 24 horas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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