

En el marco del evento “Cuidar a los que cuidan”, organizado por la Fundación Astur, La Mañana entrevistó a Nicolás Ghiano, médico geriatra especializado en el acompañamiento integral de personas mayores, sus familias y cuidadores. Tras disertar en la conferencia, el experto reflexionó sobre la realidad de quienes sostienen diariamente las tareas de cuidado, el desgaste físico y emocional que muchas veces atraviesan “en silencio”, y la necesidad de que la sociedad y las instituciones comiencen a poner el foco en el bienestar de los cuidadores.
Recientemente participó del evento organizado por la Fundación Astur, “Cuidar a los que cuidan”. ¿Cuáles fueron las principales conclusiones del encuentro?
Lo más valioso fue animarnos a poner en el centro a una figura que históricamente queda relegada: el cuidador. Durante mucho tiempo se asumió que tenía que “aguantar”, que con amor y compromiso alcanzaba. Hoy sabemos que no, y que hablar del cuidado de los adultos mayores sin hablar de quienes los cuidan es una conversación incompleta. También quedó claro que el cuidado es una responsabilidad compartida que involucra a familias, instituciones, Estado y organizaciones como la Fundación Astur. Cuidar al cuidador no es un gesto accesorio: es la condición indispensable para un cuidado digno, humano y sostenible.
¿Qué significa, en la práctica, cuidar a quienes cuidan?
Significa traducir el reconocimiento en hechos concretos. Primero, compartir la tarea, que el cuidado no recaiga sobre una sola persona, sino que se reparta entre familiares y, cuando es posible, se sume una cuidadora profesional algunas horas por semana. Segundo, garantizar tiempos de descanso reales, porque no es lo mismo “estar sin hacer nada” al lado del paciente que descansar; el cuidador necesita pausas genuinas, espacios donde no esté en función de otro. Tercero, aceptar la ayuda profesional, que no reemplaza el amor, lo ordena. Muchas veces el cuidador no necesita más esfuerzo, sino más dirección. Cuarto, abrir espacios para hablar de lo que duele, porque el silencio prolongado suele ser el mayor enemigo del cuidador. Y, por último, volver a tejer comunidad: el almacenero, el vecino, la farmacéutica, todos pueden ser parte de una red que sostiene.
¿Por qué es tan importante poner también el foco en el bienestar de los cuidadores?
Porque cuidar bien a otro exige estar mínimamente bien uno mismo. No es egoísmo, es sostenibilidad. Un cuidador exhausto, sin descanso ni apoyo, no puede ofrecer un cuidado de calidad en el largo plazo, y el agotamiento sostenido termina afectando tanto a quien cuida como a quien es cuidado. Si la persona que sostiene el cuidado colapsa, todo el sistema se cae. A eso se suma una cuestión ética que es que detrás de cada cuidador hay una historia, un proyecto de vida, vínculos. Reducirlo a su función deshumaniza. Mirar al cuidador es, en última instancia, una forma profunda de cuidar al adulto mayor y a la sociedad.
¿Cuál es la realidad actual de las personas que se dedican al cuidado de los adultos mayores? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan?
En la mayoría de los casos uno no decide ser cuidador, se va dando casi sin notarlo. Empieza con una hora por día para la medicación, después son tres horas para la comida y los turnos médicos, y casi sin darse cuenta termina en un régimen de 24 horas, los siete días de la semana. La dependencia del adulto mayor —sobre todo cuando hay demencia— tiende a aumentar, no a disminuir.
A esa carga se suma otra: en la mayoría de las familias el cuidado recae casi automáticamente sobre hijas o esposas, no porque sean las únicas disponibles, sino por un mandato social profundamente arraigado que nunca se discute ni se reparte. Mujeres que ya trabajan, crían hijos y sostienen hogares pasan a ser cuidadoras principales, con una carga física y emocional enorme. Los principales desafíos son la falta de relevos reales, el aislamiento social, la culpa de descansar y la escasez de redes de apoyo, especialmente para el cuidador domiciliario profesional, que muchas veces sostiene situaciones muy complejas en soledad.
¿Qué señales muestran que una persona que cuida está necesitando ayuda?
El desgaste rara vez aparece como una enfermedad clara, suele ser silencioso y progresivo, difícil de detectar incluso para quien lo padece. Algunas señales son el cansancio constante que no se alivia durmiendo, la irritabilidad sin causa aparente, la dificultad para concentrarse, la tristeza persistente, la sensación de culpa al descansar y el aislamiento social —dejar de ver amigos, abandonar hobbies—. También suele aparecer una idea silenciosa pero muy poderosa: “si no lo hago yo, ¿quién?”. Cuando esa frase se instala, ya estamos en zona de alerta. No es debilidad, es sobrecarga. Muchos cuidadores no están enfermos, están agotados.
¿Qué herramientas pueden ayudar a que el cuidado sea más saludable para quien lo ejerce?
Hay herramientas concretas, muchas sin costo. Hacer una reunión familiar y repartir tareas con nombres y días asignados, por escrito —una lista visible en la heladera funciona—. Establecer un turno libre fijo del cuidador, una franja de dos o tres horas semanales intocable. Sumarse a grupos de cuidadores, presenciales o por WhatsApp, dado que compartir con quienes pasan por lo mismo descomprime mucho. Y aprovechar la formación, es decir, hoy hay videos cortos y materiales gratuitos en YouTube.
Cuando se puede sumar un costo accesible, el impacto crece. Me refiero, por ejemplo, a una cuidadora profesional algunas horas por semana, y una consulta cada uno o dos meses con un geriatra, psicólogo o trabajador social que ayude a reorientar el cuidado a medida que cambia la dependencia. Un consejo para cuando algunos familiares “se hacen los distraídos”: cambiar el “¿me podrías ayudar?” por algo concreto: “el jueves necesito que acompañes a papá al médico”. Esa diferencia chica cambia todo.
¿Por qué cree que como sociedad generalmente no se valoran las tareas de cuidado como se debería?
Por dos razones entrelazadas. La primera es que el cuidado fue históricamente femenino y se naturalizó. Durante generaciones se asumió que las hijas, esposas y hermanas iban a cuidar “porque sí”, sin discutirlo, sin remunerarlo, sin reconocerlo. Lo que se da por descontado se vuelve invisible, y lo invisible no se valora. Segundo, el cuidado no produce resultados medibles ni espectaculares. No se inaugura una obra, no figura en un balance. Sus frutos son cualitativos, o sea, que un adulto mayor esté tranquilo, bien acompañado, con dignidad. En una sociedad orientada a lo cuantificable, todo lo que sostiene la vida desde adentro —criar, cuidar, acompañar— queda subestimado. A esto se suma la falta de políticas públicas, de formación específica y de remuneraciones acordes a la responsabilidad que el cuidado implica.
Por último, vivimos en una sociedad que envejece, por lo cual cada vez habrá más personas que necesiten cuidado y más cuidadores. Si no cambiamos la mirada, el desgaste será cada vez mayor. Necesitamos más redes de apoyo, más formación, más conversación pública y, sobre todo, más empatía.
Como médico geriatra, veo a diario el enorme esfuerzo de quienes cuidan, el amor, entrega y compromiso, pero también el cansancio, soledad y culpa. Estoy convencido de que no alcanza con preguntarnos cómo cuidar mejor a nuestros mayores si no nos preguntamos, al mismo tiempo, cómo estamos cuidando a quienes los cuidan.
Redacción
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/actualidad/hablar-del-cuidado-de-los-adultos-mayores-sin-hablar-de-quienes-los-cuidan-es-una-conversacion-incompleta/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★No es sólo de grasa: las dietas yo-yo también pueden acentuar la pérdida de masa muscular
- ★Cuáles son los 6 conceptos erróneos sobre la demencia que pueden retrasar su detección y prevención
- ★Delcy Rodríguez junto a la ONU definen el plan de recuperación y asistencia post sismo
- ★Un juez federal fija para el 1 de junio de 2027 el juicio contra Maduro
- ★El cohete japonés Epsilon S supera con éxito su prueba de motor tras dos fallos anteriores

