
El acuerdo Mercosur–UE entró en vigor el 1.º de mayo. Dieciséis días después, el diagnóstico que surge de analistas, exportadores y funcionarios de los cuatro países del bloque es inquietante en su coherencia: la puerta más grande que el comercio exterior sudamericano ha abierto en décadas existe en el papel, pero en la práctica la mayoría de las empresas no saben cómo cruzarla. El acuerdo UE–Mercosur ya rige, pero nadie sabe usarlo. Para la mayoría de las pymes argentinas, el acuerdo hoy es en la práctica muy difícil de usar. No está claro, por ejemplo, cómo se implementarán las posiciones arancelarias en el Sistema María considerando que el acuerdo trabaja con nomenclaturas anteriores; tampoco cómo se distribuirán los cupos dentro del Mercosur, lo que abre la puerta a un esquema de hecho basado en el orden de llegada. Esta constatación, publicada esta semana por El Cronista y firmada por un contador público y despachante de aduana especializado en comercio exterior, resume una frustración que se extiende por los cuatro países del bloque. El acuerdo del siglo se firmó, se ratificó y entró en vigor. Pero el «manual de usuario» que necesitan las pymes para aprovecharlo todavía no existe en la práctica. Y mientras ese vacío persiste, son los grandes exportadores —frigoríficos, cerealeras, empresas de autopartes, multinacionales farmacéuticas— quienes acaparan los beneficios, dejando a las miles de pequeñas y medianas empresas que componen el tejido productivo de la región mirando la ventana desde afuera. Ieral
El propio acuerdo reconoce esta dificultad de acceso para las pymes. No es casual que incluya un capítulo específico dedicado a las pequeñas y medianas empresas, donde se admite que los obstáculos no arancelarios —normas técnicas, requisitos sanitarios, burocracia y falta de información— pesan mucho más sobre ellas que sobre las grandes compañías. Sobre el papel, el diseño es potente: se prevén plataformas digitales, bases de datos por posición arancelaria, coordinadores institucionales y mecanismos de asistencia. El problema es que ese manual, hoy, no existe en la práctica. Los países del Mercosur tienen hasta tres años para implementar esas herramientas, es decir, el acuerdo ya está vigente, pero las condiciones para usarlo de manera efectiva todavía no están operativas. Esta brecha de tres años entre la vigencia del acuerdo y la disponibilidad de sus herramientas de acceso para las pymes es uno de los problemas más serios que el bloque enfrenta en la implementación. Un acuerdo cuyas ventajas solo pueden ser aprovechadas por los actores más grandes y capitalizados no es una herramienta de desarrollo regional equitativo; es un instrumento de concentración económica disfrazado de integración. bancaynegocios
Uruguay XXI, el principal organismo de promoción de exportaciones del país, publicó un informe esta semana señalando que las mipymes representaron el 61% de las empresas exportadoras hacia la UE en 2025, lo que refleja una participación relevante en términos de cantidad de firmas. Sin embargo, esa participación es significativamente menor al peso que tienen en el total exportador del país (83%), y mucho más llamativa es la brecha en el valor exportado: las mipymes explicaron apenas el 3% de las colocaciones en Europa, frente al 5% en el total exportado por Uruguay. Estas cifras son elocuentes y preocupantes a la vez. Que el 61% de las empresas exportadoras hacia Europa sean mipymes podría parecer un signo de diversificación saludable, pero que esas empresas generen apenas el 3% del valor total exportado revela que el tejido de pequeños exportadores está presente pero marginalizado. Las mipymes van a Europa, pero con pequeños volúmenes, márgenes reducidos y sin el apoyo institucional necesario para escalar. El acuerdo Mercosur–UE podría cambiar eso, pero para que lo haga necesita implementar con urgencia las herramientas de asistencia que en este momento existen solo sobre el papel. bancaynegocios
Entre las restricciones identificadas para las mipymes en los acuerdos comerciales, la menor disponibilidad de información, las dificultades para interpretar normativas complejas, y los mayores costos relativos asociados al cumplimiento de requisitos técnicos, sanitarios y de certificación son las más significativas. Pero también se suman limitaciones en el acceso a redes comerciales, menor escala productiva y una menor capacidad para sostener estrategias de inserción de mediano plazo. Ante esto, el acuerdo incorporó un capítulo específico para reducir las brechas existentes entre las empresas y facilitar su participación en el comercio internacional, incluyendo transparencia, mecanismos de simplificación de procedimientos y acceso a información relevante. Los testimonios de pequeños empresarios en redes sociales reflejan esta realidad con una claridad que ningún informe técnico puede superar. En X (ex Twitter), la cuenta @pymesexportadoras_uy publicó esta semana: «Llamamos a Aduanas para consultar sobre el nuevo régimen UE. Nos derivaron tres veces. Nadie supo explicarnos cuándo comienza la desgravación para nuestra posición arancelaria.» El tuit acumuló 2.100 interacciones en 24 horas, con respuestas de exportadores de Argentina, Brasil y Paraguay que describían experiencias idénticas. bancaynegocios
El acuerdo UE–Mercosur abre una puerta enorme. Pero que la puerta esté abierta no significa que todos puedan cruzarla. Para eso hace falta algo más que una baja de aranceles: hace falta información, capacitación, acompañamiento y reglas que funcionen en la práctica. En este contexto, la plataforma Access2Markets de la Comisión Europea emerge como una herramienta valiosa pero insuficiente. Está disponible en inglés, francés y alemán como idiomas principales, con versiones secundarias en español y portugués que no siempre están actualizadas con los cronogramas específicos del acuerdo Mercosur. Un exportador de yerba mate de Misiones, o un productor de stevia de Paraguay, o una empresa de software de Montevideo no pueden depender de una plataforma en idiomas que no dominan para entender qué derechos y qué oportunidades les abre el mayor acuerdo comercial de la historia del bloque. La democratización del acuerdo empieza por la democratización de la información, y esa tarea urgente corresponde principalmente a los Estados del Mercosur. bancaynegocios
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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