
En días pasados la prensa internacional reveló unos audios en los que se escuchaba de viva voz al recién indultado narco expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, hablando con sus alfiles de manera bastante coloquial, por no decir que burda y grosera, como todo un gran capo, un Corleone hispano, acerca de sus planes de regresar al poder en las próximas elecciones en Honduras, denigrar y asesinar a sus adversarios políticos a los que llamaba en forma despectiva y equivocada “comunistas”, gestionar su impunidad y la desaparición de los cargos que le investiga la justicia de su país y garantizar su regreso triunfal a Honduras.
En medio de sus intercambios escatológicos con sus secuaces, Hernández reveló muchas cosas que simplemente trascienden del plano local y ponen en alerta a las fuerzas democráticas de América Latina, pues, como corolario de la doctrina Donrow, o sea la actualización funesta que Donald Trump le hizo a la ya de por si nefasta Doctrina Monrow que se resume en el eslogan “AMERICA PARA LOS AMERICANOS”, que en realidad significa América para los estadounidenses, se habla de un complot multinacional para intervenir en las elecciones de los países Latinoamericanos para poner en sus presidencias a personajes títeres y serviles de los intereses de los EEUU.
Un complot que hace recordar los años terribles de las intervenciones infames de la gran potencia al costo de muchas vidas de ciudadanos de este subcontinente, seguidas siempre de una ordalía monstruosa y sangrienta por los dictadores que el imperio nos impuso.
Según Hernández, en la práctica se habría conformado un cartel de la ultraderecha cavernaria y asesina para robarse las elecciones, tal como, confirma el propio narco expresidente, hicieron en su terruño; reprimir cruentamente la inevitable protesta popular y desaparecer caudillos progresistas, complot tenebroso en los que, aparte del propio Hernández, estarían involucrados Milei, el contra reformista libertario que tiene a la Argentina sumida en el caos, quien aportaría una suma significativa, Daniel Noboa el narco presidente del Ecuador quien afronta severas críticas en su país por su manejo administrativo precario y corrupto y por haber convertido al Ecuador en sus años en el poder en paraíso de los narcos, puerta de salida de la producción de coca de las naciones vecinas y, luego de ser una nación pacífica, uno de los lugares más peligrosos y violentos del mundo para naturales y extranjeros y, probablemente, el Pinochetista Kast, recién elegido y posesionado presidente de Chile.
Hace algunos días, en un contexto académico preguntaba a un reconocido sociólogo el por qué de ese péndulo fatal entre demócratas y gobiernos de ultraderecha que simplemente llegaban con el propósito de anular los pocos o amplios avances sociales conseguidos en gobiernos progresistas, generando regresión y acentuando la endémica desigualdad y miseria que afecta nuestras ricas naciones, entregar los recursos a su amos del norte, reprimir hasta más no poder las expresiones de protesta de la ciudadanía al costo de muchos detenidos, torturados, judicializados, asesinados y desaparecidos en especial entre los jóvenes.
El hombre levantó la mirada como mirando al infinito y luego de dos o tres carraspeos empezó a hilvanar una compleja respuesta, habló de la baja formación política de nuestros pueblos, de la influencia perniciosa de los medios, del caudillismo, del fanatismo, de la tendencia adoptar posturas inflexibles e insensatas, de cierta candidez y de cierto nivel de arribismo e individualismo mal entendido.
Tomó un largo sorbo de café, hizo un gesto de desagrado al constatar que ya no estaba tan caliente como le gustaba y prosiguió. Si por un lado hay candidez, inflexibilidad e insensatez, por el otro hay un malicioso y perverso manejo de la información, de la propaganda, una constante repetición de narrativas falsas que crean imágenes distorsionadas en el común de la gente.
Lo recordé bastante mientras escuchaba con creciente indignación los audios de Hernández y sus secuaces, la alusión que hacen a ese espécimen racista y aporofóbico, caprichoso e impositivo que preside la metrópoli, un tipo que si por algo se ha caracterizado es por ser un mediocre empresario imbuido de un pragmatismo cerril y una visión imperial según la cual los demás seres humanos somos prescindibles y sacrificables cuando se trate de proteger los intereses de las rancias élites multinacionales a las que pertenece.
Luego de una muy preocupante exposición de sus planes en lo referente a Honduras, el narco indultado habló de la intervención de agentes sionistas en el trámite de su indulto presidencial, la plata, dijo, que costó tal decisión de Donald Trump, la pusieron grupos ultraconservadores de rabinos con amplia influencia en los EEU. De igual manera, se refirió a tareas predefinidas con el presidente estadounidense y sus halcones, no dijo la cifra invertida en su liberación, pero de su exposición se puede inferir que fueron muchos dólares.
Trump, aseguró, quiere mantenerse en el poder pese a que constitucionalmente no tendría derecho a otro periodo más y quiere, lo repitió muchas veces, apoderarse de países como México, Colombia y Brasil, actualmente con gobiernos de izquierda democráticamente elegidos.
Cierto que esa pretensión amenazante y peligrosa del señor Trump, revelada por su ahora socio y subordinado Hernández, no es para nada sorprendente, de hecho, ante su fracaso al conminar a un estado europeo a que le cediera la propiedad de ese vasto territorio, estratégicamente situado entre el viejo y el nuevo continente, Groenlandia; su fracasada aventura bélica en Irán al costo de miles de vidas especialmente de civiles y niñas inocentes, daños materiales por miles de billones de dólares, daños morales irreparables; su demolición deliberada de la confianza en lo referente a las relaciones comerciales de su país con el mundo y su cuestionado real compromiso en la lucha internacional contra las drogas, convertido este comercio en un pretexto para pasar por encima de la soberanía de otra naciones, secuestrar y matar presidentes, financiar revueltas armadas, asesinar y aterrorizar pescadores a quienes, sin fórmula de juicio y sin prueba alguna, tacha de narcotraficantes, está claro que Trump busca guerritas contra “enemigos” débiles y con tendencia a arrodillarse, como tristemente suele suceder en nuestros países a quienes el mismo prepotente mandatario de los EEUU llamó “países de mierda”, pequeños conflictos ganables que le reporten popularidad ente sus huestes psicóticas, fanáticas y sociópatas, mismas que a su llamado invadieron el capitolio y mataron e hirieron a algunos de sus guardias y a quienes el mismo energúmeno zanahoria indultó, tan pronto como, lamentablemente, volvió a la presidencia de su país, hasta entonces el más poderoso del mundo.
Entonces ahora se vuelve sobre nuestras naciones, nos tiene en la lista negra, ya garantizó que puede disponer y robarse los recursos de una Venezuela cuyo gobierno sorprendió por su pusilanimidad, y cree que puede hacer lo mismo en Colombia, Brasil y México, a la vez que recrudece el infame bloqueo sobre Cuba.
Cree que podrá aplastar a la isla rebelde, volverla a convertir en el lupanar de los megarricos de Florida, una Sodoma caribeña, tal como quiere hacer con Gaza. No vaya a ser que se equivoque ya que si algo tienen los cubanos es resiliencia, dignidad y valor para defender lo suyo.
Las conversaciones del narco expresidente Hernández revelan que toda esa fanfarria de la lucha por las libertades y la democracia no es más que el ruido de fondo para justificar el asalto a la independencia y soberanía de los países y apoderarse de sus gobiernos para imponer títeres que le cedan a perpetuidad los recursos de esos territorios al costo del hambre, la miseria, pobreza y subdesarrollo de sus pueblos. Eso mismo que intentaron hacer en Irán e hicieron con el concurso de las naciones europeas en Libia, Irak, Afganistán y en todos los lugares donde los gringos han puesto sus esterilizantes botas.
En Colombia debemos estar atentos, nos jugamos en estas elecciones venideras el futuro y, a medida que avanza el tiempo, arrecian los ataque canallas en contra del candidato progresista mientras la candidata de la ultraderecha intenta disfrazarse de moderada y el otro candidato opcionado, un fascista de medio pelo, admirador de Bukele, ferviente acólito de Trump, un tipo belicoso, misógino, acosador de mujeres y defensor de tenebrosos delincuentes a quienes, sin el menor escrúpulo, también ha estafado, un sujeto que habla sin ambages de destripar a la izquierda y se refiere a esa tendencia como una plaga que hay que extinguir, en un país que, no hace mucho, intentó aniquilar a los seguidores de un partido de izquierda, infame aventura que produjo cerca de seis mil víctimas y en la que, aparte de los paramilitares, hubo, sin duda, participación de los gobiernos de la época.
Sabemos que estamos en la mira, Trump quiere convertir a Venezuela en el estado 51, pretensión a la que, sorprendentemente, la traidora Delcy y su combo se han negado, por lo menos de dientes para afuera, no cabe duda de que, como fácilmente podemos comprobarlo, compartimos el destino de nuestros hermanos venezolanos.
Hay que salir a votar masivamente este 31 de mayo, pues, así como en Honduras, intentarán hacer un fraude: Entre más votemos, más difícil será para ellos concretarlo.
¡Colombia no será el prostíbulo de los amigos del pedófilo criminal!
POR CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

