La apuesta de Montería por convertirse en una ciudad verde no comenzó con el anuncio de “Montería 2040 Distrito Verde y de Biodiversidad”. Detrás existe un proceso de varios años en el que el río Sinú, la recuperación ambiental, la movilidad fluvial, la generación de empleo y la expansión urbana han ido ocupando un lugar central. Ahora, el alcalde Hugo Kerguelén García intenta llevar esa transformación a una nueva etapa, con una visión que pretende superar los períodos de gobierno y preparar a la ciudad para una población cercana a 740.000 habitantes en 2040.
¿Quién es Hugo Kerguelén?
Hugo Fernando Kerguelén García nació en Montería el 16 de abril de 1981. Su formación combina dos áreas que ayudan a explicar buena parte de su proyecto político: es ingeniero civil e ingeniero ambiental de la Universidad de los Andes, tiene una especialización en Finanzas de la Universidad EAFIT y una maestría en Ingeniería Civil. Antes de llegar a la Alcaldía acumuló experiencia tanto en el sector público como en proyectos de infraestructura.
Su hoja de vida oficial registra, entre otros cargos, su paso como asesor del Fondo Adaptación y de la Agencia Nacional de Infraestructura, además de su trabajo como gerente de proyectos de Autopista del Sol–Ruta Caribe. Entre enero de 2020 y julio de 2022 fue secretario de Planeación de Montería.
Desde esa Secretaría participó en la construcción del Plan de Desarrollo 2020–2023 y en el proceso del Plan de Ordenamiento Territorial 2021–2033, además del diseño de proyectos de infraestructura. Esa experiencia resulta relevante porque Kerguelén no llegó a la Alcaldía como un dirigente político tradicional, sino desde un perfil técnico vinculado con planificación, infraestructura, finanzas y territorio.
El proyecto politico que lo llevó a la Alcaldía: empleo
Su campaña de 2023 permite identificar un elemento fundamental: el empleo fue el principal eje de su propuesta electoral.
Durante la campaña, Kerguelén sostuvo que después de recorrer barrios, veredas y corregimientos había llegado a la conclusión de que la principal preocupación de los monterianos era la falta de oportunidades laborales. Su propuesta estableció como meta la creación de 27.000 nuevos empleos y la reducción del desempleo a un dígito.
La particularidad de su planteamiento fue que no presentó el empleo únicamente como una cuestión urbana. Propuso relacionarlo con el campo, las vías productivas, los acueductos, la agroindustria y la formación laboral. También planteó utilizar incentivos tributarios para estimular a empresas a crear puestos de trabajo.
El lema “Una sola Montería” sintetizó esa propuesta política. Kerguelén explicó después de ganar las elecciones que no quería que fuera solamente un eslogan, sino una idea de integración territorial: construir sobre lo que ya existía, corregir aquello que no funcionaba y unir sectores alrededor de una visión común.
El resultado electoral fue contundente: obtuvo 114.675 votos, equivalentes al 50,22 % de los votos válidos, frente a 88.180 de Natalia López Fuentes.
De la promesa de empleo a la gestión
Según el balance oficial de su primer año, en 2024 Montería registró 11.989 nuevos ocupados, mientras que programas y proyectos de la Alcaldía impulsaron directamente 5.438 empleos. La administración también puso en marcha un Estatuto Tributario Pro Inversión que permitió generar empleos mediante el mecanismo de intercambio de impuestos por puestos de trabajo.
En infraestructura, durante 2024 se reportaron 28,68 kilómetros de vías urbanas pavimentadas y 26,85 kilómetros de vías rurales. En el área rural se realizaron además 1.450 asistencias técnicas a pequeños productores y se distribuyeron 575 kits agropecuarios.
Pero hay otro dato que resulta especialmente importante para entender el actual proyecto verde: la administración reportó la siembra de más de 417.000 árboles en la Ciénaga de Betancí y la aplicación de un programa de Pago por Servicios Ambientales, buscando vincular conservación y generación de empleo.
¿Por qué Montería quiere ser una ciudad verde?
“Montería 2040 Distrito Verde y de Biodiversidad” parte de una realidad demográfica: la ciudad estima que para 2040 tendrá aproximadamente 740.000 habitantes entre población urbana y rural. El desafío consiste en evitar que ese crecimiento se traduzca simplemente en expansión urbana, presión sobre los recursos naturales y mayores problemas de movilidad y servicios públicos.
La propuesta plantea seis pilares: regeneración, gestión del agua, adaptación climática, adicionalidad y asequibilidad, biodiversidad y ruralidad positiva. A ellos se agregan educación, innovación, ciencia y tecnología, cultura, movilidad, conectividad, empleo, economías verdes, vivienda, reducción de la pobreza y equidad.
En términos políticos, hay una diferencia importante respecto de una simple campaña ambiental: Kerguelén está intentando presentar la biodiversidad como infraestructura económica y social, no únicamente como conservación.
La lógica es que proteger agua, recuperar ecosistemas, desarrollar movilidad limpia, fortalecer la producción rural y generar actividades asociadas al turismo y a las economías verdes pueden formar parte de una misma estrategia de desarrollo.
El río Sinú vuelve al centro de Montería
Durante buena parte del siglo XX, el río Sinú fue una vía fundamental para transportar personas y mercancías. Montería, Lorica y San Bernardo del Viento crecieron vinculadas al cauce. Entre las décadas de 1920 y 1950, Montería se consolidó como un puerto fluvial y la navegación mediante planchones tuvo un papel importante en la conexión de sus dos márgenes.
La modernización de Colombia desplazó progresivamente al río como principal vía de transporte, favoreciendo las carreteras. Pero la ciudad nunca dejó de estar determinada geográfica y ambientalmente por el Sinú.
De hecho, siete de las nueve comunas de Montería se encuentran frente al río, de acuerdo con información de planificación municipal. El Sinú no es, por tanto, un elemento paisajístico secundario: es una estructura territorial alrededor de la cual se organiza buena parte de la ciudad.
La estrategia actual intenta recuperar esa relación, pero con una diferencia: no se trata simplemente de regresar al antiguo transporte fluvial. Se busca combinar movilidad, turismo, economía, espacio público, conservación ambiental y conectividad rural.
Businú: el proyecto que puede cambiar la economía fluvial
El ejemplo más concreto es Businú, el sistema de transporte público fluvial proyectado sobre el río Sinú.
La iniciativa pretende utilizar el río como una vía urbana complementaria para transportar pasajeros, conectando distintos puntos de Montería. La Alcaldía lo presenta como una apuesta de movilidad sostenible, pero sus efectos potenciales van más allá del transporte: turismo, comercio, conectividad y recuperación económica del corredor fluvial.
El proyecto tiene además una historia anterior a Kerguelén. La propia Alcaldía reconoce que nació en 2015 con la visión de construir un sistema con 15 estaciones y que posteriormente se gestionaron recursos para embarcaderos y embarcaciones. La actual administración retomó el proyecto y avanzó en su ejecución.
En junio de 2026 se puso en marcha una obra de 4.939 millones de pesos para mejorar la infraestructura de navegación de los planchones. El proyecto contempla 22 balizas náuticas, señalización LED y el aumento de la altura de las guayas de 6 a 9 metros, beneficiando a 18 planchones y generando cerca de 110 empleos durante su ejecución.
Y en agosto de 2026 la Alcaldía informó que avanzaban las obras de elevación de las guayas precisamente para preparar el corredor fluvial para la entrada en operación de Businú.
El río como economía y no solamente como paisaje
Esta es quizás una de las claves de la estrategia de Montería.
El proyecto plantea que el río puede recuperar una función económica sin repetir necesariamente el modelo extractivo o comercial del pasado. Un sistema de transporte fluvial puede generar actividad alrededor de embarcaderos, comercio, gastronomía, turismo, servicios, mantenimiento naval y nuevas conexiones con comunidades ribereñas.
El potencial es particularmente importante para la zona rural. La Alcaldía señala que el territorio cuenta con más de 2.500 kilómetros de vías rurales, muchas de ellas sin pavimentar, y que numerosas veredas se encuentran a orillas del Sinú. En esa perspectiva, el transporte fluvial puede convertirse en una alternativa para conectar comunidades que actualmente enfrentan dificultades de acceso terrestre.
Eso explica por qué la economía fluvial aparece vinculada a la visión de ciudad y no como un proyecto aislado de transporte.
La gran apuesta: que el proyecto sobreviva al alcalde
Quizás el aspecto políticamente más interesante de “Montería 2040” es que Kerguelén intenta diseñar una política que no termine cuando finalice su mandato en 2027.
La propuesta contempla cuatro etapas: preparación, consultas virtuales, encuentros para construir proyectos y finalmente pactos ciudadanos. La intención es incorporar a jóvenes, mujeres, campesinos, pescadores, comunidades indígenas y afro, ganaderos, empresarios, academia y otros sectores.
La pregunta fundamental será si esos acuerdos consiguen convertirse en políticas públicas permanentes.
La experiencia de Montería muestra que una ciudad puede mantener una orientación durante distintos gobiernos. El antecedente es “Montería Sostenible 2032, de cara al río Sinú”, elaborado en 2015 con acompañamiento del BID y Findeter. La actual administración considera que aquel proceso ayudó a mantener una dirección ambiental más allá de los cambios políticos.Montería 2040: una apuesta que va mucho más allá de ser “una ciudad con árboles”
La transformación que propone Montería tiene, en realidad, tres dimensiones simultáneas: ambiental, económica y territorial.
La ambiental busca proteger agua, biodiversidad y ecosistemas y preparar a la ciudad para el cambio climático. La económica intenta crear empleo mediante agroindustria, turismo, servicios y economías verdes. Y la territorial busca recuperar el río Sinú como elemento de conexión entre ciudad, campo y actividad productiva.
En ese sentido, el proyecto de Kerguelén tiene una particularidad: su principal activo verde no es solamente la cantidad de parques que pueda construir Montería, sino la posibilidad de convertir el río Sinú en una infraestructura natural de movilidad, biodiversidad y desarrollo económico.
El reto será demostrar que esas tres dimensiones pueden funcionar juntas y que el crecimiento económico no terminará deteriorando precisamente los ecosistemas que la ciudad pretende proteger.
Montería 2040 será, en definitiva, una prueba de planificación urbana de largo plazo. Hugo Kerguelén llegó a la Alcaldía con una campaña cuyo eje fue el empleo y la promesa de integrar una ciudad fragmentada bajo la idea de “Una sola Montería”. Ahora busca dejar una segunda marca: que esa integración se produzca alrededor del agua, la biodiversidad, el campo y una nueva economía fluvial. Si consigue convertir el Sinú en una vía de movilidad, un corredor ambiental y un motor económico al mismo tiempo, Montería podría pasar de tener un río que atraviesa la ciudad a convertirse en una ciudad verdaderamente estructurada alrededor de su río.
Foto: Alcaldía de Montería / Hugo Kerguelén García
ACERCA DEL CORRESPONSAL
JAVIER PERTIERRA
Javier Antón Pertierra, un destacado jurista y comunicador español con una trayectoria diversificada:
Periodismo y Comunicación: Es el Director para la Unión Europea de Prensa Mercosur y presentador del podcast "Enlace Iberoamericano", donde analiza temas de actualidad internacional, tecnología (como IA y Blockchain) y política.
Perfil Jurídico: Es abogado especialista en Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) y asesor jurídico.
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