El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, afirmó que el BRICS se ha convertido en una de las principales voces del Sur Global y en una plataforma para coordinar posiciones frente a los grandes desafíos de la política y la economía internacional. La declaración fue realizada en una entrevista con Sputnik después de la cumbre del bloque celebrada en India.
Según el canciller brasileño, el crecimiento del BRICS no debe analizarse únicamente desde la perspectiva comercial. A su juicio, el bloque representa también un espacio de cooperación política y diplomática en el que sus integrantes buscan impulsar una reforma del sistema multilateral y una mayor participación de los países del Sur Global en las decisiones que definen el orden internacional.
Vieira calificó al BRICS como una experiencia de “diplomacia creativa” y destacó que sus integrantes han conseguido construir mecanismos concretos de cooperación. Entre ellos mencionó al Nuevo Banco de Desarrollo, institución creada por los países fundadores del bloque y actualmente presidida por la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, como uno de los ejemplos de que la cooperación entre economías emergentes puede traducirse en proyectos de desarrollo.
Uno de los puntos que adquiere especial relevancia para América del Sur es el uso de monedas nacionales en el comercio. Vieira recordó que Brasil y Argentina ya mantienen mecanismos de este tipo desde hace aproximadamente dos décadas y señaló que existen posibilidades de ampliar el análisis hacia otros socios del Mercosur, especialmente Paraguay y Uruguay.
El ministro, sin embargo, marcó una diferencia importante: el uso de monedas nacionales para determinadas operaciones comerciales no significa que el BRICS esté preparando una moneda única. Según Vieira, una moneda común no forma parte de la agenda actual del grupo. La propuesta se orienta más bien a estudiar mecanismos que faciliten el comercio y reduzcan determinadas dependencias financieras.
La cuestión adquiere mayor dimensión en un escenario internacional caracterizado por disputas comerciales, sanciones, tarifas y una creciente fragmentación económica. Vieira sostuvo que la diversificación de las relaciones comerciales ayudó a Brasil a enfrentar las medidas arancelarias adoptadas por Washington y destacó particularmente el fortalecimiento de los vínculos económicos con Asia, la integración sudamericana y los nuevos acuerdos comerciales alcanzados por el Mercosur.
La posición brasileña coincide con una tendencia más amplia dentro del BRICS: aumentar el peso de los países emergentes en la gobernanza mundial sin necesariamente constituir una alianza militar o un bloque cerrado contra Occidente. De hecho, Vieira ha rechazado en otras intervenciones la caracterización del BRICS como una organización “antioccidental” y ha defendido una política basada en el diálogo, la cooperación y el multilateralismo.
La reciente cumbre de Nueva Delhi se desarrolló además en un contexto de fuertes tensiones geopolíticas y comerciales. El encuentro terminó con una declaración conjunta que reafirmó la defensa del multilateralismo y expresó preocupación por medidas proteccionistas y sanciones unilaterales. El grupo también continúa enfrentando el desafío de conciliar los intereses de sus integrantes, cada vez más numerosos y con posiciones diferentes frente a conflictos internacionales.
Para el Mercosur, el debate tiene una dimensión particularmente estratégica. Brasil considera que la diversificación de mercados puede reducir la vulnerabilidad de las economías sudamericanas frente a decisiones comerciales tomadas por grandes potencias. En ese escenario, la posibilidad de profundizar operaciones en monedas nacionales y ampliar los vínculos con Asia podría complementar los procesos de integración regional ya existentes.
Vieira sostiene que el BRICS debe actuar de manera coordinada para defender los intereses del Sur Global y promover una reforma de las instituciones internacionales. La propuesta incluye modificar una arquitectura de gobernanza que, desde la perspectiva brasileña, todavía no refleja adecuadamente el peso económico, demográfico y político alcanzado por las economías emergentes.
En este contexto, el BRICS enfrenta una doble tarea: demostrar que puede transformar su creciente peso económico en resultados concretos y, al mismo tiempo, mantener la cohesión entre países con intereses nacionales muy diferentes. Reuters señala que el grupo representa actualmente más del 40% de la población mundial y cerca de una cuarta parte del PIB global, mientras que su Nuevo Banco de Desarrollo ya ha financiado miles de millones de dólares en proyectos.
Para Brasil, la apuesta es que esa dimensión económica se traduzca en mayor autonomía para el Sur Global. Para el Mercosur, el desafío consiste en aprovechar las nuevas oportunidades sin abandonar la integración regional ni depender de un único socio comercial.
La declaración de Mauro Vieira coloca nuevamente al BRICS en el centro de la discusión sobre el futuro del sistema económico internacional. Más allá de la retórica sobre el “imperialismo económico”, la cuestión de fondo es concreta: cómo pueden Brasil, el Mercosur y otras economías emergentes ampliar sus mercados, comerciar con mayor diversidad de socios y ganar capacidad de decisión en un mundo cada vez más fragmentado.
Foto: Maxim Shemetov / Sputnik
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