
Hablar de amor propio va mucho más allá de sentirse bien con nuestra apariencia, repetir frases positivas frente al espejo o dedicarnos ocasionalmente un momento de descanso. El amor propio se construye en la vida cotidiana, especialmente a través de aquellas decisiones que protegen nuestra dignidad, bienestar emocional, salud mental y paz interior.
Amarnos implica aprender a reconocernos como personas valiosas aun cuando estamos atravesando momentos difíciles, hemos cometido errores o no cumplimos con las expectativas que nosotros mismos habíamos construido.
Poner límites sin sentir culpa.
Decir “no” también puede ser una expresión de amor. Los límites saludables no buscan castigar ni alejar a los demás; buscan establecer hasta dónde podemos llegar sin lastimarnos emocionalmente.
Muchas veces sentimos culpa al poner límites porque hemos aprendido a relacionar el amor con complacer, soportar o estar siempre disponibles. Sin embargo, cuidar nuestro espacio emocional no significa querer menos a los demás; significa no abandonarnos a nosotros mismos para satisfacerlos.
Soltar lo que ya no te hace bien.
Hay personas, relaciones, pensamientos, hábitos e incluso etapas de nuestra vida que alguna vez tuvieron sentido, pero que con el tiempo dejaron de aportarnos bienestar.
Soltar no significa negar lo vivido. Significa comprender que podemos agradecer aquello que formó parte de nuestra historia sin convertirlo necesariamente en parte de nuestro futuro.
A veces, el acto de amor propio más difícil consiste precisamente en aceptar que algo terminó y permitirnos continuar.
Cuidar tu salud mental cada día.
La salud mental no debería atenderse únicamente cuando sentimos que hemos llegado al límite. También se construye preventivamente.
Dormir adecuadamente, expresar nuestras emociones, descansar, reconocer nuestros pensamientos, buscar espacios de tranquilidad, establecer límites, mantener relaciones saludables y acudir a ayuda profesional cuando sea necesario son diferentes formas de cuidar nuestro mundo interior.
Cuidarnos antes de quebrarnos también es amor propio.
Disfrutar de tu propia compañía.
Aprender a estar solos no significa aislarnos. Existe una diferencia importante entre la soledad que duele y la capacidad de disfrutar conscientemente de nuestra propia presencia.
Podemos aprender a caminar solos, escuchar música, leer, tomar un café, desarrollar nuestros intereses o simplemente permanecer unos minutos en silencio.
Cuando nuestra propia compañía deja de parecernos insuficiente, comenzamos a relacionarnos con los demás desde la elección y no exclusivamente desde la necesidad.
Dejar de compararte con los demás.
La comparación constante puede hacernos olvidar nuestra propia historia.
Cuando observamos la vida de otra persona normalmente vemos una pequeña parte de su recorrido, mientras que conocemos cada dificultad, error e inseguridad del nuestro. Comparar ambas realidades puede convertirse en una evaluación profundamente injusta.
El crecimiento personal no consiste en preguntarnos constantemente “¿por qué no soy como esa persona?”, sino también en reconocer:
“¿Quién era yo antes y cuánto he avanzado desde entonces?”
Tu proceso merece ser evaluado desde tu propia historia.
Escuchar lo que realmente necesitas.
Vivimos rodeados de exigencias: lo que debemos hacer, conseguir, demostrar o aparentar. Entre tantas voces externas podemos dejar de escuchar la nuestra.
Preguntarnos “¿qué necesito realmente en este momento?” puede parecer sencillo, pero representa un importante ejercicio de autoconocimiento.
Quizás necesitamos descansar, hablar, llorar, detenernos, alejarnos temporalmente de una situación, pedir orientación o simplemente permitirnos no tener todas las respuestas.
Escucharnos también es aprender a tratarnos con respeto.
Perdonarte por los errores del pasado.
Todos cargamos decisiones que hoy habríamos tomado de manera diferente. Sin embargo, juzgar permanentemente a nuestro “yo del pasado” utilizando los conocimientos que poseemos en el presente puede convertirse en una forma silenciosa de maltrato interno.
Perdonarnos no significa justificar nuestros errores. Significa reconocerlos, asumir nuestra responsabilidad, aprender de ellos y permitirnos evolucionar.
No podemos modificar lo ocurrido, pero sí podemos decidir qué hacemos con aquello que aprendimos.
Pedir ayuda cuando la necesitas.
Existe una idea equivocada de que ser fuerte significa poder con todo sin ayuda. En realidad, reconocer nuestros propios límites requiere valentía y conciencia.
Pedir apoyo emocional, familiar, espiritual o profesional no nos hace débiles. Nos recuerda algo profundamente humano: no estamos diseñados para enfrentar absolutamente todo en soledad.
El amor propio también se practica.
El amor propio no aparece mágicamente un día para quedarse para siempre. Habrá momentos en los que nos resulte sencillo reconocernos y otros en los que necesitaremos reconstruir nuestra relación con nosotros mismos.
Por eso, más que un sentimiento, el amor propio puede entenderse como una práctica cotidiana.
Es elegir hablarnos con mayor compasión.
Es aprender a poner límites.
Es respetar nuestros tiempos.
Es dejar de perseguir aquello que constantemente nos lastima.
Es aceptar nuestras imperfecciones sin renunciar a crecer.
Y es comprender que nuestra dignidad no depende de cuánto hacemos por los demás.
Al final, amarte no significa pensar únicamente en ti. Significa aprender a relacionarte contigo de una manera tan saludable que puedas compartir con los demás sin tener que desaparecer tú en el proceso.
¿Cuántas de las decisiones que tomas diariamente nacen del amor hacia ti mismo y cuántas nacen del miedo, la culpa o la necesidad de aprobación?
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39 (RVR 1960)
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
ELIZABETH RONDóN
Venezolana y actualmente residente en Cali, Colombia, cuenta con una amplia trayectoria en temas relacionados con el desarrollo personal y organizacional.
- ★ACTOS DE AMOR PROPIO: APRENDER A CUIDARTE TAMBIÉN ES AMARTE.
- ★TODO TIENE SU TIEMPO: APRENDER A CONFIAR EN LOS PROCESOS DE LA VIDA.
- ★SAPIOSEXUALIDAD: CUANDO LA INTELIGENCIA SE CONVIERTE EN ATRACCIÓN.
- ★EL TRAUMA TAMBIÉN PUEDE HABLAR A TRAVÉS DEL CUERPO.
- ★CUANDO CAMBIA LA RAÍZ, CAMBIA LA MANERA DE VIVIR.

