La galaxia de Andrómeda, nuestra gran vecina cósmica situada a unos 2,5 millones de años luz de la Tierra, está entrando en una etapa de menor actividad. Nuevos datos del Telescopio Espacial Hubble muestran que la formación de nuevas estrellas ha disminuido de manera sostenida durante los últimos 500 millones de años, con una caída especialmente pronunciada en los últimos 40 millones. Los científicos investigan ahora si una pequeña galaxia vecina, conocida como M32, pudo haber influido en este proceso.
Los investigadores combinaron dos grandes programas de observación del Hubble y lograron estudiar aproximadamente dos tercios del disco donde se forman estrellas en Andrómeda, también identificada como M31. El análisis permitió reconstruir la historia reciente de millones de estrellas y observar cómo la actividad de la galaxia fue disminuyendo con el paso del tiempo.
Hace unos 500 millones de años, Andrómeda formaba estrellas a un ritmo aproximado de una masa solar por año. Hace 40 millones de años, esa cifra se había reducido aproximadamente a la mitad. En la actualidad, la tasa estimada ha descendido hasta cerca de una quinta parte de la masa del Sol por año, según los resultados divulgados por la NASA.
El gran anillo de Andrómeda pierde actividad
Los científicos descubrieron que buena parte de la formación estelar reciente se concentra en un enorme anillo situado a unos 32.000 años luz del centro de la galaxia. Precisamente allí se encuentra una de las claves del fenómeno: la disminución general de nuevas estrellas parece estar impulsada principalmente por la reducción de la actividad dentro de esas estructuras en forma de anillo.
El resultado es importante porque los datos no indican necesariamente que Andrómeda se haya quedado sin gas y polvo, los materiales fundamentales para fabricar nuevas estrellas. La interpretación de los investigadores es diferente: la galaxia podría estar atravesando una desaceleración natural después de un período mucho más activo de su historia.
Los astrónomos recuerdan que Andrómeda experimentó un importante episodio de formación estelar hace aproximadamente 2.000 millones de años, posiblemente relacionado con una interacción o fusión con otra galaxia. Desde entonces, su actividad parece haber comenzado un proceso gradual de descenso.
M32 aparece como la principal sospechosa
La investigación también puso la mirada sobre M32, una pequeña galaxia satélite que aparece muy cerca de Andrómeda desde nuestra perspectiva. Aunque ambas parecen próximas en el cielo, los científicos todavía no conocen con precisión suficiente su posición tridimensional ni pueden determinar exactamente cuándo pudo haberse producido una interacción entre ellas.
Sin embargo, los datos del Hubble revelaron un detalle llamativo: la región de Andrómeda más cercana a M32 muestra señales de una disminución de la formación estelar que comenzó hace unos 60 millones de años. Esta coincidencia temporal convierte a la pequeña galaxia en una posible responsable de haber alterado el gas del disco de Andrómeda.
Los investigadores son cautelosos. No afirman que M32 sea definitivamente la causa, pero consideran que es, por ahora, la hipótesis más interesante. Una interacción gravitatoria entre galaxias puede alterar enormes cantidades de gas, comprimir algunas regiones y reducir la actividad en otras, modificando profundamente el ritmo de nacimiento de nuevas estrellas.
Un laboratorio cósmico en nuestro vecindario
Andrómeda es una galaxia espiral comparable en tamaño a nuestra Vía Láctea y es lo suficientemente cercana como para ser observada incluso a simple vista desde lugares con cielos oscuros. Esa proximidad permite a los astrónomos estudiar sus estrellas individuales con un nivel de detalle imposible en la mayoría de las galaxias del universo.
Para realizar esta investigación, los científicos dividieron las regiones observadas en miles de áreas individuales de unos 300 años luz de extensión, reconstruyendo cuándo y dónde habían nacido las estrellas durante los últimos 500 millones de años. El resultado constituye uno de los mapas más detallados de la historia reciente de formación estelar de una galaxia vecina.
¿Significa que Andrómeda está muriendo?
No. Andrómeda continúa formando estrellas, pero lo hace a un ritmo menor que en el pasado. El fenómeno tampoco significa que la galaxia vaya a desaparecer. Las escalas de tiempo en el universo son gigantescas y estos procesos se desarrollan durante cientos de millones o incluso miles de millones de años.
El estudio, publicado en The Astrophysical Journal, ayuda a comprender cómo evolucionan las grandes galaxias espirales cuando disminuye su actividad después de períodos intensos de formación estelar. Además, Andrómeda ofrece una oportunidad única para entender mejor el futuro de otras galaxias similares, incluida nuestra propia Vía Láctea.
La imagen que surge de las observaciones del Hubble es la de una galaxia que no se ha detenido, pero que parece estar bajando el ritmo. Después de millones de años de intensa actividad, Andrómeda podría estar atravesando una fase de transición. Y muy cerca de ella, la pequeña galaxia M32 continúa siendo una sospechosa cósmica cuya verdadera influencia todavía está por descubrirse.
Foto: NASA / ESA / Telescopio Espacial Hubble
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