La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral brasileño antes de producir una sustitución masiva de trabajadores, y uno de los primeros efectos puede estar apareciendo en los salarios y en las oportunidades de ingreso al mercado de trabajo. Estudios recientes muestran que las ocupaciones más expuestas a la IA están experimentando cambios más rápidos en las habilidades exigidas, mientras que los trabajadores jóvenes y quienes desempeñan tareas rutinarias enfrentan una presión creciente. El fenómeno no significa que la tecnología esté eliminando empleos de manera generalizada, pero sí está modificando el valor de determinadas tareas y la forma en que las empresas contratan.
El Barómetro de Empleos de IA 2026 de PwC, elaborado a partir del análisis de más de mil millones de anuncios de empleo en seis continentes, muestra que la exposición a la inteligencia artificial está asociada con una profunda transformación de las competencias requeridas. En Brasil, las ofertas de empleo que exigen conocimientos relacionados con IA prácticamente se triplicaron entre 2024 y 2025: pasaron de representar el 1,1% al 3,6% del total, equivalente a casi 119.000 oportunidades abiertas durante ese período.
El estudio también muestra una división cada vez más clara entre las profesiones en las que la inteligencia artificial sustituye determinadas tareas y aquellas en las que funciona como una herramienta para aumentar la productividad del trabajador. Los empleos más expuestos a la IA no necesariamente están desapareciendo, y en numerosos casos están incorporando nuevas responsabilidades que requieren mayor capacidad de análisis, liderazgo, creatividad y toma de decisiones. A nivel mundial, los puestos considerados “profesionalizados” por la IA crecieron aproximadamente el doble de rápido que aquellos que fueron “democratizados” por la tecnología, mientras que sus salarios avanzaron 42% más rápido.
Sin embargo, el impacto es diferente para quienes se encuentran al comienzo de su trayectoria profesional. Un estudio de la Fundación Getulio Vargas (FGV Ibre) encontró que los brasileños de entre 18 y 29 años que trabajan en ocupaciones con mayor exposición a la IA registraron una probabilidad de empleo casi 5% inferior y una renta aproximadamente 7% menor en comparación con escenarios anteriores a la expansión de estas tecnologías. La investigación señala que el problema está especialmente relacionado con la sustitución de tareas de entrada, como actividades administrativas, procesamiento de información y otras funciones rutinarias que tradicionalmente permitían a los jóvenes adquirir experiencia profesional.
La evidencia brasileña también aparece en una investigación académica que analizó millones de observaciones de trabajadores y registros de contrataciones y desvinculaciones. Los trabajadores jóvenes en ocupaciones con elevada exposición a la IA presentaron una reducción de ingresos respecto de trabajadores similares en actividades menos expuestas, mientras que el efecto fue mucho menor entre grupos de mayor edad. Los investigadores señalan que la inteligencia artificial puede estar modificando precisamente las funciones que históricamente servían como puerta de entrada a determinadas carreras profesionales.
El fenómeno no se limita a Brasil. Datos recientes de la Universidad de Stanford indican que en Estados Unidos tampoco existe evidencia de una destrucción generalizada de empleos provocada por la IA, pero sí aparece una diferencia cada vez mayor entre trabajadores jóvenes según el grado de exposición de sus ocupaciones. Entre los trabajadores de 22 a 25 años, el empleo en profesiones altamente expuestas a la inteligencia artificial se encontraba en junio de 2026 aproximadamente 19% por debajo de lo que habría ocurrido si hubiera seguido la evolución observada en ocupaciones menos expuestas. El estudio señala que el ajuste se produce principalmente mediante una menor contratación de jóvenes, más que mediante despidos masivos.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué el impacto de la IA puede comenzar a sentirse en los ingresos incluso cuando las estadísticas generales de desempleo todavía no muestran una ruptura dramática. Una empresa no necesita despedir a miles de trabajadores para reducir el peso de una determinada ocupación: puede contratar menos personas, exigir mayores competencias para el mismo puesto o utilizar herramientas de IA para que un equipo pequeño produzca el trabajo que anteriormente requería más empleados. En ese escenario, la presión sobre los salarios puede aparecer antes que una reducción visible del empleo total.
En Brasil, las profesiones relacionadas con tecnología, medios, telecomunicaciones y servicios profesionales se encuentran entre las que muestran mayor intensidad de contratación de competencias vinculadas con IA. En el sector tecnológico, alrededor del 13% de las ofertas de empleo de 2025 ya estaban relacionadas con estas capacidades. En los servicios profesionales, la expansión también es significativa, especialmente en actividades como consultoría, servicios jurídicos y otras áreas especializadas que están incorporando IA tanto para automatizar procesos como para desarrollar nuevas soluciones.
El comercio y el consumo presentan otra característica. La mayor parte de las ofertas relacionadas con IA en este sector están orientadas al uso de herramientas existentes, y no al desarrollo de nuevos sistemas. Aproximadamente el 97% de las vacantes vinculadas con IA corresponden a usuarios de la tecnología, especialmente en áreas como marketing, ventas, atención al cliente y operaciones. Esto demuestra que la transformación laboral no se concentra exclusivamente en programadores o especialistas tecnológicos: también alcanza profesiones tradicionales que comienzan a incorporar herramientas capaces de automatizar parte de sus tareas.
Uno de los cambios más importantes se produce en las competencias exigidas a los trabajadores. Las ocupaciones más expuestas a la IA están modificando sus requisitos a una velocidad más de dos veces superior a la registrada en las profesiones menos expuestas. En Brasil, entre 2021 y 2025, el grupo de ocupaciones con mayor exposición incorporó, en promedio, unas 314 nuevas habilidades por ocupación, frente a 88 en el grupo menos expuesto. La tendencia indica que la ventaja profesional no dependerá únicamente de saber utilizar una herramienta de IA, sino de combinar esa capacidad con conocimientos especializados y competencias humanas difíciles de automatizar.
La transformación también puede acortar la tradicional etapa de aprendizaje profesional. Según PwC, las posiciones de entrada más expuestas a la IA tienen siete veces más probabilidades de exigir competencias asociadas normalmente con trabajadores experimentados, como liderazgo y pensamiento estratégico. En Brasil, las posiciones iniciales que ya requieren capacidades de nivel superior aumentaron 35% desde 2019. Esto puede dificultar el acceso de jóvenes al mercado laboral, pero también puede acelerar la adquisición de responsabilidades para quienes logren adaptarse a las nuevas exigencias.
El escenario que emerge no es, por ahora, el de un mercado laboral sin empleos, sino el de un mercado en el que cambia rápidamente el valor de las tareas. La inteligencia artificial puede reducir la necesidad de determinadas actividades repetitivas y, al mismo tiempo, aumentar la demanda de profesionales capaces de interpretar información, supervisar sistemas, tomar decisiones y utilizar la tecnología para resolver problemas complejos. Para Brasil, el desafío será evitar que la transformación tecnológica amplíe las desigualdades entre quienes pueden acceder rápidamente a nuevas competencias y quienes quedan atrapados en ocupaciones cuyo valor está disminuyendo.
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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