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El teléfono celular se ha convertido en una de las principales puertas de acceso a la vida digital. En un mismo dispositivo millones de personas almacenan fotografías, contactos, documentos, conversaciones y, cada vez con mayor frecuencia, información relacionada con sus cuentas bancarias. Esa concentración de datos también lo ha convertido en un objetivo prioritario para los ciberdelincuentes.
Aunque los fabricantes y las entidades financieras han reforzado sus sistemas de seguridad, existen modalidades de ataque que aprovechan funciones de conectividad presentes en los dispositivos móviles. Una de ellas es el llamado bluesnarfing, una técnica que busca aprovechar vulnerabilidades de las conexiones Bluetooth para acceder sin autorización a determinados datos almacenados en un teléfono.
Por esa razón, una de las recomendaciones de seguridad más sencillas es mantener el Bluetooth apagado cuando no se esté utilizando o configurar el dispositivo para reducir su visibilidad ante otros equipos.
El bluesnarfing se produce cuando un atacante intenta establecer una conexión no autorizada mediante Bluetooth y aprovecha posibles vulnerabilidades del dispositivo para acceder a información. Dependiendo de las condiciones del ataque y de las características del teléfono, los datos expuestos podrían incluir contactos, fotografías, archivos u otra información personal.
La amenaza, sin embargo, no significa que cualquier persona pueda entrar automáticamente a una cuenta bancaria por tener el Bluetooth activado. Para que un ataque de este tipo tenga posibilidades de prosperar deben existir determinadas condiciones, como vulnerabilidades en el dispositivo, una configuración insegura y proximidad física entre el atacante y la víctima.
El alcance de Bluetooth también limita este tipo de ataques, por lo que el riesgo suele estar asociado a situaciones en las que el ciberdelincuente se encuentra cerca del teléfono.
Expertos en seguridad recomiendan, por ello, desactivar Bluetooth cuando no sea necesario, evitar aceptar solicitudes de conexión de dispositivos desconocidos y comprobar cuidadosamente con qué equipo se está estableciendo una conexión. Mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones también resulta fundamental, ya que las actualizaciones suelen incorporar correcciones para vulnerabilidades de seguridad.
La protección, además, no depende únicamente de una función del celular. Los usuarios deben desconfiar de mensajes de texto, correos electrónicos y enlaces enviados por desconocidos, especialmente cuando prometen premios, descuentos o solicitan información bancaria. Las técnicas de ingeniería social continúan siendo una de las principales herramientas utilizadas para engañar a las víctimas y obtener credenciales.
En el caso de las aplicaciones financieras, también es recomendable utilizar contraseñas únicas y difíciles de adivinar, activar la autenticación multifactor cuando esté disponible y evitar realizar operaciones sensibles desde redes o dispositivos que no sean de confianza.
Desactivar Bluetooth no convierte un celular en un dispositivo completamente seguro, pero sí elimina una vía de conexión que, bajo determinadas circunstancias, puede ser aprovechada por atacantes. En un escenario en el que el celular concentra buena parte de la información personal y financiera de sus propietarios, revisar periódicamente sus configuraciones de seguridad puede convertirse en una barrera sencilla frente a amenazas que evolucionan al mismo ritmo que la tecnología.
El Tiempo
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN COLOMBIA
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