Oracle se prepara para una nueva ronda de despidos en agosto, apenas unos meses después de haber reducido su plantilla en aproximadamente 21.000 trabajadores durante su último ejercicio fiscal, en un proceso de reestructuración que coincide con una expansión extraordinaria de sus inversiones en inteligencia artificial, centros de datos y servicios de computación en la nube. La nueva reducción todavía no fue confirmada públicamente por la compañía, pero, según información obtenida por Business Insider a partir de personas familiarizadas con la situación y de un documento interno, responsables de distintas áreas ya recibieron instrucciones para identificar puestos que podrían desaparecer, con recortes que en algunos equipos alcanzarían porcentajes de dos dígitos. Oracle buscaría completar esta nueva reducción antes del inicio de su segundo trimestre fiscal, previsto para el 1 de septiembre. El escenario expone una de las contradicciones centrales de la actual transformación tecnológica: mientras la demanda de infraestructura para inteligencia artificial impulsa inversiones de decenas de miles de millones de dólares, las grandes compañías están reduciendo puestos de trabajo y trasladando recursos desde determinadas áreas laborales hacia centros de datos, automatización y capacidad informática.
La nueva ronda de despidos se produciría después de una reducción considerable que ya transformó el tamaño de Oracle. Al cierre del ejercicio fiscal, el 31 de mayo de 2026, la empresa tenía aproximadamente 141.000 empleados, frente a unos 162.000 un año antes. La diferencia representa una caída cercana al 13% de su fuerza laboral y unos 21.000 puestos eliminados. El ajuste también tuvo un impacto financiero importante: Oracle destinó alrededor de 1.840 millones de dólares a indemnizaciones y otros costos asociados con la reestructuración, frente a los 374 millones de dólares registrados durante el ejercicio anterior.
La reducción anterior no fue presentada simplemente como una respuesta a una caída de la actividad. Oracle está atravesando una transformación de su modelo empresarial en la que la inteligencia artificial tiene un peso cada vez mayor. En su informe anual, la compañía señaló que la adopción de herramientas de IA dentro de sus propias operaciones ya había contribuido a disminuir la plantilla y reconoció que esa tendencia podría continuar. Esto significa que parte del ajuste laboral está relacionado con una transformación estructural: determinadas tareas pueden ser automatizadas, mientras los recursos humanos se concentran en áreas consideradas estratégicas para el nuevo ciclo de crecimiento.
El nuevo recorte, por ahora, no tiene una cifra oficial. La información disponible indica que algunos equipos podrían enfrentar reducciones de personal de dos dígitos, pero no existe una estimación pública sobre cuántos empleados quedarían finalmente afectados. La empresa tampoco confirmó la nueva ronda ni ofreció comentarios sobre los planes divulgados. La diferencia con el ajuste anterior es importante: los 21.000 puestos eliminados durante el ejercicio fiscal aparecen en los registros corporativos, mientras que los nuevos despidos constituyen por ahora un plan reportado por fuentes internas y todavía sujeto a modificaciones.
El calendario también revela la urgencia con la que Oracle estaría intentando ejecutar la medida. Los responsables de diferentes áreas habrían recibido instrucciones para preparar las listas de trabajadores afectados antes del 1 de septiembre, fecha en la que comienza el segundo trimestre fiscal de la compañía. De concretarse, los despidos llegarían pocos meses después del recorte anterior, lo que convierte la reestructuración en un proceso continuo y no en una reducción puntual de plantilla.
La paradoja aparece cuando se observan simultáneamente las cifras de empleo y las de inversión. Oracle destinó aproximadamente 55.700 millones de dólares a infraestructura durante su ejercicio fiscal 2026 y terminó ese período con un flujo de caja libre negativo de unos 23.700 millones de dólares. Para sostener ese nivel de inversión, la compañía obtuvo aproximadamente 43.000 millones de dólares mediante deuda y otros 5.000 millones a través de la emisión de acciones. Además, tiene previsto captar alrededor de 40.000 millones de dólares adicionales durante el nuevo ejercicio.
El destino de esos recursos está estrechamente vinculado con la carrera mundial por la infraestructura de inteligencia artificial. Los modelos de IA requieren enormes cantidades de capacidad de procesamiento, almacenamiento y energía, y las empresas tecnológicas compiten por construir o contratar centros de datos capaces de atender esa demanda. Oracle busca posicionarse como uno de los grandes proveedores de esa infraestructura, incluso frente a gigantes como Amazon, Microsoft y Google.
La estrategia tiene una consecuencia financiera evidente: construir centros de datos requiere inversiones iniciales extraordinariamente elevadas, mientras que los beneficios pueden materializarse durante varios años. Oracle está aceptando un nivel significativo de gasto y endeudamiento para ampliar rápidamente su capacidad antes de que el mercado de IA alcance una fase de madurez. Los despidos aparecen, en ese contexto, como una de las herramientas utilizadas para reducir costos operativos y liberar recursos para otras prioridades.
Una estimación de TD Cowen realizada en enero había calculado que una reducción de entre 20.000 y 30.000 puestos podría generar entre 8.000 y 10.000 millones de dólares adicionales de flujo de caja libre. Esa proyección ayuda a entender por qué la reducción de personal puede resultar atractiva desde una perspectiva financiera incluso cuando una compañía está creciendo: una disminución estructural de los costos laborales puede liberar efectivo que posteriormente se dirige hacia inversiones consideradas más rentables o estratégicas.
Pero Oracle no está recortando empleados porque su negocio principal haya dejado de crecer. Los resultados del ejercicio muestran precisamente lo contrario. Los ingresos aumentaron aproximadamente 17% y el negocio de infraestructura en la nube avanzó 77%. En un trimestre reciente, el beneficio neto llegó a 6.130 millones de dólares, un incremento del 95%. La compañía también reportó una cartera de obligaciones de rendimiento pendientes de 553.000 millones de dólares, que sus ejecutivos presentan como una señal de la fuerte demanda futura de capacidad informática.
El crecimiento de la nube es uno de los elementos que explica por qué Oracle está dispuesta a asumir un nivel tan elevado de inversión. La empresa busca aprovechar el aumento de la demanda de servicios vinculados con IA, pero para hacerlo necesita construir infraestructura antes de recibir todos los ingresos asociados. Es una estrategia similar a la de otros grandes actores tecnológicos, aunque con un nivel de endeudamiento que ha generado preocupación entre algunos inversores.
El mercado bursátil ha reflejado precisamente esas dudas. Las acciones de Oracle acumulaban una caída cercana al 26% durante 2026 en el momento de las informaciones sobre la nueva ronda de despidos. Los inversores están observando no solamente el crecimiento de los ingresos, sino también cuánto cuesta obtenerlo, qué nivel de deuda está asumiendo la empresa y si las enormes inversiones en centros de datos terminarán produciendo retornos suficientes.
El problema es particularmente delicado porque Oracle se encuentra entre las compañías que están intentando beneficiarse de una expansión de la inteligencia artificial que exige capital en una escala desconocida para buena parte del negocio tradicional de software. El modelo histórico de Oracle estuvo fuertemente asociado con licencias, bases de datos y software empresarial. El nuevo escenario obliga a la compañía a dedicar recursos mucho mayores a infraestructura física, servidores, energía y centros de datos.
Esa transformación también modifica el perfil profesional que la empresa necesita. La expansión de la infraestructura de IA genera demanda de ingenieros, especialistas en centros de datos, expertos en redes, energía, chips, seguridad y computación distribuida. Al mismo tiempo, determinadas funciones administrativas, de soporte y algunas tareas vinculadas con procesos repetitivos pueden ser automatizadas o centralizadas. El resultado no necesariamente es una sustitución directa de cada trabajador despedido por una herramienta de IA, sino una redistribución de la estructura laboral hacia áreas diferentes.
Oracle ya ha reconocido que la automatización basada en IA está influyendo en su plantilla. Esa admisión resulta relevante porque muestra que la relación entre inteligencia artificial y empleo dejó de ser una hipótesis futura dentro de algunas grandes empresas tecnológicas. La automatización ya está siendo incorporada a procesos internos y puede convertirse en un factor permanente de reducción de determinados costos laborales.
La situación de los trabajadores afectados por la ronda anterior también ofrece una dimensión humana al proceso. Más de 600 exempleados firmaron en abril una carta en la que reclamaron mejores condiciones de indemnización, extensión de la cobertura médica, apoyo para trabajadores con visas H-1B y aceleración de determinadas compensaciones. El reclamo muestra que los despidos en una empresa tecnológica global pueden generar consecuencias particularmente complejas para empleados extranjeros cuyo estatus migratorio depende de su relación laboral.
Una encuesta realizada entre 272 trabajadores despedidos mostró además que el 62% tenía más de 40 años y que el 27% contaba con acciones restringidas que todavía no habían consolidado y que debían hacerlo dentro de los siguientes 90 días. Estos datos reflejan que el impacto de una reducción de personal no se limita al salario perdido: puede afectar seguros médicos, compensaciones variables, acciones de la compañía, planes de carrera y condiciones migratorias.
Las condiciones de indemnización también fueron objeto de controversia. Según la información disponible, la ronda anterior siguió generalmente una fórmula equivalente a N+2 y algunos trabajadores perdieron acciones restringidas que todavía no habían adquirido de manera definitiva. En una nueva ola de despidos, las condiciones ofrecidas a los empleados podrían convertirse nuevamente en un punto de conflicto, especialmente si la reducción alcanza porcentajes elevados en determinados equipos.
La decisión de reducir personal mientras aumenta el gasto en inteligencia artificial también plantea una pregunta más amplia sobre el futuro del empleo tecnológico. Durante años, la industria tecnológica se caracterizó por salarios elevados, crecimiento de plantillas y una fuerte competencia por trabajadores especializados. El actual ciclo está mostrando una dinámica diferente: las empresas continúan aumentando sus ingresos y sus inversiones, pero pueden hacerlo con estructuras laborales más pequeñas.
Eso no significa que la inteligencia artificial vaya a eliminar de forma inmediata la mayoría de los empleos tecnológicos. La demanda de nuevos sistemas también crea trabajos que antes no existían o que tenían una presencia menor. El problema es que la transición no ocurre necesariamente entre los mismos trabajadores y las mismas funciones. Un profesional cuyo puesto desaparece por automatización no necesariamente posee las habilidades requeridas para ocupar un puesto relacionado con infraestructura de IA.
Oracle se encuentra, además, bajo presión para demostrar que su estrategia de expansión puede convertirse en rentabilidad. El crecimiento del 77% de su infraestructura en la nube es una señal positiva, pero el enorme nivel de inversión implica que los mercados exigirán que ese crecimiento produzca retornos suficientes. La empresa necesita mantener el equilibrio entre ampliar capacidad rápidamente y evitar que el endeudamiento y los costos financieros terminen reduciendo el valor generado por el negocio.
La financiación constituye uno de los puntos más observados. Oracle obtuvo 43.000 millones de dólares mediante deuda y otros 5.000 millones mediante venta de acciones durante el ejercicio anterior, mientras prepara nuevas necesidades de capital para continuar ampliando su infraestructura. Cuanto mayor sea el volumen de deuda, mayor será la importancia de que los ingresos futuros derivados de los centros de datos permitan cubrir los costos financieros y recuperar las inversiones realizadas.
La compañía también necesita competir por contratos de gran escala. Los 553.000 millones de dólares en obligaciones de rendimiento pendientes constituyen una cartera importante de compromisos futuros y son utilizados por la dirección como indicio de demanda. Pero una cartera de contratos no equivale automáticamente a flujo de caja disponible: la empresa debe construir la infraestructura necesaria, cumplir los acuerdos y asumir los costos asociados antes de reconocer completamente los ingresos correspondientes.
Ese elemento ayuda a explicar por qué Oracle puede presentar simultáneamente cifras de crecimiento muy fuertes y flujo de caja negativo. Una empresa puede tener una demanda elevada y, aun así, gastar más efectivo del que genera durante una fase de expansión acelerada. La cuestión para los inversores es si ese desequilibrio será temporal y se compensará cuando los nuevos centros de datos entren plenamente en funcionamiento.
El escenario también tiene implicaciones para el mercado global de infraestructura de IA. La construcción de centros de datos está aumentando la demanda de chips, sistemas de refrigeración, electricidad, terrenos, conexiones de fibra óptica y redes de alta capacidad. Por eso, la expansión de Oracle forma parte de una cadena económica mucho más amplia que involucra a fabricantes de semiconductores, empresas energéticas, operadores inmobiliarios y proveedores de servicios tecnológicos.
En ese contexto, los despidos no representan necesariamente una reducción de la actividad de Oracle. Más bien muestran un cambio en la composición del gasto: menos recursos destinados a determinadas funciones laborales y más capital dirigido a infraestructura física y tecnológica. El desafío es determinar si esa redistribución producirá una empresa más eficiente o si terminará generando una estructura demasiado dependiente de inversiones de capital y deuda.
La velocidad de la transformación es uno de los aspectos más significativos. En apenas un año, Oracle redujo su plantilla en aproximadamente 13%, mientras aceleraba su inversión en infraestructura. Si ahora se confirma otra ronda de recortes, la compañía habrá modificado nuevamente su estructura laboral en un período relativamente corto.
Para los trabajadores, esa velocidad aumenta la incertidumbre. Una persona que conserva su empleo después de una primera ronda puede no tener garantías de que su equipo quede fuera de una segunda fase. La instrucción a los responsables de preparar nuevas listas indica precisamente que el proceso todavía puede extenderse a áreas que no habían sido afectadas anteriormente.
Para los competidores, en cambio, la reestructuración puede representar una oportunidad para captar talento. Ingenieros, investigadores, especialistas en ventas y otros profesionales con experiencia en Oracle pueden convertirse en candidatos atractivos para empresas que están ampliando sus propias operaciones de inteligencia artificial y nube. Los despidos pueden reducir costos para Oracle, pero también pueden provocar la salida de conocimientos y experiencia acumulados durante años.
El efecto sobre la innovación dependerá de qué áreas sean recortadas. Si las reducciones se concentran en funciones duplicadas, administrativas o procesos que ya pueden automatizarse, el impacto sobre el desarrollo de productos podría ser limitado. Si alcanzan equipos técnicos esenciales, la compañía podría enfrentar dificultades para mantener simultáneamente el ritmo de innovación y la expansión de infraestructura.
Oracle no ha precisado públicamente qué áreas serían afectadas ni cuántos empleados podrían perder sus puestos en agosto. Esa falta de información impide determinar por ahora si se trata principalmente de una medida de eficiencia operativa o de una reorganización más profunda de determinados negocios.
Lo que sí está claro es que el mercado tecnológico atraviesa una etapa en la que crecimiento e inversión ya no significan necesariamente contratación masiva. Las empresas están buscando producir más capacidad informática, automatizar procesos y aumentar ingresos con estructuras laborales relativamente más pequeñas.
La evolución de Oracle puede convertirse en uno de los casos más observados de esta transición. La compañía tiene una posición consolidada en software empresarial, está creciendo con fuerza en infraestructura de nube y ha conseguido contratos importantes relacionados con inteligencia artificial, pero al mismo tiempo enfrenta costos de capital extraordinarios y una presión creciente para demostrar que sus inversiones serán rentables.
Si los ingresos de la nube y la IA continúan creciendo al ritmo esperado, la reducción de costos podría ayudar a mejorar el flujo de caja y permitir que Oracle sostenga sus inversiones sin deteriorar demasiado sus finanzas. Si el crecimiento se desacelera o los costos de infraestructura aumentan más de lo previsto, el endeudamiento y las sucesivas rondas de despidos podrían convertirse en señales de una estrategia demasiado agresiva.
Por ahora, la compañía mantiene una posición ofensiva. No está reduciendo inversiones en inteligencia artificial para preservar empleos; está haciendo lo contrario: está aumentando el gasto en infraestructura mientras busca reducir otros costos. Esa diferencia permite entender la lógica de la nueva ronda de despidos y, al mismo tiempo, explica por qué el caso está siendo observado como un ejemplo de cómo la IA está modificando la estructura interna de las grandes empresas tecnológicas.
La eventual nueva ronda de despidos de Oracle resume una de las principales tensiones de la actual economía de la inteligencia artificial: las empresas pueden estar creciendo con rapidez y, al mismo tiempo, reduciendo puestos de trabajo. Oracle terminó su último ejercicio con 141.000 empleados, unos 21.000 menos que un año antes, mientras sus ingresos aumentaron 17% y su negocio de infraestructura en la nube creció 77%. Ahora prepara, según fuentes internas citadas por Business Insider, nuevos recortes que podrían afectar a algunos equipos en porcentajes de dos dígitos. La decisión coincide con una inversión de 55.700 millones de dólares en infraestructura durante el ejercicio anterior, un flujo de caja libre negativo de 23.700 millones y nuevas necesidades de financiación para continuar construyendo centros de datos destinados a inteligencia artificial. El objetivo empresarial es claro: reducir costos laborales y liberar recursos mientras se acelera la expansión de la nube y la IA. Pero el resultado dependerá de que ese enorme gasto produzca ingresos suficientes para justificar el endeudamiento y de que los recortes no debiliten las capacidades necesarias para sostener el crecimiento. Oracle está mostrando así que la revolución de la inteligencia artificial no solo está creando nuevos negocios: también está modificando profundamente la cantidad, el tipo y el lugar de los empleos dentro de las propias compañías que lideran esa transformación.
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