La tirzepatida se ha convertido en uno de los medicamentos más estudiados para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, con resultados que superan los registrados por muchos tratamientos farmacológicos anteriores. Los principales ensayos clínicos muestran que la reducción del peso depende de la dosis, del tiempo de tratamiento y de las características de cada paciente. En el estudio SURMOUNT-1, uno de los ensayos de referencia, la pérdida promedio después de 72 semanas fue de 15% con 5 mg semanales, 19,5% con 10 mg y 20,9% con 15 mg. En términos prácticos, para una persona que inicialmente pesa 100 kilos, esos promedios equivaldrían aproximadamente a 15, 19,5 y 20,9 kilos, respectivamente. Sin embargo, esos resultados corresponden a promedios de estudios clínicos y no significan que todas las personas vayan a perder la misma cantidad.
La tirzepatida es un medicamento que actúa simultáneamente sobre los receptores de GIP y GLP-1, dos hormonas relacionadas con la regulación del apetito, la ingesta de alimentos y el metabolismo de la glucosa. Al modificar estas señales, puede reducir el hambre y favorecer una menor ingesta calórica. Su utilización para el control crónico del peso se realiza mediante una inyección subcutánea semanal y con un aumento progresivo de la dosis, de acuerdo con la respuesta y tolerancia de cada paciente. La dosis no se incrementa simplemente para acelerar el descenso de peso, sino siguiendo un esquema médico que busca equilibrar eficacia y tolerabilidad.
Los resultados más conocidos proceden del SURMOUNT-1, un ensayo clínico de fase 3 que incluyó a 2.539 adultos con obesidad o sobrepeso acompañado de al menos una condición relacionada con el peso y que no tenían diabetes tipo 2. Los participantes recibieron 5, 10 o 15 mg de tirzepatida una vez por semana o placebo durante 72 semanas, junto con recomendaciones de alimentación con reducción de calorías y actividad física. El peso promedio inicial de los participantes era de 104,8 kilos.
En ese estudio, la reducción media fue de 15% con 5 mg, 19,5% con 10 mg y 20,9% con 15 mg. El grupo que recibió placebo perdió en promedio 3,1%. Los resultados muestran además que no se trató únicamente de pequeñas reducciones: con 15 mg, el 83,5% de los participantes alcanzó al menos 10% de pérdida de peso, el 70,6% llegó al 15% y el 56,7% consiguió perder 20% o más. Un 36,2% alcanzó incluso una reducción de al menos 25%, aunque este último resultado fue un objetivo exploratorio y no debe interpretarse como el resultado promedio esperado.
La diferencia entre promedio y resultado individual es fundamental. Si una persona comienza con 100 kilos, una reducción media del 20,9% representaría unos 20,9 kilos, pero otra persona puede perder menos o más. Con 120 kilos de peso inicial, un descenso equivalente al promedio de 20,9% representaría unos 25,1 kilos. Con 80 kilos, serían unos 16,7 kilos. El porcentaje permite comparar los resultados entre personas de diferentes pesos, pero no constituye una predicción individual.
También existe una diferencia entre los resultados obtenidos en personas con obesidad sin diabetes y aquellos registrados en pacientes que además tienen diabetes tipo 2. En SURMOUNT-2, realizado específicamente en personas con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2, la pérdida promedio con 15 mg fue menor que en SURMOUNT-1. Lilly informó una reducción media de 14,7% con 15 mg, frente a 12,8% con 10 mg y 3,2% con placebo.
La duración del tratamiento también modifica la interpretación de los resultados. No se debe comparar una pérdida obtenida después de unas pocas semanas con la cifra alcanzada después de más de un año. Los participantes del SURMOUNT-1 tuvieron un período de aumento gradual de la dosis de hasta 20 semanas y posteriormente permanecieron en las dosis de mantenimiento. Por eso, los porcentajes de 15%, 19,5% y 20,9% corresponden al resultado de 72 semanas, no a una reducción que necesariamente ocurra durante los primeros meses.
Los estudios también muestran que la reducción de peso no se limita exclusivamente a la grasa corporal, aunque la mayor parte de la pérdida corresponde a masa grasa. En un subestudio de composición corporal de SURMOUNT-1, la masa grasa total disminuyó alrededor de 33,9%, mientras que la masa magra se redujo 10,9%. La grasa visceral, particularmente relevante desde el punto de vista metabólico, disminuyó aproximadamente 40,1% en el grupo analizado. Estos datos deben interpretarse con cuidado porque proceden de un subgrupo de participantes sometidos a mediciones específicas de composición corporal.
Este punto es importante porque perder peso no significa necesariamente perder exclusivamente tejido adiposo. La masa magra incluye músculos, agua y otros componentes corporales, por lo que una estrategia médica adecuada debe considerar también la alimentación, el consumo suficiente de proteínas cuando corresponda, la actividad física y especialmente el entrenamiento de fuerza en quienes puedan realizarlo. El objetivo del tratamiento de la obesidad no es simplemente conseguir que la balanza marque un número menor, sino mejorar la composición corporal y los parámetros metabólicos manteniendo la mayor cantidad posible de masa funcional.
La evidencia acumulada llevó a diferentes organismos especializados a considerar a la tirzepatida como un medicamento de alta potencia para la reducción de peso. Las directrices brasileñas de 2026 de ABESO sitúan la reducción media de peso atribuible a tirzepatida, descontando el efecto del placebo, alrededor de 14,8% a las 52 semanas y 16,9% entre 53 y 104 semanas en las dosis de 10 a 15 mg. La propia guía señala que, dependiendo del tratamiento y del contexto clínico, algunos pacientes pueden alcanzar pérdidas considerablemente mayores.
Los resultados a más largo plazo aportan otra perspectiva. En una extensión del programa SURMOUNT que incluyó participantes con obesidad y prediabetes, quienes continuaron con tirzepatida durante 176 semanas mantuvieron reducciones importantes del peso: 12,3% con 5 mg, 18,7% con 10 mg y 19,7% con 15 mg, frente a 1,3% con placebo. Esto demuestra que el tratamiento puede producir una reducción sostenida durante varios años, aunque tampoco significa que cada paciente mantendrá exactamente esos porcentajes.
La continuidad del tratamiento es un elemento especialmente relevante. La obesidad es considerada una enfermedad crónica y la tirzepatida no debe entenderse como un tratamiento breve destinado simplemente a alcanzar determinado número en la balanza. Datos clínicos y la experiencia médica indican que al suspender los medicamentos incretínicos puede producirse una recuperación parcial del peso perdido. El Instituto de Previsión Social de Paraguay explica que esto no debe interpretarse necesariamente como un “rebote” farmacológico, sino como parte de la naturaleza crónica de la enfermedad y de la recuperación del peso cuando se retira el tratamiento.
Los efectos secundarios también deben formar parte de la conversación. En los ensayos de tirzepatida, los acontecimientos adversos más frecuentes fueron náuseas, diarrea, vómitos y estreñimiento, generalmente con mayor presencia durante el período de aumento de dosis. Esto explica por qué la escalada progresiva no es un detalle menor: permite que el organismo se adapte al medicamento y puede mejorar la tolerabilidad.
Por esa razón, los porcentajes de pérdida de peso que circulan en redes sociales pueden generar expectativas equivocadas. Decir que “la tirzepatida permite perder 20%” no significa que una persona necesariamente perderá una quinta parte de su peso. Lo correcto es decir que en determinados ensayos, con determinadas dosis y después de un período determinado, la pérdida promedio llegó aproximadamente al 20%. El resultado individual depende de factores como peso inicial, metabolismo, alimentación, actividad física, enfermedades asociadas, dosis tolerada y adherencia al tratamiento.
Paraguay también comenzó a generar evidencia propia. En 2026 se puso en marcha un estudio observacional de 12 meses con 160 pacientes para evaluar eficacia, seguridad y tolerabilidad de tirzepatida en condiciones de vida real en población paraguaya. El proyecto contempla personas con obesidad sin diabetes y personas con diabetes tipo 2 con o sin obesidad, y evaluará no solamente el peso, sino también la circunferencia de cintura, composición corporal, masa magra y determinadas comorbilidades.
Además, ClinicalTrials.gov registra otro estudio de fase 4 en el Hospital de Clínicas de Asunción, previsto para evaluar durante 12 meses la seguridad y eficacia de tirzepatida en 300 pacientes con obesidad, con o sin diabetes tipo 2. La investigación incluye una escalada de dosis desde 2,5 mg y contempla dosis posteriores de hasta 15 mg según tolerancia y respuesta. El estudio figura como iniciado en 2026 y con finalización estimada para 2027.
Todo esto apunta a una conclusión concreta: la tirzepatida puede producir reducciones de peso importantes, pero no existe una cifra universal que pueda aplicarse a todos los pacientes. En el ensayo de mayor referencia, la reducción promedio estuvo entre 15% y 20,9% según la dosis después de 72 semanas, mientras una proporción significativa de participantes alcanzó reducciones superiores al 20%. Algunos incluso superaron el 25%, pero esos resultados corresponden a una parte de los participantes y no deben presentarse como la respuesta habitual para cualquier persona.
La evidencia disponible coloca a la tirzepatida entre los tratamientos farmacológicos más eficaces actualmente estudiados para la reducción del peso corporal, pero sus resultados deben interpretarse dentro de un tratamiento médico completo. Una persona de 100 kilos podría perder, como referencia estadística, alrededor de 15 kilos con el resultado medio observado con 5 mg o cerca de 21 kilos con el promedio de 15 mg en SURMOUNT-1; sin embargo, esos números no constituyen una promesa individual. La dosis, el tiempo, la tolerancia, las enfermedades asociadas y los hábitos de vida cambian el resultado. Por eso, la pregunta más útil no es solamente cuánto peso puede perder alguien con tirzepatida, sino qué reducción es clínicamente apropiada y sostenible para esa persona bajo seguimiento profesional.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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