El presidente de Paraguay, Santiago Peña, aseguró que las profundas diferencias políticas entre el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el argentino Javier Milei no han impedido el funcionamiento del MERCOSUR ni han bloqueado los principales avances de la integración regional. Peña reconoció que las posiciones de ambos mandatarios son, en algunos asuntos, “irreconciliables”, pero sostuvo que los intereses económicos y comerciales de los cuatro Estados Parte han permitido mantener una agenda común. La evaluación del mandatario paraguayo se produce después de un período marcado por fuertes discrepancias entre Brasil y Argentina sobre el papel que debe tener el bloque, el nivel de apertura comercial y la relación con otros mercados internacionales.
Peña formuló estas declaraciones en Asunción al referirse a la relación entre los gobiernos de Brasil y Argentina y a su impacto sobre el proceso de integración. Según el mandatario paraguayo, las diferencias personales y políticas entre Lula y Milei no deben confundirse con el funcionamiento institucional del bloque, ya que los equipos técnicos, las cancillerías y los organismos del MERCOSUR continúan trabajando sobre cuestiones comerciales, regulatorias y de integración. La posición paraguaya busca presentar al bloque como una estructura capaz de sostener decisiones colectivas incluso cuando los gobiernos de sus principales economías mantienen visiones políticas contrapuestas.
La situación es particularmente relevante porque Brasil y Argentina concentran la mayor parte del peso económico del MERCOSUR. Cualquier enfrentamiento entre ambos gobiernos tiene potencial para afectar las negociaciones regionales, las decisiones comerciales y el funcionamiento de las instituciones comunes. Sin embargo, durante la presidencia pro tempore paraguaya de 2026, los Estados Parte consiguieron mantener una agenda de negociaciones externas y aprobar iniciativas que muestran que el bloque continúa buscando nuevos mercados.
Uno de los ejemplos más importantes es el lanzamiento de las negociaciones entre el MERCOSUR y Japón. Durante la Cumbre de Presidentes celebrada en Asunción el 30 de junio de 2026, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay anunciaron oficialmente el inicio de conversaciones para establecer un Acuerdo de Asociación Económica con Tokio. El futuro acuerdo pretende crear un espacio comercial de aproximadamente 400 millones de personas, con un producto interno bruto combinado cercano a los US$ 7 billones.
El inicio de esas negociaciones tiene un significado político adicional porque demuestra que el MERCOSUR puede desarrollar una agenda externa pese a las diferencias ideológicas entre sus gobiernos. Japón se encuentra entre los principales socios comerciales extrarregionales del bloque y el comercio bilateral alcanzó US$ 13.700 millones en 2025. Las negociaciones buscan ampliar el acceso de productos agrícolas y manufacturados, además de promover inversiones y una mayor integración de cadenas de valor.
La agenda comercial con Japón no es el único elemento que explica la valoración de Peña. Durante la cumbre de junio, los presidentes de los Estados Parte también reafirmaron el compromiso con la integración regional y destacaron los avances alcanzados en diferentes mecanismos de diálogo político. En el comunicado conjunto de la cumbre, los gobiernos de Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina reafirmaron la importancia de profundizar la cooperación entre los distintos esquemas de integración y mantener la vigencia de las instituciones regionales.
El argumento de Peña adquiere mayor relevancia al observar las diferencias de fondo entre Lula y Milei. El presidente brasileño defiende una visión del MERCOSUR como instrumento de integración económica y política regional, con coordinación entre los países y fortalecimiento de las negociaciones colectivas. Milei, en cambio, ha impulsado una posición más orientada a la apertura comercial, la reducción de restricciones y una mayor libertad de los Estados para negociar individualmente con terceros mercados. Esas diferencias no son solamente retóricas: afectan la discusión sobre la velocidad y el alcance de la apertura externa del bloque.
Argentina también ha reclamado en diferentes momentos una mayor flexibilidad para que los Estados Parte puedan avanzar con acuerdos comerciales sin depender completamente de una negociación conjunta. Brasil, por su parte, ha defendido el mantenimiento de una política comercial coordinada y ha advertido sobre los riesgos de debilitar la estructura común. Paraguay ha intentado ubicarse en una posición intermedia, defendiendo una mayor apertura internacional pero sin abandonar el esquema institucional del MERCOSUR.
En este escenario, Peña busca destacar que el bloque puede funcionar incluso cuando sus presidentes no comparten una misma visión política. La diferencia entre los gobiernos no necesariamente se traduce en parálisis institucional porque buena parte de las decisiones se construye mediante negociaciones técnicas y diplomáticas que continúan independientemente de los discursos presidenciales. La existencia de intereses económicos compartidos también funciona como un incentivo para evitar que las disputas políticas terminen afectando completamente la integración comercial.
La presidencia paraguaya ha tenido especial interés en demostrar esa capacidad de funcionamiento. Paraguay asumió la Presidencia Pro Tempore del MERCOSUR durante el primer semestre de 2026 y organizó la LXVIII Cumbre de Presidentes en Asunción el 30 de junio. En esa reunión participaron Lula, Peña y el presidente uruguayo Yamandú Orsi, mientras Argentina estuvo representada por su canciller, Pablo Quirno. La ausencia de Milei en la cumbre no impidió que el bloque aprobara nuevas iniciativas y continuara su agenda institucional.
Ese episodio constituye una referencia importante para entender las declaraciones actuales de Peña. Argentina no estuvo representada directamente por su presidente en la cumbre, pero continuó participando en las decisiones del bloque. La estructura institucional permitió mantener la agenda común y avanzar en negociaciones externas, algo que Paraguay interpreta como evidencia de que las diferencias entre los mandatarios no necesariamente determinan el comportamiento de todo el mecanismo de integración.
Otro aspecto relevante es la ampliación de la agenda internacional del MERCOSUR. Además de Japón, el bloque continúa trabajando en la implementación del acuerdo con la Unión Europea, cuya dimensión comercial y normativa exige una coordinación importante entre las administraciones nacionales. La evolución de estas negociaciones coloca a los cuatro Estados Parte frente a un escenario en el que necesitan mantener posiciones coordinadas, independientemente de las diferencias políticas existentes entre sus gobiernos.
Para Paraguay, esta dinámica tiene especial importancia. El país depende en gran medida del comercio regional, pero al mismo tiempo busca ampliar sus mercados externos y atraer inversiones. Una eventual paralización del MERCOSUR afectaría las posibilidades paraguayas de utilizar al bloque como plataforma de negociación, mientras que una apertura comercial más amplia podría beneficiar a sectores exportadores que necesitan acceder a nuevos consumidores.
Peña ha insistido precisamente en la necesidad de profundizar la apertura comercial del MERCOSUR. Desde la perspectiva paraguaya, el bloque debe utilizar su tamaño económico para negociar mejores condiciones de acceso a mercados y evitar quedar aislado frente a otras regiones que están formando grandes acuerdos comerciales. El inicio de las negociaciones con Japón representa, en ese sentido, uno de los resultados que Asunción considera relevantes durante su conducción del bloque.
La situación también muestra que las diferencias ideológicas no necesariamente desaparecen, sino que pueden ser administradas institucionalmente. Lula y Milei pueden mantener posiciones enfrentadas sobre economía, política internacional o integración regional, pero Brasil y Argentina continúan siendo socios dentro de una estructura jurídica común. Las empresas de ambos países siguen comerciando, las cadenas productivas continúan integradas y los gobiernos deben negociar cuestiones concretas que afectan diariamente al comercio bilateral.
Ese componente económico funciona como un límite para la confrontación política. Brasil y Argentina no pueden trasladar completamente sus disputas presidenciales al funcionamiento del comercio regional, porque existe una red de relaciones empresariales, industriales, logísticas y financieras que supera los ciclos políticos. El desafío para el MERCOSUR consiste precisamente en preservar esa estructura mientras los gobiernos mantienen sus respectivas agendas nacionales.
La declaración de Peña también llega en un momento en que el bloque busca proyectarse hacia nuevos mercados. La negociación con Japón, el acuerdo con la Unión Europea y otros contactos internacionales muestran que el MERCOSUR intenta ampliar su presencia global. Para lograrlo necesita estabilidad institucional, reglas comunes y capacidad para presentar posiciones negociadoras que representen a los cuatro Estados Parte.
La lectura de Santiago Peña es, por tanto, que el MERCOSUR está demostrando una capacidad de supervivencia institucional frente a una de las mayores diferencias políticas entre sus dos economías principales. Las posiciones de Lula y Milei pueden continuar siendo difíciles de conciliar, pero hasta ahora no han impedido que Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay mantengan una agenda común. El verdadero desafío será comprobar si esa separación entre la disputa política y el funcionamiento económico puede sostenerse cuando las diferencias se trasladen a decisiones concretas sobre aranceles, acuerdos externos, reglas comerciales y el futuro modelo de integración. Por ahora, Paraguay sostiene que el bloque sigue avanzando y utiliza las nuevas negociaciones con Japón y la agenda con la Unión Europea como evidencia de esa continuidad.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Brasil: Guajará-Mirim busca fortalecer o MERCOSUR a partir da frontera con Bolivia
- ★España: la caída del precio del vacuno reabre el debate sobre el impacto del MERCOSUR
- ★Chile: Valparaíso busca convertir a Los Andes en un gran nodo ferroviario para conectar al MERCOSUR con el Pacífico
- ★Paraguay: Peña afirma que las diferencias entre Lula y Milei no han frenado al MERCOSUR
- ★Paraguay: Tribunal Permanente de Revisión del MERCOSUR conmemora 22 años de su instalación en Asunción


