El contacto directo entre Mauricio Macri y Karina Milei abrió una nueva etapa en la relación entre La Libertad Avanza y el PRO, después de meses de desconfianza y enfrentamientos. El acercamiento, que desembocó en una reunión de operadores de ambos espacios, tiene como trasfondo la elección presidencial de 2027, la disputa por el poder en la Ciudad de Buenos Aires y la necesidad del Gobierno de ampliar su base política. Al mismo tiempo, dentro de la administración de Javier Milei persisten las tensiones alrededor de Santiago Caputo y Luis Caputo, mientras la Unión Industrial Argentina reclama respuestas ante las dificultades de la industria. El escenario combina negociación, desconfianza y una pregunta que empieza a dominar la política argentina: hasta dónde puede llegar el acuerdo entre Milei y Macri sin que alguno de los dos pierda poder.
El contacto entre Macri y Karina Milei se produjo después de un largo período en el que la relación entre el expresidente y el núcleo duro del Gobierno permaneció prácticamente congelada. Según la información difundida por Clarín y posteriormente recogida por otros medios, ambos conversaron y acordaron avanzar en una reunión para explorar un entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza. El encuentro reunió a Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, como representantes de ambos espacios.
La importancia de esa conversación no está solamente en quienes participaron, sino en quiénes quedaron afuera. Javier Milei y Mauricio Macri mantienen desde hace tiempo una relación política ambivalente: pueden coincidir en el diagnóstico económico y, al mismo tiempo, competir por el control del espacio político de centroderecha.
Macri fue decisivo durante la campaña presidencial de 2023 al brindar respaldo político y estructura a Milei en la segunda vuelta. Sin embargo, una vez instalado el nuevo gobierno, las diferencias comenzaron a aparecer. El expresidente pretendía conservar influencia sobre determinadas áreas y mantener al PRO como una fuerza con identidad propia, mientras que Karina Milei avanzó progresivamente en la construcción territorial de La Libertad Avanza.
La disputa alcanzó un punto especialmente sensible en la Ciudad de Buenos Aires, considerada el principal bastión histórico del macrismo. Para Mauricio Macri, preservar la influencia del PRO en la capital es mucho más que una cuestión electoral: representa uno de los últimos territorios donde su partido conserva una estructura política propia.
Para Karina Milei, en cambio, la Ciudad representa una oportunidad para demostrar que La Libertad Avanza puede desplazar definitivamente al PRO como principal fuerza de la derecha argentina.
Ese choque explica buena parte de la desconfianza que durante meses existió entre ambos sectores. Un análisis reciente de Infobae describió precisamente la relación entre Karina, Santiago Caputo y Macri como uno de los principales focos de tensión del oficialismo. Según ese medio, tanto Karina Milei como Santiago Caputo mantienen fuertes reservas respecto del expresidente, aunque por motivos y estrategias diferentes.
El acercamiento actual no elimina esas diferencias. Lo que cambia es la conveniencia política.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, Milei necesita ampliar su estructura política si pretende disputar la reelección con posibilidades de ganar en primera vuelta. El PRO, pese a su debilitamiento, conserva dirigentes, intendentes, legisladores y una estructura territorial que La Libertad Avanza todavía no posee en la misma magnitud.
Macri, por su parte, enfrenta otro problema. El PRO corre el riesgo de quedar atrapado entre un oficialismo que absorbe parte de su electorado y una oposición peronista que mantiene una base electoral importante.
La negociación, por lo tanto, puede beneficiar a ambos.
Para Milei, significa incorporar estructura, dirigentes y votos. Para Macri, significa conservar capacidad de negociación e impedir que el PRO sea absorbido completamente por el aparato libertario.
Pero existe una condición que vuelve mucho más delicado el acuerdo: la candidatura presidencial de 2027.
En el oficialismo existe una expectativa cada vez más explícita de que Milei busque un segundo mandato. Mauricio Macri, mientras tanto, ha evitado cerrar completamente sus propias opciones y mantiene una presencia política que alimenta especulaciones sobre su futuro.
Un entendimiento entre ambos espacios necesitaría resolver quién conduce y quién acompaña. Si Milei es el candidato presidencial, ¿qué recibe el PRO a cambio? Y si Macri no compite, ¿qué garantías tendrá de que La Libertad Avanza no intentará quedarse con todo el espacio político?
Ese es probablemente el verdadero contenido de la negociación.
El problema aparece con mayor claridad en Buenos Aires, donde el macrismo y el oficialismo libertario tienen intereses superpuestos. El futuro de Jorge Macri como jefe de Gobierno porteño y la posibilidad de que La Libertad Avanza presente una candidatura propia son piezas centrales del rompecabezas.
La situación se volvió todavía más compleja después de la salida de figuras que anteriormente aparecían como posibles candidatos libertarios para la Ciudad. El oficialismo necesita ahora definir quién será capaz de competir con el PRO sin fragmentar el voto de la derecha.
En ese escenario, Patricia Bullrich también conserva un papel relevante. La exministra y actual senadora posee una fuerte identificación con el electorado de derecha y una relación estrecha con Milei, aunque sus propias aspiraciones políticas podrían convertirla en otra pieza de negociación para 2027.
La política argentina comienza así a parecerse menos a una alianza ideológica y más a una negociación de supervivencia electoral.
Mientras la relación con Macri intenta recomponerse en el exterior del Gobierno, dentro de la Casa Rosada continúa otra disputa mucho más delicada: la que enfrenta a Karina Milei y Santiago Caputo.
Durante buena parte de la administración, ambos formaron parte del denominado “triángulo de hierro” junto con Javier Milei. Pero el equilibrio cambió progresivamente. Karina aumentó su influencia sobre la estructura política y territorial, mientras Caputo conservó una relación directa y frecuente con el Presidente.
El problema es que ambos necesitan al otro, pero ninguno parece dispuesto a quedar subordinado.
Un análisis de Infobae publicado en julio describió precisamente esa transformación: Karina pasó a convertirse en un canal político cada vez más directo con sectores del poder, mientras Caputo mantiene su influencia debido a su relación personal con Milei.
Ese equilibrio explica por qué los movimientos de cada uno son observados con tanta atención.
Karina busca controlar la política. Caputo conserva influencia sobre la estrategia presidencial. Y Luis Caputo, desde Economía, mantiene bajo su órbita el área que probablemente determine el resultado electoral de 2027: la economía.
Ahí aparece el tercer elemento de la historia: la preocupación del ministro de Economía por las consecuencias políticas de una eventual recuperación que no llegue rápidamente a los hogares.
El Gobierno apuesta a que la estabilidad financiera, la reducción de la inflación y la recuperación de la actividad terminen produciendo una mejora visible en los ingresos. Pero el problema es que los tiempos de los mercados no son necesariamente los tiempos de los votantes.
Una economía puede mostrar mejores indicadores financieros mientras una familia todavía enfrenta dificultades para pagar alquiler, alimentos, servicios o créditos.
Ese desfasaje es precisamente uno de los mayores riesgos políticos del oficialismo.
Luis Caputo ha defendido reiteradamente el rumbo económico y sostiene que la recuperación terminará alcanzando a la economía real. Pero dentro del propio Gobierno existe preocupación por la velocidad con la que ese proceso puede traducirse en consumo, empleo y actividad industrial.
La Unión Industrial Argentina (UIA) es uno de los sectores que presiona sobre ese punto.
La relación entre la central fabril y el Gobierno ha atravesado distintos momentos desde la llegada de Milei. Los industriales apoyaron varias de las reformas orientadas a reducir costos laborales y mejorar la competitividad, pero cuestionaron simultáneamente la velocidad de la apertura comercial y la dificultad de competir con productos importados.
En febrero, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, mantuvo una reunión con Luis Caputo en el Ministerio de Economía en la que planteó la preocupación del sector por la apertura de importaciones y la falta de competitividad de la industria nacional. Fuentes vinculadas al encuentro señalaron que el ministro reconoció el problema y analizó la posibilidad de implementar algún mecanismo de alivio.
La preocupación industrial no es menor. La política económica de Milei busca modificar profundamente la estructura productiva argentina: menos protección, mayor competencia externa, reducción de costos y eliminación de sectores considerados poco competitivos.
El Gobierno sostiene que esa presión obligará a las empresas a modernizarse. Los industriales responden que una apertura demasiado rápida puede provocar cierres antes de que las empresas tengan tiempo para reconvertirse.
El conflicto es estructural.
Milei quiere que la competencia internacional discipline a la industria argentina. La UIA quiere que la apertura esté acompañada por condiciones que permitan competir.
En el medio queda el empleo.
Los datos utilizados por distintos análisis económicos muestran que la reducción de empresas y de puestos de trabajo continúa siendo uno de los principales puntos débiles del modelo. Un análisis publicado por Infobae, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, señaló una reducción de 21.938 empleadores entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, equivalente a unas 30 empresas menos por día durante ese período.
El Gobierno argumenta que una parte de esa transformación es inevitable y que el nuevo modelo económico requiere reasignar recursos hacia sectores más competitivos.
Pero esa explicación enfrenta un límite político: el trabajador que pierde su empleo no vive una “reconversión estructural”; vive una crisis personal.
Ese es precisamente el terreno donde la economía puede comenzar a condicionar la política.
Si el consumo se recupera, la estrategia de Milei gana fuerza. Si la industria permanece estancada y el empleo no mejora, aumentará la presión de empresarios, sindicatos y sectores políticos que cuestionan el modelo.
Por eso, el acercamiento con Macri no puede separarse de la discusión económica.
El Gobierno necesita construir una mayoría política suficientemente amplia para sostener sus reformas, pero también necesita evitar que esa mayoría se transforme en una coalición de intereses contradictorios.
Macri quiere proteger al PRO. Karina quiere fortalecer La Libertad Avanza. Caputo quiere preservar el programa económico. La UIA quiere mejores condiciones para producir. Los gobernadores quieren recursos y capacidad de negociación.
Todos pueden coincidir en que no quieren el regreso del kirchnerismo, pero eso no significa que tengan la misma idea sobre cómo gobernar la Argentina después de 2027.
Ahí está el verdadero desafío.
La experiencia de 2023 demostró que diferentes sectores pueden unirse para impedir que un adversario gane. Gobernar, sin embargo, exige resolver qué ocurre después de la elección.
El acuerdo Milei-Macri deberá responder precisamente a esa pregunta.
Y hay otra variable que puede modificarlo todo: la elección de la Ciudad de Buenos Aires.
Si La Libertad Avanza logra desplazar al PRO de su bastión histórico, el poder de negociación de Macri disminuirá considerablemente. Si el PRO consigue conservar la capital, Macri llegará a 2027 con una estructura política propia y podrá negociar desde una posición mucho más fuerte.
Por eso, detrás del diálogo aparentemente cordial entre Macri y Karina existe una disputa mucho más profunda.
No están negociando solamente una alianza electoral.
Están negociando quién tendrá la llave del espacio político que actualmente disputa el liderazgo de la derecha argentina.
Mientras tanto, Santiago Caputo observa el movimiento con una particular dificultad: el acercamiento con Macri puede ser útil para Milei electoralmente, pero también puede abrir un espacio de influencia para un dirigente del que el entorno libertario nunca terminó de confiar.
Luis Caputo enfrenta otra clase de presión. Su programa económico necesita tiempo, pero el calendario político comienza a acelerarse.
Y la UIA introduce un tercer límite: la economía real no puede esperar indefinidamente a que las reformas produzcan resultados.
El escenario que se abre para el Gobierno es, por lo tanto, bastante más complejo que una simple tregua con el PRO.
Milei necesita a Macri, pero no quiere depender de él. Macri necesita negociar con Milei, pero no quiere desaparecer dentro de La Libertad Avanza. Karina necesita ampliar su poder, pero debe convivir con Caputo. Y Caputo necesita que la economía mejore antes de que la política empiece a pasarle factura.
La política argentina entra así en una etapa de negociaciones silenciosas, reuniones reservadas y movimientos que todavía no tienen forma definitiva.
La elección de 2027 parece lejana en el calendario, pero ya comenzó a ordenar las decisiones del poder.
El acercamiento entre Macri y Karina Milei es una señal inequívoca de ese cambio de etapa.
El acuerdo puede avanzar, estancarse o incluso romperse. Pero algo ya cambió: después de meses de enfrentamiento, el PRO y La Libertad Avanza volvieron a sentarse a hablar.
Y en la política argentina, donde las alianzas suelen durar exactamente lo que duran las conveniencias que las sostienen, sentarse a conversar puede ser apenas el comienzo de una negociación mucho más grande.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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