
Keiko Sofía Fujimori Higuchi asumió oficialmente la Presidencia de la República del Perú para el período 2026-2031 en una ceremonia celebrada en el Congreso de la República, marcando el regreso del fujimorismo al poder después de más de un cuarto de siglo. La investidura coincidió con las celebraciones por el 205.º aniversario de la Independencia del Perú y reunió en Lima a jefes de Estado, representantes diplomáticos y dirigentes políticos de distintos continentes, en un contexto regional caracterizado por profundos cambios políticos y por un giro de varios gobiernos latinoamericanos hacia posiciones de centroderecha y derecha.
La ceremonia comenzó con la recepción de las delegaciones extranjeras en el Palacio Legislativo, donde Keiko Fujimori juró respetar la Constitución y ejercer la Presidencia de la República. Posteriormente recibió la banda presidencial y pronunció un discurso de más de una hora en el que delineó las prioridades de su administración. Su llegada al poder representa un hecho histórico no solo porque se convierte en la primera mujer elegida democráticamente para gobernar el Perú, sino también porque culmina un largo recorrido político tras haber competido sin éxito en las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021. Su victoria en la segunda vuelta de junio de 2026 fue una de las más ajustadas de la historia reciente del país, imponiéndose por menos de cincuenta mil votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez, reflejando una sociedad profundamente polarizada después de una década marcada por la inestabilidad política, la sucesión de gobiernos y la pérdida de confianza ciudadana en las instituciones.
La investidura reunió a una importante representación internacional. Entre los mandatarios presentes destacaron el presidente de Argentina, Javier Milei, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, además de numerosas delegaciones oficiales procedentes de América, Europa y Asia. Estados Unidos envió una delegación presidencial oficial designada por el presidente Donald Trump, considerada una señal del interés de Washington por fortalecer la cooperación con el nuevo gobierno peruano. También asistió el presidente del Partido Popular de España, Alberto Núñez Feijóo, quien expresó su respaldo a la nueva administración y manifestó la voluntad de ampliar la cooperación política y económica entre ambos países. En contraste, llamaron la atención las ausencias de los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Claudia Sheinbaum, de México, reflejando las diferencias ideológicas existentes en la región y el nuevo mapa político latinoamericano. La presencia mayoritaria de dirigentes identificados con la centroderecha y la derecha fue interpretada por analistas como una muestra del creciente reacomodamiento político que atraviesa América Latina.
En su primer mensaje como jefa de Estado, Keiko Fujimori situó la seguridad ciudadana como la prioridad absoluta de su gobierno. Anunció una estrategia integral para enfrentar al crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y las organizaciones criminales transnacionales que operan en diversas regiones del país. Entre las principales medidas adelantó el fortalecimiento tecnológico de la Policía Nacional, una mayor participación de las Fuerzas Armadas durante los estados de emergencia, la construcción de un centro penitenciario de máxima seguridad destinado a líderes de organizaciones criminales y una profunda reforma del sistema judicial para acelerar los procesos contra delincuentes reincidentes. La presidenta sostuvo que el deterioro de la seguridad constituye actualmente uno de los principales obstáculos para el crecimiento económico, la atracción de inversiones y la calidad de vida de la población, por lo que afirmó que la recuperación del orden público será el eje transversal de toda su gestión.
El segundo gran objetivo de la nueva administración será la reactivación económica. Fujimori anunció un ambicioso programa destinado a recuperar la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales mediante estabilidad jurídica, reducción de la burocracia y fortalecimiento de las asociaciones público-privadas. El plan contempla acelerar proyectos de infraestructura vial, ampliar la red ferroviaria, impulsar nuevas líneas del Metro de Lima, modernizar puertos y aeropuertos, desarrollar corredores logísticos para integrar la costa, la sierra y la Amazonía, además de fortalecer los sectores minero, energético, agroexportador y turístico. Asimismo, prometió un incremento gradual del salario mínimo, la reorganización de los programas sociales para combatir la anemia y la desnutrición infantil y la implementación de obras de prevención frente al fenómeno de El Niño, uno de los principales riesgos climáticos para el país. El nuevo equipo económico considera que estas medidas permitirán elevar la competitividad del Perú y consolidar un crecimiento sostenido durante los próximos cinco años.
En política exterior, el nuevo gobierno buscará fortalecer la imagen internacional del Perú como un destino confiable para las inversiones y un actor activo en la integración regional. Aunque Perú mantiene la condición de Estado Asociado del MERCOSUR, la presidenta expresó su intención de ampliar la cooperación comercial con los países del bloque, profundizar las relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea y las economías del Asia-Pacífico, así como consolidar la participación peruana en la Alianza del Pacífico y en el Foro APEC. Analistas internacionales consideran que el éxito de la administración Fujimori dependerá de su capacidad para combinar crecimiento económico con estabilidad institucional y reducción de la violencia, en un país que ha tenido una de las mayores rotaciones presidenciales de América Latina durante la última década. Si logra avanzar en esas metas, Perú podría recuperar un papel más relevante en la agenda política y económica regional, convirtiéndose nuevamente en uno de los principales polos de inversión y desarrollo de América del Sur.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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