
La distribución de las cuotas de exportación de carne obtenidas mediante el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea se ha convertido en uno de los principales temas de debate dentro del bloque regional. El presidente del Foro Mercosur de la Carne (FMC), el doctor Mario Balmelli, propuso que los beneficios comerciales negociados por el Mercosur sean repartidos mediante criterios objetivos, transparentes, equilibrados y justos, advirtiendo que el actual sistema podría profundizar las asimetrías entre los Estados Parte si no se establecen mecanismos que contemplen las diferentes realidades económicas y productivas de cada país.
La propuesta fue presentada a las organizaciones integrantes del Foro Mercosur de la Carne con el objetivo de construir una posición regional que posteriormente pueda ser trasladada a los gobiernos de los países miembros. Balmelli sostiene que el acuerdo con la Unión Europea representa una oportunidad histórica para fortalecer la producción pecuaria sudamericana, pero advierte que ese potencial solo podrá concretarse plenamente si los beneficios derivados del tratado alcanzan de manera efectiva a todos los integrantes del bloque y no únicamente a las economías de mayor dimensión.
Las cuotas, uno de los puntos más sensibles del acuerdo
El Acuerdo Mercosur-Unión Europea prevé contingentes arancelarios para distintos productos agropecuarios, entre ellos la carne bovina, uno de los sectores de mayor interés para los países sudamericanos.
Estas cuotas permiten exportar determinados volúmenes con aranceles reducidos o preferenciales, lo que incrementa significativamente la competitividad de los productos del Mercosur dentro del mercado europeo.
Precisamente por tratarse de un volumen limitado, la forma en que esas cuotas se distribuyan entre los países miembros será determinante para definir quiénes obtendrán los mayores beneficios económicos del acuerdo.
Para el Foro Mercosur de la Carne, este reparto no debería responder exclusivamente al tamaño económico o al volumen histórico de exportaciones de cada país, sino considerar también los principios fundacionales del Mercosur: gradualidad, flexibilidad, equilibrio, solidaridad y reciprocidad.
Paraguay reclama una distribución más justa
Dentro del debate regional, Paraguay aparece como uno de los países que mayor interés tiene en revisar los criterios de asignación.
Aunque en las últimas dos décadas logró una transformación profunda de su cadena cárnica, el país continúa enfrentando limitaciones estructurales que condicionan su competitividad internacional.
A diferencia de Brasil, Argentina y Uruguay, Paraguay carece de acceso directo al mar, por lo que depende de corredores fluviales, puertos de terceros países y complejas cadenas logísticas para colocar su producción en los mercados internacionales. Esa condición incrementa los costos de transporte y reduce parte de las ventajas comerciales obtenidas mediante los acuerdos internacionales.
A ello se suma que Paraguay continúa siendo una de las economías de menor tamaño del Mercosur, circunstancia que históricamente justificó la creación de mecanismos compensatorios dentro del bloque, como el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM).
Desde la perspectiva del sector ganadero paraguayo, si la distribución de las nuevas cuotas europeas se basa principalmente en los volúmenes históricos de exportación o en el peso económico de cada país, las economías menores podrían quedar nuevamente en desventaja, ampliando las diferencias existentes dentro del proceso de integración.
Una industria que evolucionó durante dos décadas
Balmelli recordó que han transcurrido más de veinte años desde el inicio de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, período durante el cual Paraguay realizó importantes inversiones para transformar completamente su industria cárnica.
Durante ese tiempo el país incorporó genética bovina adaptada a las condiciones climáticas locales, modernizó sus establecimientos ganaderos, mejoró los sistemas de producción y bienestar animal, fortaleció los controles sanitarios oficiales e impulsó inversiones privadas para construir algunos de los frigoríficos más modernos de Sudamérica.
Ese proceso permitió abrir mercados altamente exigentes en materia sanitaria y de calidad, consolidando a Paraguay como uno de los principales exportadores de carne bovina de la región.
Por ello, el sector considera que el esfuerzo realizado durante las últimas décadas debe verse reflejado en un acceso proporcional a las oportunidades comerciales que genere el nuevo acuerdo con Europa.
Integración con equilibrio
En la nota presentada al Foro Mercosur de la Carne, Balmelli sostiene que los propios tratados fundacionales del Mercosur establecen que la integración regional debe desarrollarse sobre bases de equilibrio y beneficio compartido.
Desde esa perspectiva, argumenta que las oportunidades comerciales negociadas colectivamente por el bloque también deberían distribuirse conforme a esos mismos principios.
Una asignación equilibrada —afirma— fortalecería la confianza entre los Estados Parte, consolidaría la institucionalidad del Mercosur y reduciría las tensiones que suelen surgir cuando los beneficios de la integración son percibidos como desiguales.
Un debate que trasciende al sector cárnico
La discusión sobre las cuotas de carne refleja un debate más amplio sobre el futuro del Mercosur.
Mientras algunos sectores sostienen que la distribución debería responder estrictamente a criterios de eficiencia económica y capacidad exportadora, otros consideran que un proceso de integración solo puede consolidarse si incorpora mecanismos capaces de compensar las diferencias estructurales entre sus miembros.
En ese contexto, Paraguay argumenta que su condición de país sin litoral marítimo, su menor escala económica y los mayores costos logísticos justifican una distribución que tenga en cuenta esas asimetrías, permitiendo que los beneficios del acuerdo con la Unión Europea lleguen también a las economías de menor tamaño.
El planteamiento impulsado por Mario Balmelli no cuestiona el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, sino la forma en que sus beneficios podrían distribuirse dentro del bloque. Para el Foro Mercosur de la Carne, el éxito del tratado no dependerá únicamente del acceso preferencial al mercado europeo, sino también de la capacidad del Mercosur para garantizar que los frutos de la integración sean compartidos de manera equilibrada entre todos sus Estados Parte, preservando la cohesión regional y fortaleciendo la confianza en el proyecto integracionista.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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