
Lo que debería incluir hoy un proyecto de país al alcance de los niños en la era digital, inteligencia artificial y globalización
En 1994 Colombia atravesaba una de sus recurrentes etapas oscuras de violencia, el incremento del poder ilícito de los delincuentes y sus políticos asociados, en ese momento el gobierno propuso a un grupo de mentes brillantes, de esas muchas que caminan a nuestro lado, la elaboración de una propuesta que sirviera como guía para desarrollar políticas de estado
En una época aciaga, Colombia llamó a sus sabios para que redactaran sus impresiones y sus sueños para ese país que amamos. Reunió a un verdadero “consejo de ancianos” para que pensaran el futuro y lo plasmaran en una serie de escritos, hoy aún disponibles para su lectura y análisis en: https://www.google.com/search?sca_esv=1aa2181320e8cba3&sxsrf=ANbL-n6G416S4NeNGyji0ryc0X-UjfKNg:1781373909382&q=Misi%C3%B3n+de+sabios+1994+pdf&sa=X&ved=2ahUKEwjQr9L45oSVAxUzSzABHS8UOAIQ1QJ6BAgyEAE
Como parte de ese esfuerzo colectivo, Gabriel García Márquez, nuestro lúcido, sensible y poético escritor, premio Nobel de literatura, escribió un texto que intituló “Un país al alcance de los niños”.
En ese texto y, partiendo de un análisis histórico, Gabo propone en sus bellas palabras: “Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética —y tal vez una estética— para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.”
No hay que hacer un gran esfuerzo para extrapolar el texto de García Márquez a nuestros días, en buena parte porque Gabo hace un análisis basado en un recuento de nuestra historia y nuestro origen como nación, el cual es, por supuesto, tan valido hoy, como lo fue en 1994, por tanto, sigue siendo y seguirá siendo muy útil como base histórica profunda y bellamente escrita para utilizarlo hoy para abordar el tema que nos ocupa:
¿Qué debería incluir un proyecto de país al alcance de los niños en la era digital, la inteligencia artificial y la globalización?
En un país que se volvió una parte integrada de esa populosa aldea digital es indispensable, tal como lo fue en 1994, poner la educación al alcance de todos, una educación con recursos que permitan que las personas, entre ellas nuestros jóvenes y niños, se unan de manera activa, inquisitiva y crítica al flujo informativo mundial, recursos que no pueden otros que un robusto acceso a las redes virtuales, a las poderosas herramientas disponibles, tales como la inteligencia artificial, y que lleven a su conversión en ciudadanos informados de ese mundo aldea en el que convivimos.
Los niños, nuestro máximo recurso, el fundamento vivo de nuestra esperanza, son los futuros constructores y mantenedores de esa nación que soñamos, esa colcha de ilusiones, aspiraciones y esperanzas de todos y cada uno de los más de cincuenta millones de ciudadanos que habitamos esta esquina del mundo, por eso debemos proveerlos de los mejores y más sofisticados recursos para su educación, para su salud, para su buena alimentación y adecuados crecimiento y desarrollo por su bien, por el de sus hijos, por el de nuestro país, para que cumplan a cabalidad su destino y su propósito
Un país al alcance de los niños Incluye, entonces, ajustes no solo de accesibilidad sino de contenido a la educación, recursos materiales como computadores, electricidad, libros; recursos humanos como profesores instruidos y hábiles en el manejo de redes que transmitan esos conocimientos a las personas objeto.
Y ello es indispensable, en extremo importante y del todo irrenunciable porque en un mundo globalizado e integrado lo que se integran son las personas, lo que se enriquece no es sólo el futuro sino los constructores de ese futuro que somos todos, lo que se transmite son herramientas, experiencias y datos necesarios para sustentar los sueños, darles piso y cimiento a las aspiraciones de todos.
Ser ciudadano digital es ser parte de ese proceso continuo de desarrollo del conocimiento, aportar de manera consciente e informada a ese emprendimiento humano y es, por supuesto, un derecho inalienable de todo bípedo indiferentemente de su nacionalidad, color de piel, tonalidad de sus pupilas, creencias religiosas o afinidades políticas.
No hay lugar a contrargumentos frente a esa tesis, hay de por medio derechos humanos fundamentales, hay de por medio viabilidad y conservación de nuestra existencia en la tierra y progreso de nuestra sociedad mundial.
Se podría decir que el acceso a la red mundial genera exposición no sólo a información sino a peligros tales como falsedades, falacias, estafas, pero aquí conviene aclarar que, justamente por eso, se debe ingresar de manera dirigida al sistema, de ahí la necesidad de una buena guía y un adecuado control y supervisión de nuestros niños cuando acceden como pequeños ciudadanos del mundo aldea.
Se podría decir que los recursos asignados a la educación han sido objeto de intentonas no siempre fracasadas de apropiación ilícita, de corrupción, pero ese razonamiento, que es cierto, se controla justamente mediante una adecuada auditoría y seguimiento al flujo de los dineros públicos, a su uso y al efecto del mismo que no puede ser otro que el cumplimiento de los objetivos planteados en los proyectos que sustentan y describen esa inversión.
En conclusión: No sólo es aplicable, sino que además es perfectamente válido, pertinente y fundamental el texto de Gabo, en el propósito de argumentar la necesidad y la forma de poner el país al alcance de los niños; para concretar esa propuesta debemos orientar e instruir adecuadamente a nuestros ciudadanos acerca de la manera segura y eficaz de acceder al flujo impresionante de información que contienen los medios digitales, a sus poderosas herramientas, entregarles recursos tales como electricidad, acceso a internet, computadores o tabletas, vigilar la adecuada distribución y uso de los mismos, preparar de manera cuidadosa también el recurso humano docente necesario para tal emprendimiento.
Un país al alcance no solo de los niños, sino de todos, es necesario para sustentar el progreso hacia esa Colombia soñada que no es otra cosa que la sumatoria de todos nuestros sueños. Un Colombia cuyos ciudadanos sean activos, dinámicos, recursivos, críticos, con acceso al mundo, soñadores y con herramientas para convertir sus sueños en realidades
CARLOS FAJARDO
PARA PRENSA MERCOSUR
Junio 2026
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CARLOS FAJARDO
Médico, felizmente casado y, como si fuera poca la dicha, pensionado, no dejamos títere con cabeza y a cada i le asignamos con holgura y generosidad su correspondiente punto.

