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Brasil volvió a asestar un duro golpe al crimen organizado tras una operación de la Policía Federal que permitió la incautación de 856 kilogramos de cocaína y la detención de nueve sospechosos presuntamente vinculados al Primeiro Comando da Capital (PCC), la mayor organización criminal del país. La droga fue localizada oculta en un camión dentro del Puerto de Salvador, en el estado de Bahía, cuando estaba a punto de ser embarcada con destino al mercado europeo. Se trata del segundo gran operativo antidrogas realizado en menos de 48 horas contra estructuras asociadas al narcotráfico internacional, lo que evidencia la intensificación de las acciones de las autoridades brasileñas para desarticular las rutas utilizadas por las organizaciones criminales que operan entre Sudamérica y Europa.
La investigación fue desarrollada por la Policía Federal con apoyo de otros organismos de seguridad e inteligencia. Según las autoridades, los detenidos formaban parte de una estructura logística encargada de recibir cargamentos de cocaína procedentes de países productores de la región andina, ocultarlos entre cargas legales y enviarlos posteriormente en contenedores marítimos hacia puertos europeos. Los investigadores sostienen que la organización mantenía conexiones operativas con el PCC, grupo criminal que en los últimos años amplió significativamente su presencia en el tráfico internacional de drogas y en actividades de lavado de dinero.
Las primeras investigaciones indican que la cocaína estaba escondida en un camión que sería utilizado para introducir la mercancía en la zona portuaria, desde donde posteriormente sería contaminado un contenedor destinado a la exportación. Este método es ampliamente utilizado por organizaciones criminales porque permite mezclar la droga con cargas legales, dificultando su detección durante los controles aduaneros. La rápida intervención policial impidió que el cargamento abandonara territorio brasileño y evitó que cientos de miles de dosis llegaran al mercado europeo.
La operación confirma además el creciente protagonismo del Puerto de Salvador dentro de las rutas utilizadas por el narcotráfico internacional. Aunque el Puerto de Santos, en São Paulo, continúa siendo la principal salida marítima utilizada por las organizaciones criminales, los investigadores advierten que las bandas comenzaron a diversificar sus operaciones utilizando terminales ubicadas en distintos estados brasileños para reducir el riesgo de detección. Esa estrategia obliga a reforzar la vigilancia en varios puertos simultáneamente y a incrementar la cooperación entre las autoridades aduaneras, policiales y portuarias.
El Primeiro Comando da Capital (PCC) continúa siendo considerado una de las organizaciones criminales más poderosas de América Latina. Nacido en las cárceles del estado de São Paulo durante la década de 1990, el grupo evolucionó desde una estructura dedicada al narcotráfico interno hasta convertirse en una organización transnacional con presencia en varios países de Sudamérica. Las investigaciones policiales muestran que mantiene redes logísticas en Bolivia, Paraguay y otros países vecinos para abastecerse de cocaína, aprovechando posteriormente la infraestructura portuaria brasileña para exportar la droga hacia Europa, donde el valor de la mercancía puede multiplicarse varias veces respecto al mercado sudamericano.
Especialistas en seguridad señalan que Europa se ha convertido en uno de los principales destinos de la cocaína producida en América del Sur. El aumento del consumo, los elevados precios de venta y la existencia de grandes puertos comerciales convierten al continente europeo en un mercado altamente atractivo para las organizaciones criminales. Países como Bélgica, Países Bajos, España, Alemania e Italia figuran entre los principales puntos de ingreso de cargamentos procedentes de Sudamérica, lo que ha llevado a fortalecer la cooperación policial entre Brasil, Europol y diversas agencias internacionales de lucha contra el narcotráfico.
La operación se produce pocos días después de otro importante golpe contra las finanzas del crimen organizado. A finales de julio, la Policía Federal lanzó la Operación Commodity, mediante la cual desmanteló una red acusada de enviar al menos 6,5 toneladas de cocaína hacia Europa utilizando empresas de fachada, criptomonedas y complejos esquemas de lavado de dinero. En esa investigación también fueron detenidas nueve personas y la Justicia ordenó el bloqueo de bienes por aproximadamente 1.000 millones de reales, demostrando que las autoridades buscan atacar no solo el transporte de la droga, sino también la estructura financiera que sostiene a estas organizaciones.
Diversos analistas consideran que la presión policial está obligando a las organizaciones criminales a modificar constantemente sus métodos de operación. El uso de empresas ficticias, cargas contaminadas, criptomonedas y rutas alternativas evidencia un alto grado de sofisticación logística. Sin embargo, también destacan que el intercambio de inteligencia entre países y el fortalecimiento de los controles portuarios han incrementado la capacidad de detectar cargamentos antes de que abandonen América del Sur.
Para las autoridades brasileñas, la incautación de 856 kilogramos de cocaína representa mucho más que un importante decomiso de droga. El operativo golpea directamente la capacidad financiera del PCC, impide que una gran cantidad de estupefacientes llegue al mercado internacional y refuerza la estrategia de cooperación entre Brasil y otros países para combatir las redes transnacionales del narcotráfico. En un escenario donde el crimen organizado opera cada vez con mayor alcance internacional, las investigaciones apuntan no solo a interceptar cargamentos, sino también a desarticular las estructuras económicas y logísticas que permiten sostener este negocio ilícito.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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