
El Mundial de Fútbol 2026 que comenzó ayer martes en Estados Unidos, México y Canadá es el mayor evento de movilización de ciudadanos del Mercosur que el año ha conocido, y con él llega también la mayor alerta sanitaria que el bloque ha enfrentado en lo que va del año. La OPS emitió el 29 de mayo su segunda alerta epidemiológica del año sobre sarampión, señalando que entre la semana epidemiológica 1 y la semana epidemiológica 19 de 2026 las Américas notificaron 20.332 casos confirmados, un incremento del 276% respecto al mismo período de 2025, con México concentrando 10.817 casos, Estados Unidos 1.893 y Canadá 1.018. Los tres países anfitriones del Mundial concentran el 98% de los casos activos de sarampión en las Américas, creando un escenario epidemiológico que los ministerios de salud del Mercosur no pueden ignorar mientras decenas de miles de sus ciudadanos viajan a esos países para seguir a sus seleccionados nacionales.
La alerta sobre el ébola Bundibugyo — la cepa del virus más activa en este momento, con 906 casos sospechosos y 246 muertes confirmadas en la República Democrática del Congo y Uganda, y declarada Emergencia de Salud Pública Internacional por la OMS el 17 de mayo — añade una segunda capa de complejidad sanitaria. La RDC clasificó para el Mundial y sus delegaciones y aficionados están en los estadios de Estados Unidos y México, generando flujos de personas que conectan las zonas de transmisión activa del ébola con los principales aeropuertos de conexión hacia América del Sur. Para los aficionados del Mercosur que regresan del Mundial en los próximos días y semanas, la recomendación de todos los ministerios de salud del bloque es unánime: reportar inmediatamente cualquier síntoma de fiebre, debilidad extrema o sangrado que aparezca en los 21 días posteriores al regreso, especialmente si hubo contacto con personas procedentes de los países afectados por el ébola.
La recomendación más urgente — y la que tiene mayor impacto preventivo — sigue siendo la vacunación contra el sarampión antes de viajar. Las personas nacidas entre 1981 y 2000 que representan una fracción significativa de los aficionados adultos del Mercosur pueden haber recibido solo una dosis de la vacuna SRP, lo que proporciona protección parcial pero no completa. Una consulta médica o visita a un centro de vacunación antes de abordar el vuelo al Mundial puede ser la diferencia entre regresar al país con un recuerdo único y regresar con una infección que se transmita a personas vulnerables del entorno familiar y comunitario. El Mercosur que gestiona su mayor acuerdo comercial de la historia y que prepara su Cumbre presidencial más importante en décadas tiene también la responsabilidad cotidiana de proteger la salud de sus ciudadanos en el contexto de un evento masivo que concentra el mayor riesgo epidemiológico regional de lo que va del año. Esa responsabilidad no es menor que ninguna de las otras que los cancilleres y presidentes del bloque están gestionando en estos días.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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