
En el foro más importante sobre integración energética que el Mercosur ha celebrado este año, Paraguay presentó este martes un proyecto que puede redefinir la arquitectura energética de toda América del Sur y convertir al país mediterráneo en el corredor estratégico más relevante del bloque. En el marco del Foro «Integración Gasífera en el Mercosur + Chile», organizado conjuntamente por la Organización Latinoamericana y del Caribe de Energía (OLADE) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), la delegación paraguaya ratificó su posición como la ruta más competitiva para transportar el gas proveniente de Vaca Muerta, en la Patagonia argentina, hacia el mercado industrial brasileño. El viceministro de Minas y Energía de Paraguay, Mauricio Bejarano, fue el portavoz principal de esta apuesta estratégica, y sus palabras resonaron con fuerza no solo en la sala del foro sino en todos los despachos energéticos y diplomaticos de la región que siguen el proyecto con creciente atención.
El Gasoducto Bioceánico que Paraguay propone como eje de esta integración es una mega infraestructura de 1.000 kilómetros que atravesaría el Chaco Paraguayo para conectar los yacimientos de gas no convencional de Vaca Muerta con los principales polos industriales de los estados brasileños de Mato Grosso do Sul y São Paulo. La inversión estimada para este corredor energético supera los 2.000 millones de dólares, una cifra que revela la escala del proyecto y también la dimensión del desafío financiero que implica materializarlo. Sin embargo, los acuerdos diplomáticos firmados hasta ahora entre Paraguay y Argentina, y los memorandos de entendimiento suscritos con Mato Grosso do Sul y São Paulo en Brasil, muestran que la voluntad política de las tres naciones involucradas es real y está respaldada por compromisos técnicos verificables. El viceministro Bejarano destacó que «el hito más contundente es la rúbrica de un documento de voluntad técnica para la integración gasífera del Mercosur y Chile«, lo que eleva el proyecto de una aspiración regional a un instrumento de política energética con compromisos firmados.
Para Paraguay, el Gasoducto Bioceánico no es simplemente una obra de infraestructura: es la transformación más profunda de su modelo de desarrollo económico en décadas. El país tiene históricamente dos activos energéticos extraordinarios —la hidroelectricidad de Itaipú y Yacyretá— pero no tiene petróleo ni gas propios en cantidades significativas. Convertirse en el corredor de tránsito del gas argentino hacia Brasil le daría a Paraguay ingresos por tarifas de tránsito, garantizaría el abastecimiento de sus propios polos industriales emergentes y consolidaría su posición como nodo logístico y energético del corazón de América del Sur. El Chaco Paraguayo, una región de 250.000 kilómetros cuadrados que hasta hace pocos años era el «desierto verde» más deshabitado del continente, se convertiría con este gasoducto en el corredor energético más estratégico del Mercosur. La demanda inicial proyectada para el Chaco solo es de 4 millones de metros cúbicos diarios, con posibilidades de crecimiento significativas a medida que avance la infraestructura industrial de la región.
Para Argentina, el proyecto es la oportunidad de convertir finalmente a Vaca Muerta en un exportador energético regional de escala. Vaca Muerta es una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo — segunda a nivel global después de las reservas norteamericanas de shale gas — y durante años su potencial exportador estuvo limitado por la falta de infraestructura de transporte hacia los mercados vecinos. El Gasoducto Néstor Kirchner, completado en 2023, resolvió parcialmente el problema del transporte doméstico, pero la exportación a Brasil — el mayor consumidor de gas de América del Sur, con una demanda de 70 millones de metros cúbicos diarios — sigue siendo el gran objetivo no alcanzado. La consultora del sector estima un mercado regional de hasta 5.000 millones de dólares anuales para la integración gasífera entre Argentina, Paraguay y Brasil, una cifra que convierte este proyecto en uno de los de mayor potencial de retorno económico en la historia energética del Mercosur.

Para Brasil, la urgencia del gasoducto tiene una dimensión de seguridad energética que sus planificadores reconocen con creciente preocupación. Bolivia, que durante décadas fue el principal proveedor de gas natural de Brasil mediante el Gasbol, está atravesando una declinación acelerada de su producción que ya no puede garantizar los volúmenes que las industrias brasileñas necesitan. El desafío es encontrar un sustituto confiable para el gas boliviano antes de que la escasez genere una crisis industrial en São Paulo, el corazón productivo del país y la mayor economía industrial de América del Sur. Vaca Muerta, a través del corredor paraguayo, es la única alternativa regional capaz de satisfacer esa demanda en los volúmenes y plazos que Brasil necesita. La directora ejecutiva de Gas Natural del Instituto Brasileño de Petróleo, Gas y Biocombustibles, Sylvie D’Apote, lo expresó con precisión técnica: «La posibilidad de contar con múltiples fuentes de abastecimiento fortalece la resiliencia energética frente a shocks internacionales, climáticos o de oferta.»
El proyecto también tiene una dimensión de integración interna del Mercosur que lo convierte en mucho más que una obra de ingeniería. Una tubería de 1.000 kilómetros que conecte Argentina, Paraguay y Brasil no solo transporta gas: transporta interdependencia económica, confianza estratégica y la demostración cotidiana de que los tres países tienen intereses comunes que valen más que cualquier diferencia política coyuntural. En un bloque que en 2026 celebra 35 años de historia con más acuerdos externos que internos completamente implementados, el Gasoducto Bioceánico puede ser el proyecto de integración más concreto y más visible que el Mercosur le ofrezca a sus ciudadanos en la próxima generación. La actualización de la Ley del Gas de Paraguay — vigente desde 1997 y urgentemente necesitada de modernización — es el próximo paso técnico, y su avance en el parlamento paraguayo será el termómetro más fiel del nivel de compromiso político real con el proyecto.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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