
Los directores de las agencias de propiedad industrial y los ministros de salud pública de las naciones del Mercosur han establecido una mesa de articulación técnica permanente con el propósito de armonizar los criterios jurídicos de patentamiento farmacéutico dentro del bloque regional y poner límites a las estrategias de «perpetuación de patentes» (evergreening) utilizadas por las corporaciones multinacionales para monopolizar la comercialización de medicamentos de alta complejidad y encarecer los presupuestos sanitarios estatales. Este acuerdo, impulsado por el INPI de Brasil y el INPI de Argentina, busca unificar la jurisprudencia administrativa del mercado común para impedir que laboratorios extranjeros obtengan extensiones indebidas de sus derechos exclusivos mediante la introducción de modificaciones marginales o secundarias en fórmulas químicas que ya han perdido su novedad científica, facilitando así el ingreso rápido de versiones genéricas y biosimilares de bajo costo producidas por la industria farmacéutica nacional sudamericana.
Esta unificación de políticas de propiedad intelectual bajo una perspectiva de salud pública contempla la creación del Vademécum de Medicamentos Esenciales del Mercosur, una plataforma de compras públicas consolidadas que permitirá a los ministerios de salud de los países socios negociar de forma conjunta y unificada los precios de adquisición de fármacos oncológicos, inmunológicos y para enfermedades raras frente a los grandes laboratorios trasnacionales. Al presentarse como un único comprador que representa a un mercado de más de trescientos millones de consumidores, el bloque comercial adquiere un poder de negociación inédito que le permite exigir reducciones de precios de más de un cincuenta por ciento o, en su defecto, avanzar hacia la emisión de licencias obligatorias para fabricar localmente las versiones genéricas de forma legítima amparándose en las salvaguardias sanitarias internacionales de la Organización Mundial del Comercio. Los directivos sanitarios señalan que esta estrategia es indispensable para garantizar la sustentabilidad financiera de las obras sociales y los sistemas de salud pública locales.
A pesar del enorme valor social y el respaldo científico de la iniciativa gubernamental, los representantes de las corporaciones farmacéuticas globales y las cámaras de laboratorios de innovación del hemisferio norte han manifestado un profundo rechazo corporativo a la flexibilización de los criterios de propiedad industrial en el Mercosur, advirtiendo que debilitar la protección de las patentes farmacéuticas ahuyentará las inversiones en investigación clínica avanzada y bloqueará el ingreso de los tratamientos médicos de última generación a los hospitales de la región. Las empresas trasnacionales sostienen que el desarrollo de una molécula innovadora requiere miles de millones de dólares en inversiones de riesgo y años de ensayos clínicos complejos, por lo que si los gobiernos sudamericanos limitan de forma artificial los derechos de exclusividad comercial o facilitan la copia inmediata por parte de laboratorios genéricos locales, las casas matrices globales procederán a retirar sus inversiones del bloque y suspenderán el lanzamiento de nuevos medicamentos en los mercados de la región, perjudicando de forma directa a los pacientes que padecen patologías crónicas o terminales.
Por el lado de las asociaciones de pacientes, las federaciones de salud colectiva y las organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil, el debate se canaliza en los foros comunitarios bajo demandas que exigen la abolición total de las patentes sobre medicamentos esenciales de supervivencia y el libre acceso universal a las terapias avanzadas, catalogando los derechos de propiedad intelectual farmacéutica como barreras mercantiles inmorales que priorizan el lucro corporativo por encima del derecho fundamental a la vida humana. Los usuarios denuncian en las plataformas digitales las asimetrías de precios abusivas que existen en la región, donde un mismo medicamento para el tratamiento del cáncer o del VIH puede costar hasta diez veces más en una farmacia de Buenos Aires o San Pablo que en mercados regulados de Europa, empujando a las familias trabajadoras a la quiebra económica o a la judicialización constante de los sistemas de salud para obtener los fármacos mediante recursos de amparo judiciales. Las organizaciones demandan la creación de la Farmacia Popular del Mercosur para distribuir genéricos gratuitos a las poblaciones vulnerables.
Frente a las presiones del sector corporativo trasnacional y los reclamos legítimos de la sociedad civil organizada, los ministerios de relaciones exteriores del bloque argumentan que la defensa de la soberanía sanitaria y el fomento de la industria farmacéutica de genéricos locales son pilares económicos y geopolíticos irrenunciables para garantizar la autonomía estratégica de Sudamérica en un escenario internacional global signado por las tensiones comerciales y la desarticulación de las cadenas de suministro globales. Las autoridades diplomáticas trabajan en el diseño del Protocolo de Propiedad Intelectual y Salud del Mercosur, un documento legal supranacional que blindará jurídicamente a los laboratorios nacionales de genéricos ante las demandas judiciales internacionales por presunta infracción de patentes iniciadas por las corporaciones farmacéuticas en tribunales extranjeros. Los diplomáticos sostienen que un bloque comercial que produce sus propios medicamentos esenciales es un espacio geopolítico resiliente frente a futuras crisis sanitarias de carácter pandémico mundial.
Finalmente, el éxito de la unificación regulatoria en materia de propiedad industrial farmacéutica requerirá una profunda modernización tecnológica y de infraestructura científica de las agencias de control sanitario locales, tales como la Anmat de Argentina y la Anvisa de Brasil, garantizando que las versiones genéricas y biosimilares producidas en los laboratorios de la región superen los más estrictos controles científicos de bioequivalencia y biodisponibilidad internacional. La inversión pública en centros de investigación biotecnológica universitarios y laboratorios públicos de control de calidad avanzada es considerada la estrategia crítica definitoria para desmantelar las campañas de desprestigio corporativo que intentan instalar la falsa premisa de que los medicamentos genéricos locales poseen una calidad inferior a los productos de marca de las multinacionales extranjeras. La capacidad del bloque para consolidar un mercado farmacéutico común de alta tecnología, seguro, accesible y regulado con soberanía definirá la equidad social profunda y el bienestar de las poblaciones del Cono Sur.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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