
El triple crimen de Los Cerrillos, cometido por un agente del Grupo de Reserva Táctica, reavivó la advertencia del Sindicato Policial Nacional sobre una crisis que la institución arrastra en silencio: una tasa de suicidios que duplica la media del país, miles de funcionarios con afectaciones de salud mental y un sistema que aún no garantiza contención ni seguimiento efectivo.
La madrugada del sábado 17 de mayo, un agente del Grupo de Reserva Táctica (GRT) de Montevideo asesinó a su expareja y a la nueva pareja de la mujer en Los Cerrillos, para luego quitarse la vida con su arma de reglamento. Horas después, el Sindicato Policial Nacional (Sipolna) emitió un comunicado que desplazó el foco de lo policial hacia un terreno más incómodo: la salud mental de los uniformados. “Nada justifica estos desenlaces. Pero tampoco podemos seguir ignorando una realidad cada vez más evidente: las graves falencias que existen en materia de salud mental, contención emocional y prevención”, planteó el sindicato.
El pronunciamiento no era nuevo, pero sí el contexto. La muerte de Florencia Rodríguez, una joven profesora y concejala frenteamplista de 29 años, y de su pareja, un trabajador rural de 37, conmocionó a la localidad canaria. Sin embargo, el gremio policial buscó correr la discusión de la crónica roja para situarla donde, sostienen, está la raíz del problema. “Muchas veces el sufrimiento se vive en silencio, sin acompañamiento, sin herramientas y sin acceso oportuno a la ayuda necesaria. Y cuando la sociedad llega tarde, las consecuencias son irreparables para todos”, señaló el texto difundido por Sipolna.
Una “pandemia silenciosa” en cifras
Los números que manejan el Ministerio del Interior y los sindicatos dan sustento a la advertencia. La tasa de suicidios en la Policía uruguaya es de 38,2 por cada 100.000 efectivos, lo que prácticamente duplica la media nacional de 21 por cada 100.000 habitantes. Entre 2019 y 2023 se suicidaron 100 funcionarios policiales (72 hombres y 28 mujeres). Solo en 2025 se registraron 15 casos, y en lo que va de 2026 ya suman cinco. La cifra es tan elocuente que dentro de la propia fuerza se ha acuñado la expresión “pandemia silenciosa” para describir el fenómeno.
Pero el dato quizás más revelador sobre la magnitud del problema no proviene de las estadísticas de suicidios, sino de un informe del propio Ministerio del Interior correspondiente a 2025: de los 25.000 funcionarios policiales del país, apenas 4.000 estaban en condiciones óptimas para cumplir funciones operativas. El resto presentaba algún tipo de afectación vinculada a la salud mental.
Estrés, trauma y una cultura que castiga pedir ayuda
Las causas de este deterioro son múltiples y se retroalimentan. “La tarea policial implica altos niveles de estrés, exposición a situaciones traumáticas y una exigencia emocional constante que requiere atención seria, profesional y permanente”, ha repetido el sindicato en sucesivos comunicados.
A ese cóctel se suman factores estructurales. Alejandra Alves, referente de Sipolna, ha señalado que la recarga horaria, los problemas económicos y la reducción salarial que sufren los agentes cuando son trasladados a áreas especiales por problemas de salud conforman un círculo que agrava los cuadros de ansiedad y depresión. A esto se agrega un elemento cultural: según admiten las propias autoridades, existe una cultura institucional que minimiza o estigmatiza los problemas de salud mental, lo que disuade a muchos efectivos de solicitar ayuda a tiempo. La subsecretaria del Interior, Gabriela Valverde, lo expresó sin eufemismos: “Reconocer un problema de salud mental o atravesar una situación de angustia no implica debilidad”.
El Hospital Policial recibe anualmente unas 50.000 consultas relacionadas con la salud mental, pero el propio sistema reconoce que solo una minoría de los funcionarios que necesitan atención efectivamente la busca, debido al temor al señalamiento dentro de la corporación.
Medidas en marcha y deudas pendientes
Tras la conmoción que generó en agosto de 2025 el suicidio de una funcionaria policial que se arrojó al vacío con su bebé de dos meses en Pocitos, el Ministerio del Interior convocó a una reunión de alto nivel para revisar los protocolos de actuación. En esa instancia, las autoridades reconocieron que no existía un protocolo específico para abordar cuadros de descompensación por padecimientos de salud mental y anunciaron que trabajaban en “un sistema centralizado de información con un abordaje integral”.
En febrero de 2026, el ministerio firmó un convenio tripartito con la Unión de Sindicatos Policiales que incluyó, entre otros puntos, la ratificación de una comisión de salud mental y un abordaje integral de la violencia basada en género en el ámbito laboral policial. Asimismo, la Dirección Nacional de Sanidad Policial mantiene talleres de prevención del suicidio en todo el país, orientados a funcionarios y sus familias.
Sin embargo, Sipolna insiste en que lo hecho hasta ahora es insuficiente. Tras el triple crimen de Los Cerrillos, el sindicato volvió a reclamar que se fortalezcan “de forma urgente” los controles psicológicos y psiquiátricos, no solo al momento del ingreso a la fuerza, sino durante toda la carrera funcional. “No se trata solo de evaluar aptitudes iniciales, sino de garantizar un seguimiento continuo que proteja tanto al funcionario como a la sociedad”, planteó el gremio. La exigencia no es nueva: ya en agosto de 2025, tras el caso de la agente que se suicidó con su hija, el sindicato había denunciado que la funcionaria “pese a estar certificada desde hace tres años, no recibió la atención ni el acompañamiento necesarios”.
El sentido de la pregunta sindical
En su comunicado más reciente, Sipolna no se limitó a señalar carencias; también dejó planteadas preguntas que interpelan mucho más allá de la órbita policial: “¿En qué se está fallando? ¿Qué puede hacer el Estado? ¿Qué podemos hacer nosotros mismos desde nuestros hogares?”.
La tragedia de Los Cerrillos puso nombres y rostros a una realidad que la Policía uruguaya arrastra desde hace años. Lo que el sindicato reclama, en esencia, es que no haga falta una nueva muerte para volver a hablar del tema.
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/actualidad/sipolna-no-podemos-seguir-ignorando-el-problema-de-salud-mental-que-atraviesa-a-la-policia-uruguaya/
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