Una investigación de la Universidad de Delaware identificó por primera vez cambios medibles en las propiedades físicas del hipocampo asociados a las fluctuaciones del estrógeno. El hallazgo, obtenido en ratas hembra mediante una técnica especializada de resonancia magnética, podría ayudar a comprender mejor fenómenos como la llamada “niebla mental” durante determinadas transiciones hormonales, especialmente la menopausia.
Durante décadas, la ciencia ha demostrado que las hormonas sexuales femeninas no actúan únicamente sobre el aparato reproductor. El estrógeno y la progesterona también intervienen en circuitos cerebrales relacionados con la memoria, el aprendizaje, el estado de ánimo y la plasticidad neuronal. Investigaciones recientes incluso han mostrado que los estados hormonales pueden modificar la actividad neuronal, las conexiones sinápticas y la estructura cerebral.
Lo novedoso del estudio publicado en Brain Communications es que los investigadores pudieron observar algo diferente: cómo cambian las propiedades mecánicas del tejido cerebral mientras fluctúan las hormonas. Para hacerlo utilizaron elastografía por resonancia magnética, una modalidad que permite estudiar cómo se comporta un tejido cuando atraviesan por él pequeñas ondas mecánicas.
El hipocampo cambió cuando cayó el estrógeno
Los investigadores estudiaron ratas hembra a lo largo de las diferentes fases de su ciclo reproductivo. Los animales fueron sometidos repetidamente a resonancias para seguir los cambios producidos en el cerebro a medida que variaban sus niveles hormonales.
El resultado más llamativo apareció en el hipocampo, una región fundamental para la memoria y el aprendizaje.
Cuando el estrógeno descendió bruscamente durante la transición entre las fases reproductivas analizadas, la viscosidad del hipocampo aumentó aproximadamente 38%. En otras palabras, el tejido mostró una modificación física mensurable coincidiendo con el descenso hormonal.
La investigación también detectó una reducción aproximada del 10% en la rigidez del hipocampo durante otra transición hormonal. El resto del cerebro, en cambio, no mostró cambios equivalentes en esos parámetros, lo que indica que el fenómeno no sería simplemente una modificación generalizada de todo el tejido cerebral.
¿Qué significa que el cerebro se vuelva más viscoso?
La palabra puede resultar extraña cuando se habla del cerebro. En este contexto, los científicos están describiendo propiedades mecánicas del tejido, no una enfermedad ni un cambio que pueda sentirse físicamente.
La elastografía por resonancia magnética introduce vibraciones muy suaves y observa cómo se desplazan las ondas por el tejido. De esa manera permite calcular parámetros relacionados con su elasticidad, rigidez y capacidad de amortiguación.
Cuanto mayor es el amortiguamiento de la onda, mayor es la viscosidad estimada del tejido. En el experimento, ese indicador aumentó significativamente cuando los niveles de estrógeno descendieron.
El hallazgo es importante porque hasta ahora gran parte de la investigación se había concentrado en los cambios químicos, eléctricos o estructurales producidos por las hormonas. Ahora aparece una nueva dimensión: el comportamiento físico del tejido cerebral también parece responder al ciclo hormonal.
Los astrocitos podrían tener un papel central
Los investigadores fueron más allá de las imágenes y analizaron muestras del tejido cerebral, especialmente una región del hipocampo denominada CA1.
Allí observaron cambios relacionados con los astrocitos, células que cumplen numerosas funciones de soporte y regulación dentro del sistema nervioso. El bloqueo prolongado de los receptores de estrógeno provocó una reducción significativa de astrocitos y neuronas.
Al mismo tiempo, los astrocitos que permanecieron aumentaron aproximadamente 48% la expresión de receptores de estrógeno alfa, como si las células restantes intentaran incrementar su capacidad para detectar la señal hormonal.
También se observaron modificaciones en las espinas dendríticas, pequeñas estructuras neuronales fundamentales para las conexiones entre células nerviosas.
Estos resultados ofrecen una posible explicación biológica para los cambios mecánicos observados, aunque todavía falta determinar exactamente cómo esas modificaciones se relacionan con la memoria, la atención y otras funciones cognitivas.
La conexión con la menopausia
Aquí aparece uno de los aspectos que más interés despierta para la medicina.
Durante el ciclo menstrual, las hormonas fluctúan de manera periódica. La menopausia, en cambio, implica una disminución sostenida de la producción de estrógeno. Los investigadores plantean la posibilidad de que una exposición prolongada a niveles bajos de esta hormona produzca cambios diferentes de los observados durante una fluctuación normal.
El equipo ya está trabajando con modelos animales de menopausia para comprobar esta hipótesis. Una de las preguntas principales es si puede existir un estado mecánico más persistente del tejido cerebral cuando el estrógeno deja de fluctuar y permanece bajo.
La hipótesis resulta especialmente interesante porque algunas mujeres experimentan durante la perimenopausia y la menopausia dificultades de concentración, olvidos y sensación de “niebla mental”. El nuevo estudio no demuestra que esos síntomas sean causados por el aumento de viscosidad observado en las ratas, pero proporciona una nueva vía para investigar una posible conexión.
La literatura científica reciente ya considera la perimenopausia como una etapa de importantes cambios neuroendocrinos, estructurales y funcionales en el cerebro.
No significa que las mujeres tengan un cerebro “dañado”
Es importante hacer una distinción. Los cambios observados no deben interpretarse automáticamente como deterioro cerebral.
El cerebro es un órgano extraordinariamente plástico y responde continuamente a cambios hormonales, ambientales y fisiológicos. Estudios recientes muestran que las hormonas ováricas pueden modificar de forma dinámica la excitabilidad neuronal, las conexiones sinápticas y otros mecanismos de plasticidad.
Por eso, “transformación física” no significa necesariamente daño. Significa que el tejido modifica determinadas características en respuesta a las señales biológicas.
La gran pregunta científica es si algunos de esos cambios son adaptativos, si otros pueden contribuir a determinados síntomas y por qué algunas mujeres experimentan alteraciones cognitivas más marcadas que otras durante las transiciones hormonales.
El siguiente paso será estudiar a seres humanos
El estudio tiene una limitación fundamental: los experimentos fueron realizados en animales, no en mujeres.
Los propios investigadores señalan que todavía necesitan establecer una relación directa entre los cambios mecánicos del hipocampo y el desempeño en memoria o aprendizaje. Para ello planean realizar nuevas investigaciones, incluidas pruebas cognitivas y modelos de menopausia.
A largo plazo, el objetivo es que la elastografía pueda incorporarse a estudios de resonancia magnética convencionales sin añadir demasiado tiempo al examen. Los investigadores plantean incluso la posibilidad de que el procedimiento adicional pueda realizarse en menos de un minuto.
Si futuras investigaciones confirman el fenómeno en seres humanos, la técnica podría convertirse en una herramienta para estudiar cómo envejece el cerebro femenino y cómo responde ante cambios hormonales importantes.
El descubrimiento no significa que los científicos hayan encontrado una explicación definitiva para la “niebla mental” ni para los cambios cognitivos de la menopausia. Pero sí abre una puerta nueva: por primera vez, una investigación pudo medir cómo una fluctuación hormonal modifica físicamente las propiedades mecánicas de una región cerebral esencial para la memoria.
El cerebro femenino, lejos de ser un órgano estático, parece responder de manera dinámica a las señales hormonales durante toda la vida. Comprender esas transformaciones podría ayudar en el futuro a distinguir entre cambios normales, síntomas que requieren atención y procesos que podrían beneficiarse de nuevas estrategias de prevención y tratamiento.
Foto: Imagen ilustrativa / Infobae
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