
Cada año, durante el equinoccio de primavera, la pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá se convierte en escenario de uno de los fenómenos más impactantes del mundo prehispánico: la luz del Sol forma siete triángulos de sombra sobre la escalinata norte de El Castillo, creando la imagen de una serpiente que parece descender hasta unirse con la cabeza tallada en piedra en la base.
Desde el punto de vista histórico y arqueológico, este efecto está vinculado a la grandeza arquitectónica de la civilización maya, que logró alinear sus construcciones con notable precisión respecto a los ciclos solares. Desde la mirada científica, el fenómeno se debe a la posición del Sol, la orientación de la pirámide y la proyección geométrica de luces y sombras sobre los cuerpos escalonados del templo. Es decir, se trata de un efecto óptico y astronómico real.
Pero más allá de la explicación científica, este evento también está rodeado por una profunda carga simbólica, espiritual y mística. Para muchas personas, no se trata solo de observar un juego de luz, sino de presenciar el descenso de Kukulkán, la serpiente emplumada asociada con el orden, la renovación, la fertilidad y el equilibrio entre el cielo y la tierra.
En la tradición popular y en diversas creencias contemporáneas, se piensa que durante el equinoccio se abre un momento especial de armonía energética, porque el día y la noche alcanzan un equilibrio casi perfecto. Por eso, miles de visitantes llegan vestidos de blanco, con la idea de recibir energía positiva, dejar atrás etapas difíciles y atraer renovación, claridad y bienestar espiritual.
Dentro del misticismo moderno, muchas personas creen que Chichén Itzá funciona como un centro de energía, un punto donde convergen fuerzas naturales, astronómicas y espirituales. Según estas creencias, el descenso de la serpiente no solo simboliza la llegada de Kukulkán, sino también una especie de mensaje de transformación, un llamado a recuperar el equilibrio interior y comenzar un nuevo ciclo.
Aunque estas interpretaciones no forman parte de una explicación científica comprobable, sí son parte del imaginario colectivo y de la experiencia emocional de quienes asisten al lugar. Ahí radica parte de la fuerza del fenómeno: une ciencia, historia, espiritualidad y tradición en una sola escena que sigue fascinando al mundo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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