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El hallazgo cambia ligeramente la manera de interpretar el ejercicio como herramienta preventiva. Hasta ahora, gran parte de los mensajes de salud pรบblica se habรญan concentrado en alcanzar una cantidad determinada de minutos semanales de actividad moderada o vigorosa. El nuevo anรกlisis introduce otra perspectiva: quรฉ hace una persona durante las 24 horas del dรญa y, especialmente, cuรกnto tiempo permanece sentada, acostada o realizando actividades de baja intensidad.
Los investigadores utilizaron informaciรณn registrada mediante relojes inteligentes, lo que permitiรณ obtener una mediciรณn mucho mรกs objetiva de los movimientos cotidianos que los cuestionarios tradicionales. La edad media de los participantes era de aproximadamente 61 aรฑos y el 55% eran mujeres. Los cientรญficos pudieron relacionar los patrones de actividad con la apariciรณn posterior de diferentes tipos de cรกncer.
El estudio tiene una particularidad importante: no se limitรณ a preguntar si una persona hacรญa ejercicio. Analizรณ la actividad fรญsica como un comportamiento continuo y distinguiรณ entre estar sentado, dormir, permanecer de pie y moverse, ademรกs de incorporar distintos niveles de intensidad.
Esto permite estudiar algo que durante mucho tiempo quedรณ parcialmente oculto en las estadรญsticas: una persona puede cumplir con una sesiรณn de ejercicio y, sin embargo, pasar el resto del dรญa prรกcticamente inmรณvil. Por el contrario, otra persona puede no acudir nunca a un gimnasio pero caminar, subir escaleras, desplazarse a pie, cargar objetos y mantenerse activa durante muchas horas.
El hallazgo de los tres minutos
Uno de los resultados mรกs llamativos estรก relacionado con la actividad fรญsica vigorosa intermitente.
Los investigadores observaron que incorporar aproximadamente tres minutos adicionales de actividad vigorosa se asociaba con una reducciรณn del riesgo de cรกncer. No necesariamente se trata de correr durante tres minutos seguidos. El concepto utilizado en el estudio incluye actividades cotidianas que aumentan rรกpidamente la frecuencia cardรญaca.
Entre los ejemplos mencionados aparecen correr para alcanzar un autobรบs, subir rรกpidamente escaleras, practicar deportes o transportar bolsas pesadas. Es decir, esfuerzos breves que pueden ocurrir sin que una persona considere que estรก realizando una sesiรณn formal de ejercicio.
La importancia del resultado estรก precisamente en que desplaza la discusiรณn desde el gimnasio hacia la vida diaria.
Una persona que utiliza escaleras en lugar del ascensor, camina rรกpidamente para llegar a un lugar, realiza tareas domรฉsticas intensas o acelera el paso durante determinados trayectos puede estar acumulando pequeรฑas dosis de actividad que, segรบn este estudio, tienen relevancia epidemiolรณgica.
Pero existe una precisiรณn fundamental: el estudio demuestra una asociaciรณn, no que tres minutos de ejercicio causen por sรญ solos una reducciรณn determinada del cรกncer. Se trata de un estudio observacional. Por lo tanto, no permite establecer una relaciรณn causal definitiva.
Mรกs movimiento, menor riesgo
El patrรณn general observado fue consistente: mรกs movimiento estuvo asociado con menor riesgo de cรกncer.
Cuando los investigadores analizaron quรฉ ocurrรญa al sustituir determinados perรญodos del dรญa por actividad fรญsica, encontraron que reemplazar 15 minutos de sedentarismo por 15 minutos de movimiento estaba asociado con una reducciรณn aproximada del 2% del riesgo.
El mismo resultado apareciรณ cuando se sustituyeron 15 minutos de sueรฑo por movimiento. Esto no significa que dormir menos sea recomendable. De hecho, el sueรฑo adecuado continรบa siendo fundamental para la salud. Lo que muestra el anรกlisis es que, dentro del tiempo total disponible durante un dรญa, la distribuciรณn de las actividades tambiรฉn parece relacionarse con el riesgo futuro.
La comparaciรณn inversa resulta todavรญa mรกs interesante. Cuando los participantes reemplazaron 30 minutos de movimiento por 30 minutos de comportamiento sedentario, el riesgo de cรกncer aumentรณ aproximadamente 8%. Cuando esos 30 minutos de movimiento fueron sustituidos por sueรฑo, el incremento asociado fue de aproximadamente 7%.
Esto permite entender mejor el mensaje central: no se trata simplemente de aรฑadir una hora de gimnasio a una rutina sedentaria, sino de evitar que grandes cantidades de tiempo despierto transcurran prรกcticamente sin movimiento.
Estar de pie tambiรฉn importa, pero no equivale al ejercicio
El estudio encontrรณ ademรกs una asociaciรณn favorable con permanecer de pie, aunque el efecto fue menor que el observado con el movimiento activo.
Los investigadores estimaron que se necesitaban aproximadamente 30 minutos adicionales de estar de pie para conseguir una asociaciรณn comparable a la observada con 15 minutos de movimiento.
La diferencia es importante porque estar de pie no debe confundirse con realizar actividad fรญsica de intensidad moderada o vigorosa. Permanecer parado puede reducir el tiempo sentado, pero caminar, subir escaleras o realizar alguna actividad que eleve la frecuencia cardรญaca genera un estรญmulo fisiolรณgico diferente.
En tรฉrminos prรกcticos, el estudio favorece una combinaciรณn: menos tiempo sentado y mรกs tiempo moviรฉndose, con pequeรฑas oportunidades de aumentar la intensidad cuando las condiciones lo permiten.
ยฟPor quรฉ podrรญa influir el ejercicio sobre el cรกncer?
La relaciรณn entre actividad fรญsica y cรกncer no es una hipรณtesis nueva. Existe evidencia acumulada de que mantenerse fรญsicamente activo estรก relacionado con menor riesgo de determinados tumores, especialmente cรกncer colorrectal, cรกncer de mama y cรกncer de endometrio. El World Cancer Research Fund considera sรณlida la evidencia para estos tres tipos.
Los mecanismos biolรณgicos son mรบltiples y todavรญa estรกn siendo estudiados. La actividad fรญsica puede contribuir al control del peso corporal, mejorar la sensibilidad a la insulina, modificar determinados niveles hormonales, reducir procesos inflamatorios y favorecer una regulaciรณn metabรณlica mรกs saludable.
Tambiรฉn existe interรฉs cientรญfico en los efectos que el ejercicio produce sobre el sistema inmunitario y sobre las seรฑales quรญmicas liberadas por el mรบsculo durante la actividad fรญsica.
Por eso, los investigadores no consideran que exista un รบnico mecanismo responsable. El efecto preventivo probablemente sea el resultado de una combinaciรณn de cambios metabรณlicos, hormonales, inflamatorios y cardiovasculares que se acumulan durante aรฑos.
Antes: el ejercicio como actividad programada
Durante buena parte de las รบltimas dรฉcadas, la prevenciรณn mediante ejercicio se comunicรณ principalmente a travรฉs de recomendaciones semanales: 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, acompaรฑados por ejercicios de fortalecimiento muscular.
Estas recomendaciones siguen siendo relevantes. No fueron reemplazadas por el nuevo estudio.
La diferencia es que ahora la investigaciรณn permite observar con mayor detalle lo que ocurre entre una sesiรณn y otra. Una persona puede cumplir con sus objetivos semanales y permanecer sentada durante perรญodos prolongados durante el resto del dรญa.
El nuevo enfoque intenta precisamente incorporar esas horas aparentemente insignificantes a la ecuaciรณn de salud.
Ahora: el reloj inteligente convierte la vida cotidiana en datos
La utilizaciรณn de dispositivos portรกtiles representa una transformaciรณn metodolรณgica importante.
Los cuestionarios dependen de que una persona recuerde correctamente cuรกnto caminรณ, cuรกnto tiempo estuvo sentada o con quรฉ intensidad realizรณ determinada actividad. Los relojes inteligentes, aunque tampoco son perfectos, permiten registrar de forma continua el movimiento y estimar su intensidad.
En este estudio, esa tecnologรญa permitiรณ seguir a 59.218 personas durante ocho aรฑos, creando una enorme base de informaciรณn sobre comportamiento fรญsico y resultados de salud.
Esto abre la puerta a investigaciones mucho mรกs precisas sobre la relaciรณn entre actividad y enfermedad. En lugar de clasificar a una persona simplemente como ยซactivaยป o ยซinactivaยป, los cientรญficos pueden analizar cรณmo distribuye sus movimientos durante todo el dรญa.
La evidencia anterior ya apuntaba en la misma direcciรณn
El nuevo estudio no aparece aislado. En 2025, investigadores financiados por el National Cancer Institute analizaron tambiรฉn datos obtenidos mediante dispositivos portรกtiles y encontraron que las personas con los niveles mรกs altos de actividad fรญsica diaria presentaban un 26% menos riesgo de desarrollar 13 tipos de cรกncer en comparaciรณn con quienes tenรญan los niveles mรกs bajos. El trabajo tambiรฉn observรณ beneficios cuando se sustituรญa tiempo sedentario por actividad ligera o moderada-vigorosa.
La evidencia acumulada ha ido desplazando la discusiรณn cientรญfica desde una pregunta bรกsica โยปยฟhacer ejercicio es bueno?ยปโ hacia cuestiones mucho mรกs precisas: cuรกnto, con quรฉ intensidad, quรฉ tipo de actividad, durante cuรกnto tiempo y quรฉ comportamiento sedentario se estรก reemplazando.
El estudio de UCL aporta una pieza adicional porque analiza precisamente la combinaciรณn entre cantidad, intensidad y distribuciรณn temporal de la actividad.
No todos necesitan convertirse en atletas
Uno de los mensajes potencialmente mรกs relevantes del trabajo es que la prevenciรณn no tiene que comenzar necesariamente con un programa deportivo exigente.
Para una persona sedentaria, aumentar gradualmente el movimiento cotidiano puede ser una estrategia mรกs realista que intentar comenzar inmediatamente con entrenamientos intensos.
Subir escaleras, caminar determinados trayectos, realizar tareas domรฉsticas activas, desplazarse a pie, jugar con los hijos o acelerar el paso durante algunos minutos son ejemplos de comportamientos que pueden aumentar el gasto energรฉtico y reducir el tiempo sedentario.
Sin embargo, mรกs actividad no significa que cualquier persona deba realizar ejercicio vigoroso sin considerar su condiciรณn fรญsica. Las personas con enfermedades cardiovasculares, problemas articulares, limitaciones funcionales u otras condiciones mรฉdicas deben adaptar la intensidad a sus circunstancias y, cuando sea necesario, consultar con un profesional de salud.
El estudio tampoco significa que el cรกncer pueda prevenirse รบnicamente haciendo ejercicio
Esta distinciรณn es esencial.
El cรกncer es un conjunto de enfermedades extremadamente diversas, influenciadas por genรฉtica, edad, exposiciones ambientales, infecciones, tabaco, alcohol, alimentaciรณn, obesidad, factores hormonales y otros elementos.
La actividad fรญsica es uno de los componentes modificables asociados con menor riesgo, pero no elimina la posibilidad de desarrollar cรกncer.
Por eso, una persona fรญsicamente activa puede desarrollar un tumor y una persona sedentaria puede no hacerlo. Los resultados cientรญficos describen diferencias de riesgo en grandes poblaciones; no permiten predecir con certeza lo que ocurrirรก con un individuo determinado.
Despuรฉs: la prevenciรณn podrรญa centrarse en las 24 horas completas
La principal consecuencia del estudio podrรญa ser un cambio en la manera de diseรฑar las recomendaciones de salud pรบblica.
La UCL propone avanzar hacia una visiรณn denominada ยซpautas de movimiento de 24 horasยซ, en la que dormir, estar sentado, permanecer de pie y realizar actividad fรญsica sean considerados como partes de un mismo presupuesto diario de tiempo.
En ese modelo, la pregunta ya no serรญa solamente si una persona ยซhace ejercicioยป, sino cรณmo se mueve durante todo el dรญa.
El concepto resulta especialmente importante para las sociedades modernas, donde millones de personas trabajan frente a computadoras, conducen durante largos perรญodos, utilizan pantallas durante su tiempo libre y pasan muchas horas sentadas.
La investigaciรณn sugiere que incluso pequeรฑos cambios pueden ser relevantes. Quince minutos adicionales de movimiento se asociaron con un 2% menos de riesgo, mientras que sustituir 30 minutos de movimiento por sedentarismo estuvo asociado con un aumento del 8%.
La conclusiรณn, por tanto, no es que una persona necesite convertirse en deportista para reducir su riesgo de cรกncer. El mensaje cientรญfico es mรกs amplio y, al mismo tiempo, mรกs exigente: cada dรญa importa cรณmo se distribuyen las horas entre dormir, permanecer sentado, estar de pie y moverse.
El antes estuvo marcado por recomendaciones basadas principalmente en sesiones formales de ejercicio. El ahora incorpora relojes inteligentes capaces de medir miles de horas de actividad cotidiana. Y el despuรฉs podrรญa ser una medicina preventiva que utilice esos datos para diseรฑar recomendaciones mucho mรกs personalizadas.
La investigaciรณn de la UCL no demuestra que tres minutos de ejercicio ยซevitenยป el cรกncer, pero sรญ refuerza una conclusiรณn que acumula cada vez mรกs evidencia: moverse mรกs y permanecer menos tiempo sentado puede formar parte de una estrategia de prevenciรณn contra el cรกncer, y los pequeรฑos esfuerzos cotidianos podrรญan tener mรกs importancia de la que durante aรฑos se creyรณ
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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