Las denuncias contra una médium brasileña, acusada por familias de utilizar información disponible en internet para elaborar supuestas cartas psicografiadas de personas fallecidas, abren una discusión que va mucho más allá de un caso policial. El episodio plantea una pregunta especialmente difícil para la mediumnidad contemporánea: ¿cómo distinguir una experiencia espiritual auténtica de una información que pudo ser obtenida previamente mediante redes sociales, buscadores y fuentes públicas?
Según la investigación difundida por Fantástico y otros medios brasileños, varias familias aseguran haber encontrado en las cartas recibidas datos que coincidían con publicaciones realizadas anteriormente en Facebook, Instagram y otras plataformas. En algunos casos denunciados, incluso habrían aparecido nombres, frases, fotografías, acontecimientos familiares y detalles personales que podían ser rastreados en internet. Las acusaciones están siendo investigadas por la Policía Civil del Distrito Federal.
El caso adquiere una dimensión particular porque la tecnología modificó completamente la cantidad de información que una persona puede encontrar sobre otra sin necesidad de conocerla personalmente. Hace algunas décadas, conocer detalles íntimos de una familia podía requerir conversaciones, contactos personales, archivos, periódicos locales o una investigación considerable. Hoy, una fotografía, un comentario, una esquela, una publicación antigua o incluso un perfil aparentemente olvidado pueden proporcionar una cantidad extraordinaria de información.
Y aquí aparece una diferencia fundamental respecto de la época de los grandes médiums brasileños del siglo XX.
Cuando la información no estaba a un clic
Francisco Cândido Xavier, conocido mundialmente como Chico Xavier, desarrolló buena parte de su actividad mediúmnica mucho antes de la expansión de internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Sus sesiones y cartas ocurrieron en un contexto en el que la información personal no estaba disponible instantáneamente para cualquier persona.
Esto no significa, por sí mismo, que una psicografía de Chico Xavier deba considerarse automáticamente auténtica. La ausencia de internet tampoco elimina otras posibles explicaciones convencionales. Pero sí significa que el problema de la filtración masiva de información digital que existe actualmente era prácticamente inexistente en aquella época.
Precisamente por eso, las psicografías atribuidas a Xavier continúan siendo objeto de interés para investigadores que intentan analizar el fenómeno bajo criterios verificables.
Un estudio publicado en Explore analizó 13 cartas atribuidas a Xavier y encontró 99 elementos de información susceptibles de verificación. Los investigadores calificaron el 98% de esos elementos como coincidentes de manera clara y precisa con información sobre la persona fallecida y concluyeron que, en el conjunto estudiado, las explicaciones convencionales consideradas —fraude, azar, filtración de información y lectura en frío— parecían poco plausibles.
Pero hay que hacer una precisión importante: ese estudio no demostró científicamente que los muertos se comunicaran con los vivos. Sus autores interpretaron los resultados como compatibles con hipótesis no reduccionistas sobre la conciencia, pero el propio trabajo reclamó más investigación. Es una diferencia fundamental entre encontrar información difícil de explicar y demostrar definitivamente un origen sobrenatural.
Un nuevo estudio vuelve a poner a Chico Xavier bajo la lupa
La discusión se vuelve todavía más interesante porque en 2026 apareció una nueva investigación académica sobre una sesión mediúmnica de Chico Xavier.
Los investigadores analizaron una grabación de aproximadamente 54 minutos, durante la cual Xavier habría proporcionado información relacionada con 30 personas, entre ellas fallecidos y personas vivas. El estudio identificó 65 elementos susceptibles de verificación y clasificó el 87,7% como correctos; además, el 30,8% de los elementos fueron considerados improbables o altamente improbables de haber sido obtenidos mediante medios convencionales, según la metodología utilizada.
El resultado es llamativo, pero nuevamente debe interpretarse dentro de sus límites. Se trata de un estudio sobre un caso concreto y no de una demostración general de que la psicografía sea auténtica. La investigación, sin embargo, aporta algo importante al debate: intenta convertir una cuestión tradicionalmente vinculada con la fe en un objeto susceptible de análisis documental, comparación y verificación.
El problema actual: el médium ya no necesita conocer a la familia
Aquí está posiblemente el mayor desafío de la mediumnidad en el siglo XXI.
Supongamos que una persona pierde un hijo y publica durante años fotografías, mensajes, recuerdos, fechas, nombres de amigos, lugares favoritos y experiencias personales en redes sociales. Después, alguien recibe el nombre del fallecido y dispone de tiempo suficiente para investigar.
El volumen de información disponible puede ser enorme.
Una supuesta carta podría mencionar el nombre de un amigo, una canción, una fotografía, una mascota, una enfermedad, un viaje o una frase familiar. Para una persona que acaba de perder a alguien, esos detalles pueden parecer extraordinarios.
Pero si todos estaban publicados previamente en internet, dejan de ser información necesariamente inexplicable.
Esto es precisamente lo que las familias denunciantes sostienen en el caso investigado actualmente en Brasil: que determinadas informaciones que parecían provenir de los fallecidos podían ser localizadas posteriormente en publicaciones públicas.
La tecnología también puede ayudar a comprobar la psicografía
Paradójicamente, la misma tecnología que dificulta la credibilidad de una psicografía también puede convertirse en una herramienta para comprobarla.
Hoy sería posible diseñar un protocolo mucho más riguroso que en el pasado:
- El médium recibe únicamente el nombre o un identificador mínimo de la persona fallecida.
- No tiene acceso al teléfono, redes sociales ni familiares del solicitante.
- La carta se registra y fecha antes de que pueda existir contacto posterior.
- Un equipo independiente analiza cada afirmación contenida en el documento.
- Se comprueba si cada dato era público antes de la sesión.
- Se determina qué información era conocida por los familiares y cuál no.
- Se descartan datos genéricos o interpretables.
- Se comparan los resultados con controles estadísticos.
En otras palabras, la tecnología puede convertir internet de enemigo de la mediumnidad en una herramienta para ponerla realmente a prueba.
Si una persona proporciona información extremadamente específica que no estaba disponible públicamente, que tampoco era conocida por el médium y que puede ser verificada independientemente, el fenómeno adquiere un interés científico mucho mayor.
¿Era más fácil creer en los médiums de antes?
No necesariamente. Era simplemente más difícil obtener información personal de manera instantánea.
En la época de Chico Xavier no existían Facebook, Instagram, TikTok, Google, bases de datos abiertas, fotografías digitales geolocalizadas ni historiales públicos de conversaciones. Tampoco existía la posibilidad de reconstruir en minutos la vida de una persona mediante una búsqueda digital.
Por eso, una información específica comunicada por un médium podía parecer mucho más extraordinaria.
Hoy, en cambio, el médium enfrenta un problema completamente diferente: incluso una persona que actúe de buena fe puede recibir información de manera indirecta sin darse cuenta de cuánto conocimiento previo existía sobre el fallecido.
Y existe otra dificultad: el propio consultante puede haber publicado tanta información que posteriormente no recuerde que esos datos estaban disponibles públicamente.
La verdadera prueba está en lo que nadie publicó
Si la psicografía pretende demostrar una comunicación procedente de una persona fallecida, el dato verdaderamente interesante no debería ser algo que aparece en Facebook.
Debería ser una información específica, verificable y desconocida para el médium, que no estuviera disponible en internet y que tampoco pudiera obtenerse mediante preguntas, investigación previa o conocimiento de terceros.
Ese es el punto en el que la discusión pasa de la creencia a la investigación.
Y también explica por qué las psicografías históricas de Chico Xavier continúan siendo estudiadas. En determinados casos existen documentos, testimonios y circunstancias que permiten intentar reconstruir qué información estaba disponible antes de la sesión. El desafío consiste en determinar cuánto de lo comunicado podía haberse obtenido por vías convencionales y cuánto permanece realmente sin explicación suficiente.
Una época nueva para un fenómeno antiguo
Las denuncias actuales no permiten concluir que toda la psicografía sea falsa ni que toda experiencia mediúmnica sea auténtica. Un caso denunciado debe ser investigado individualmente y las acusaciones deben distinguirse de los hechos comprobados.
Pero sí revelan un problema nuevo y extraordinariamente importante.
En el siglo XX, la dificultad consistía en demostrar que una información aparentemente imposible no había sido obtenida mediante contactos personales, documentos o filtraciones. En el siglo XXI, el primer paso es mucho más complejo: demostrar que esa información no estaba ya escondida en algún lugar de internet.
Por eso, si la psicografía auténtica existe, la era digital podría representar simultáneamente su período más difícil y su mejor oportunidad de demostración.
Porque hoy ya no basta con decir algo sorprendente.
Será necesario demostrar que nadie pudo haberlo sabido antes.
Y quizá esa sea la verdadera diferencia entre los grandes médiums del pasado y los médiums de la era de la inteligencia artificial: antes había que demostrar que el mensaje era inexplicable; ahora habrá que demostrar, además, que la información no estaba disponible en ninguna parte.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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