Un amplio estudio realizado en Dinamarca y publicado recientemente en The Lancet Regional Health – Europe encontró una asociación entre el inicio temprano del tratamiento con estatinas después del diagnóstico de diabetes tipo 2 y un menor riesgo de desarrollar demencia a largo plazo. La investigación analizó a más de 132.000 personas y vuelve a poner en primer plano la relación entre la salud cardiovascular y la protección del cerebro.
Las estatinas son medicamentos utilizados principalmente para reducir el colesterol LDL, conocido popularmente como «colesterol malo», y disminuir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, los investigadores quisieron determinar si el momento en que comienza este tratamiento también podría tener relación con el deterioro cognitivo en personas que desarrollan diabetes tipo 2.
Más de 132.000 personas bajo análisis
El estudio utilizó registros nacionales de Dinamarca e incluyó 132.585 personas con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2 que no habían utilizado estatinas anteriormente. Los investigadores compararon el riesgo de demencia según el momento en que los pacientes iniciaron el tratamiento.
El resultado más llamativo fue que quienes comenzaron a utilizar estatinas durante el primer año después del diagnóstico presentaron una asociación con un riesgo de demencia aproximadamente un 15% menor a diez años, en comparación con quienes no iniciaron el tratamiento. En quienes comenzaron más tarde, la reducción asociada fue menor, cercana al 10%.
El corazón y el cerebro están más conectados de lo que parece
La explicación podría estar relacionada con la salud de los vasos sanguíneos. El colesterol LDL elevado contribuye a la formación de placas en las arterias, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.
Los investigadores plantean que proteger las arterias también podría ayudar a proteger la circulación cerebral. Un mejor control de los factores vasculares podría reducir parte del daño que, con el paso de los años, afecta al cerebro y favorece diferentes formas de deterioro cognitivo.
La diabetes tipo 2 añade otros factores de riesgo. La enfermedad suele estar relacionada con hipertensión, resistencia a la insulina, obesidad y alteraciones del colesterol, condiciones que pueden afectar tanto al sistema cardiovascular como a la salud cerebral. Por ello, los especialistas consideran cada vez más importante abordar estos problemas de forma conjunta.
Un dato importante: el estudio no demuestra que las estatinas curen o prevengan la demencia
Aunque los resultados son relevantes, los propios investigadores advierten que se trata de un estudio observacional. Esto significa que encontró una asociación estadística, pero no puede demostrar por sí solo que las estatinas sean la causa directa de la reducción del riesgo de demencia.
Las estatinas no son actualmente un tratamiento específico contra la demencia y estos resultados tampoco significan que todas las personas deban comenzar a tomarlas para proteger su memoria.
La indicación depende de factores individuales como los niveles de colesterol, la edad, la diabetes, la presión arterial, los antecedentes cardiovasculares y otros elementos que deben ser evaluados por un profesional de salud.
Otro estudio refuerza sus beneficios cardiovasculares
Los resultados sobre demencia coincidieron con otra investigación presentada en el mismo contexto científico, esta vez un ensayo clínico realizado con cerca de 10.000 personas mayores de 70 años.
El estudio encontró que el uso de estatinas redujo alrededor de un 30% el riesgo de sufrir un primer evento cardiovascular importante, como un infarto o un accidente cerebrovascular, en la población analizada.
Estos hallazgos refuerzan la importancia que las estatinas continúan teniendo en la prevención cardiovascular, especialmente cuando existe una indicación médica clara.
La prevención de la demencia comienza mucho antes
La investigación también deja un mensaje más amplio: la salud cerebral no depende exclusivamente del cerebro.
Controlar la diabetes, el colesterol y la presión arterial, mantener actividad física, evitar el tabaco, seguir una alimentación adecuada y realizar controles médicos periódicos forman parte de una estrategia que puede beneficiar tanto al corazón como al sistema nervioso.
Estudios anteriores han mostrado resultados variados sobre la relación directa entre estatinas y deterioro cognitivo. Por ejemplo, investigaciones en adultos mayores no encontraron necesariamente una reducción significativa de todos los tipos de demencia, lo que demuestra que la relación continúa siendo objeto de investigación científica.
El nuevo estudio danés aporta, sin embargo, una señal importante: en personas con diabetes tipo 2, actuar tempranamente sobre los factores cardiovasculares podría tener beneficios que van más allá de la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares. El corazón y el cerebro comparten una misma red de vasos sanguíneos, y cuidar esa red podría ser una de las claves para llegar a la vejez con una mejor salud integral.
Importante: nadie debe iniciar, modificar o suspender estatinas sin orientación médica.
Foto: Infobae
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