Las semillas se han convertido en el centro de un debate estratégico que trasciende la agricultura. En África, organizaciones de la sociedad civil advierten que las nuevas políticas continentales de integración comercial y protección de variedades vegetales podrían redefinir quién controla uno de los recursos más importantes para la producción de alimentos: las semillas.
Un informe del African Centre for Biodiversity analiza el avance de un nuevo marco africano para los sistemas de semillas gestionados por agricultores, conocido como FMSS, junto con las normas de propiedad intelectual y protección de variedades vegetales vinculadas al Área Continental Africana de Libre Comercio. La preocupación central es que el reconocimiento oficial de las semillas conservadas, intercambiadas y mejoradas por agricultores termine incorporándolas a estructuras comerciales y jurídicas que, según la organización, históricamente han marginado a los pequeños productores.
El derecho a guardar y compartir semillas entra en debate
Durante generaciones, millones de pequeños agricultores africanos han seleccionado, conservado, intercambiado y adaptado semillas a las condiciones de sus territorios. Estos sistemas constituyen una parte fundamental de la biodiversidad agrícola y de la capacidad de las comunidades para responder a sequías, cambios climáticos y nuevas condiciones ambientales.
Sin embargo, la expansión de sistemas comerciales de semillas, la armonización de las normas regionales y el fortalecimiento de los derechos de propiedad intelectual están modificando el escenario. El debate gira ahora en torno a una pregunta fundamental: ¿cómo reconocer legalmente las semillas de los agricultores sin convertir ese reconocimiento en un mecanismo de control sobre ellas?
La integración africana frente a la soberanía alimentaria
El documento advierte sobre una posible asimetría jurídica. Mientras las políticas destinadas a reconocer los sistemas de semillas de los agricultores pueden tener un carácter programático, las normas sobre protección de variedades vegetales y derechos de los obtentores podrían contar con instrumentos jurídicos más exigibles.
Entre los mecanismos analizados se encuentran criterios para proteger nuevas variedades, derechos reforzados para los obtentores y mecanismos de aplicación legal. Aunque el marco contempla referencias a cuestiones africanas como el consentimiento previo informado, la distribución de beneficios y los derechos de los agricultores, el informe sostiene que estas garantías todavía podrían resultar insuficientes para proteger plenamente los sistemas tradicionales.
La preocupación es que los derechos de los agricultores terminen siendo considerados únicamente como excepciones limitadas dentro de un sistema diseñado principalmente para proteger derechos comerciales sobre las variedades vegetales.
Una cumbre que puede definir el futuro
El debate adquirirá especial relevancia en la próxima Cumbre Africana de Semillas, prevista en Esuatini del 5 al 7 de octubre de 2026. Allí podrían adoptarse el Marco de Políticas sobre Sistemas de Semillas Gestionados por Agricultores y su estrategia y plan de acción.
Las decisiones que surjan de este proceso podrían influir durante años en la manera en que los gobiernos africanos reconocen, regulan, financian y desarrollan estos sistemas. Por ello, organizaciones campesinas, mujeres custodias de semillas, pastores y movimientos agroecológicos reclaman una participación activa en las decisiones.
Una discusión que también interesa al Mercosur
Aunque el debate se desarrolla en África, la cuestión de la soberanía sobre las semillas tiene una dimensión global y resulta especialmente relevante para las grandes regiones agrícolas del mundo, incluido el Mercosur.
Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia poseen una enorme diversidad agrícola y una fuerte presencia de la agroindustria internacional. La discusión africana plantea interrogantes que también pueden interesar a los productores sudamericanos: cómo equilibrar la innovación científica y la protección de nuevas variedades con el derecho de los agricultores a conservar, utilizar e intercambiar semillas.
La experiencia africana demuestra que la integración comercial no es solamente una cuestión de aranceles y exportaciones. También puede alcanzar ámbitos sensibles como la biodiversidad, los conocimientos tradicionales, la propiedad intelectual y la seguridad alimentaria.
El debate de fondo es claro: las semillas son un recurso económico, científico y comercial, pero también forman parte de la historia y la autonomía de quienes producen alimentos. Las decisiones que adopten los gobiernos determinarán si la integración fortalece a los agricultores o si, por el contrario, concentra aún más el control de los recursos genéticos.
El African Centre for Biodiversity resume su posición con una demanda contundente: proteger los sistemas de semillas de los agricultores sin absorberlos dentro de estructuras que puedan limitar su autonomía. La discusión que comienza a intensificarse en África podría anticipar uno de los grandes debates agrícolas y políticos de las próximas décadas.
Foto: African Centre for Biodiversity / Bilaterals.org
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★México: los nombres de los quesos se convierten en un inesperado obstáculo en las negociaciones comerciales con Estados Unidos
- ★MERCOSUR–India: Brasilia impulsa una ampliación del acuerdo comercial y abre una nueva agenda para los medicamentos
- ★Chile–India: Nueva Delhi busca cerrar este año un acuerdo comercial estratégico con Santiago
- ★Colombia: el país enfrenta reclamaciones internacionales por unos US$23.000 millones
- ★África: ¿de quién son las semillas y quién controla la soberanía alimentaria?


