Documentos históricos confirman que en esta zona de Ancón funcionó desde 1907 un recinto para pacientes psiquiátricos. Décadas después, una publicación oficial del Canal de Panamá dejó por escrito algo mucho más difícil de explicar: aquellas antiguas instalaciones tenían fama de estar embrujadas.
En las laderas del Cerro Ancón, uno de los lugares más reconocibles de la Ciudad de Panamá, existe una historia que se mueve entre los archivos y el folclore. En el área conocida como San Juan Place funcionaron instalaciones destinadas a pacientes psiquiátricos del antiguo Hospital Ancón, antecedente del Hospital Gorgas. Esa parte está documentada. Lo sorprendente viene después: cuando los pacientes fueron trasladados y los edificios pasaron a utilizarse como viviendas, las historias sobre supuestas presencias continuaron circulando. No se trata de una leyenda reconstruida únicamente a partir de testimonios actuales. Una publicación oficial de la antigua Zona del Canal llegó a dejar constancia, con evidente tono humorístico, de la fama de “embrujado” que acompañó durante años al lugar.
El verdadero origen del antiguo asilo de San Juan Place
La historia comprobable de San Juan Place permite separar algunos hechos de las versiones que han ido creciendo alrededor del lugar. Los documentos históricos consultados no respaldan la idea de que un asilo situado allí quedara destruido por un gran incendio durante la década de 1920. Lo que muestran los registros es una cronología diferente y bastante precisa.
Los primeros pacientes psiquiátricos atendidos por las autoridades estadounidenses de la Zona del Canal estuvieron alojados inicialmente en antiguas dependencias francesas de Miraflores. En 1907 fueron trasladados a Ancón, concretamente a instalaciones vinculadas al Hospital Ancón y situadas en el lugar que posteriormente sería conocido como San Juan Place.
Otra crónica histórica de la antigua Zona del Canal aporta un detalle importante: en 1907 se levantaron 14 edificios en el área que actualmente corresponde a San Juan Place para albergar a estos pacientes. Aquellas construcciones formaban parte de un Ancón que todavía estaba transformándose al mismo ritmo que avanzaban las obras del Canal.
La institución, sin embargo, no permaneció allí demasiado tiempo. En marzo de 1915 el asilo fue trasladado a Corozal Farm, donde las instalaciones agrícolas y psiquiátricas quedaron integradas bajo la denominación de Corozal Hospital. Los antiguos pabellones de Ancón perdieron entonces su función original y fueron transformados en alojamientos.
Los informes de la época permiten incluso aproximarse a la dimensión de aquel sistema asistencial. Un informe anual del Canal señala que el 1 de julio de 1915 había 253 pacientes en el asilo y que al terminar el siguiente ejercicio fiscal permanecían 291, ya dentro de la etapa de Corozal.
También está documentado que el Hospital Ancón fue una pieza fundamental del enorme aparato sanitario creado durante la construcción del Canal. El establecimiento tenía sus raíces en el hospital levantado durante el periodo francés y fue posteriormente ampliado por la administración estadounidense. Con el paso de los años sería reconstruido y, en 1928, recibiría el nombre de Hospital Gorgas.
Aquí aparece además una confusión que probablemente ayudó a deformar la historia. Sí hubo un incendio importante en Ancón durante los años veinte, pero la documentación localizada no lo sitúa en el antiguo asilo. Una crónica histórica señala que un edificio de madera utilizado como clubhouse ardió en 1924. Otra publicación recuerda igualmente un incendio del clubhouse en aquellos años. Nada de ello demuestra que los pabellones psiquiátricos de San Juan Place fueran destruidos por las llamas.
Los “fantasmas” de San Juan Place llegaron a una publicación oficial
Es precisamente después del traslado de los pacientes cuando la historia adquiere su componente paranormal.
Una edición histórica de Panama Canal Review recuerda que los edificios del antiguo recinto psiquiátrico fueron convertidos en viviendas después de que los internos fueran enviados a Corozal. Y añade un dato insólito para una publicación institucional: durante años aquellas casas tuvieron fama de estar embrujadas.
La referencia no procede de una recopilación contemporánea de leyendas urbanas. Panama Canal Review era una publicación oficial vinculada a la administración del Canal; sus ejemplares históricos están conservados en los fondos digitalizados de la Oficina de Publicaciones del Gobierno de Estados Unidos.
Al reconstruir la historia de Ancón, la revista señalaba que las antiguas dependencias psiquiátricas disfrutaron durante años de la “dudosa distinción” de estar habitadas por fantasmas de antiguos enfermos. El propio texto trataba el asunto con ironía, pero su importancia está en otra parte: demuestra que la reputación paranormal de San Juan Place ya formaba parte de la memoria colectiva de la comunidad de la Zona del Canal cuando se publicó aquella retrospectiva.
Eso no demuestra, naturalmente, la existencia de ningún fenómeno sobrenatural. Tampoco los archivos consultados permiten verificar apariciones, voces, pasos, gritos o cualquier otro episodio paranormal concreto. Sí permiten afirmar algo bastante más interesante desde el punto de vista histórico: la leyenda existió y quedó registrada por escrito en documentación institucional.
Otra crónica de Panama Canal Review refuerza el vínculo entre San Juan Place y aquellas instalaciones. Al describir el barrio años después, recordaba que sus edificios todavía conservaban señales de la época en que habían formado parte del área del Hospital Ancón dedicada a enfermos mentales. Para entonces algunas de aquellas viviendas estaban ocupadas por familias de miembros de la Marina estadounidense.
Ese cambio de uso resulta especialmente llamativo. El espacio pasó de albergar pacientes psiquiátricos a convertirse en un sector residencial, mientras el recuerdo de su función anterior seguía presente entre quienes vivían en Ancón. Es precisamente en escenarios así donde suelen arraigar las historias de fantasmas: edificios que cambian radicalmente de función, habitantes que conocen fragmentos del pasado y relatos transmitidos durante años hasta que resulta complicado localizar su origen exacto.
En San Juan Place, al menos, existe una diferencia importante respecto a muchas leyendas urbanas. El escenario histórico que dio origen al relato es real.
Cerro Ancón: hospitales, túneles y un paisaje perfecto para alimentar leyendas
El entorno ayuda a entender por qué estas historias han sobrevivido. El Cerro Ancón se levanta casi 200 metros sobre la Ciudad de Panamá y durante buena parte del siglo XX estuvo integrado en la antigua Zona del Canal. A pesar de encontrarse prácticamente dentro del tejido urbano de la capital, conserva una extensa cobertura vegetal y una apariencia muy distinta de los barrios densamente construidos que lo rodean.
En sus laderas se encuentran además espacios estrechamente vinculados con la historia sanitaria y militar de Panamá. Allí estuvo el Hospital Ancón, posteriormente denominado Hospital Gorgas, mientras que en la parte elevada del cerro se encontraba Quarry Heights, durante décadas relacionada con la estructura administrativa y militar estadounidense.
Hay otro elemento que ha contribuido a la atmósfera de misterio: las instalaciones subterráneas.
La existencia de estructuras defensivas en el Cerro Ancón no pertenece al terreno paranormal. La información turística sobre el lugar menciona accesos a instalaciones construidas por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que distintas referencias históricas describen la presencia de infraestructura subterránea relacionada con el antiguo aparato militar estadounidense.
La combinación resulta fácil de imaginar: bosque tropical, antiguos edificios hospitalarios, construcciones militares, accesos subterráneos y décadas de presencia estadounidense en un espacio que posteriormente regresó a jurisdicción panameña. Ese paisaje ha favorecido la aparición de relatos sobre lugares escondidos y zonas abandonadas, algunos de los cuales continúan circulando entre residentes y aficionados a la exploración urbana.
Pero la historia de San Juan Place destaca sobre ese conjunto porque puede seguirse documentalmente hasta principios del siglo XX.
En 1907 los pacientes fueron llevados a Ancón. Allí ocuparon edificios construidos específicamente para esa función. En 1915 fueron trasladados a Corozal. Los antiguos pabellones se convirtieron después en alojamientos. Y en algún momento de los años posteriores comenzó a consolidarse la reputación de que aquellas viviendas estaban habitadas por presencias relacionadas con su pasado psiquiátrico. Décadas más tarde, esa fama terminó recogida en una publicación oficial del propio Canal.
No existe en las fuentes consultadas una investigación que confirme actividad paranormal en San Juan Place ni pruebas que permitan presentar como hechos los relatos sobre ruidos, ecos o apariciones. Tampoco aparece respaldo documental para atribuir el origen de la leyenda a un incendio mortal del asilo durante los años veinte.
La realidad histórica resulta, en cierto modo, más singular. No fue necesario un gran desastre para que naciera la leyenda. Bastó el pasado del lugar.
Durante unos ocho años, aquella zona de la ladera de Ancón estuvo vinculada directamente al tratamiento de pacientes psiquiátricos. Cuando desapareció el asilo, los edificios siguieron allí y comenzaron una segunda vida como residencias. La memoria de lo que habían sido no desapareció con el traslado a Corozal.
Más de un siglo después, San Juan Place permanece unido a esa doble identidad: la que puede reconstruirse mediante informes, publicaciones y archivos del Canal, y la que sobrevivió en forma de relatos sobre supuestos habitantes que nunca habrían abandonado del todo las laderas del Cerro Ancón.
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ACERCA DEL CORRESPONSAL
JOSé MANUEL GARCíA BAUTISTA
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