
La historia del alojamiento centenario donde una leyenda sobre un fantasma sigue atrayendo visitantes
Entre incendios, fiebre del oro y décadas de relatos paranormales, este histórico edificio de Carcross se ha convertido en uno de los lugares más conocidos de Yukón por una historia que trasciende la tradición oral y llegó incluso a una estampilla oficial de Canadá.
En el pequeño municipio de Carcross, en el territorio canadiense de Yukón, se levanta un edificio que forma parte del patrimonio histórico de la región y que, al mismo tiempo, alimenta una de las leyendas más persistentes del norte de Canadá. El Hotel Caribou, construido a comienzos del siglo XX y reconstruido tras un devastador incendio, es conocido tanto por su importancia durante la época de la fiebre del oro del Klondike como por las numerosas historias sobre la supuesta presencia del espíritu de Bessie Gideon, la mujer que dirigió el establecimiento hasta su muerte en 1933.
Más de un siglo después de su apertura, el edificio continúa siendo uno de los principales atractivos turísticos de Carcross. Su valor histórico está oficialmente reconocido por las autoridades de Yukón, mientras que la leyenda que rodea a su antigua propietaria ha pasado de los relatos locales a la cultura popular canadiense, hasta el punto de inspirar una emisión postal de Canada Post dedicada a los lugares encantados del país.
Un hotel nacido durante la fiebre del oro y reconstruido tras un incendio
La historia del Hotel Caribou comienza en los primeros años del siglo XX, cuando la región vivía las consecuencias del descubrimiento de oro en el Klondike. El edificio original no nació en Carcross, sino en la cercana localidad de Bennett, desde donde fue trasladado por el empresario W. A. Anderson mediante barcazas hasta su nuevo emplazamiento.
Poco después, en 1903, el establecimiento fue adquirido por Dawson Charlie (Káa Goox), miembro de la Primera Nación Carcross/Tagish y uno de los descubridores del oro del Klondike. Fue él quien rebautizó el alojamiento con el nombre de Caribou Hotel, iniciando una etapa de crecimiento impulsada por el intenso tránsito de viajeros, comerciantes, buscadores de oro y trabajadores del ferrocarril que recorrían la región.
Sin embargo, aquella primera construcción tuvo una vida corta. En la Nochebuena de 1909 un incendio destruyó completamente el edificio, junto con otras construcciones cercanas y la estación ferroviaria del White Pass & Yukon Route.
Lejos de abandonar el negocio, Edwin y Bessie Gideon continuaron explotando el hotel desde un edificio provisional mientras organizaban su reconstrucción. En 1910 levantaron el inmueble que todavía hoy permanece en pie, reutilizando materiales procedentes de otra construcción de la localidad minera de Conrad. Esa estructura es la que actualmente figura entre los edificios históricos protegidos del territorio de Yukón.
Bessie Gideon, la mujer cuya leyenda nunca abandonó el hotel
Si la historia arquitectónica del Hotel Caribou explica su importancia patrimonial, su fama internacional tiene otro origen.
Tras la muerte de Edwin Gideon en 1925, Bessie Gideon quedó al frente del establecimiento y continuó administrándolo durante ocho años más. Falleció el 27 de octubre de 1933 dentro del propio hotel, donde había pasado buena parte de su vida.
A partir de entonces comenzaron a difundirse relatos según los cuales la antigua propietaria nunca habría abandonado el edificio.
Con el paso de las décadas, empleados, vecinos y visitantes aseguraron haber observado una figura femenina en distintas zonas del inmueble, especialmente en la tercera planta. Algunas personas afirmaban verla asomada a una ventana; otras describían golpes sobre el suelo de madera, puertas que parecían cerrarse solas o movimientos inexplicables durante la noche.
No existe ninguna prueba científica que confirme esos fenómenos, y todos estos relatos forman parte del folclore local y de las tradiciones transmitidas por generaciones de habitantes de Carcross. Sin embargo, la historia se consolidó hasta convertirse en el elemento más conocido del hotel y en uno de los relatos paranormales más famosos del país.
Uno de los detalles que más ha alimentado la leyenda es que nunca pudo localizarse con certeza la tumba de Bessie Gideon. Diversos registros históricos indican que debía haber sido enterrada en Carcross, aunque investigaciones posteriores sobre el cementerio no lograron identificar su sepultura. Ese hecho terminó reforzando el mito de que su espíritu seguía vinculado al edificio donde pasó gran parte de su vida.
De historia local a icono turístico de Canadá
Con el paso del tiempo, la historia del Hotel Caribou dejó de ser un simple relato compartido por los habitantes del sur de Yukón.
En 2015, Canada Post incluyó a Bessie Gideon dentro de la colección «Haunted Canada», una serie de sellos postales dedicada a algunos de los lugares con leyendas sobrenaturales más conocidas del país. La ilustración muestra a la antigua propietaria vinculada al histórico edificio, convirtiendo al hotel en uno de los pocos establecimientos turísticos canadienses cuya historia paranormal ha sido inmortalizada oficialmente en una emisión filatélica nacional.
La notoriedad de esa emisión ayudó a incrementar todavía más el interés de viajeros y aficionados a la historia del misterio, aunque el establecimiento también atrae visitantes por razones puramente históricas.
El Hotel Caribou es considerado uno de los edificios comerciales de madera más antiguos que continúan en pie en la región de los Southern Lakes y uno de los hoteles con mayor continuidad histórica de Yukón. Durante décadas alojó a buscadores de oro, comerciantes, funcionarios, trabajadores del ferrocarril, militares destinados a la construcción de la Alaska Highway y numerosos turistas que recorrían el norte canadiense.
Otro personaje inseparable de su historia fue Polly, un loro que vivió en el hotel desde 1918 hasta 1972 y que llegó a convertirse en una celebridad local por repetir canciones y expresiones a los huéspedes. Hoy el histórico salón del edificio conserva el nombre Surly Bird Saloon en homenaje a esa curiosa mascota.
Aunque la leyenda del fantasma continúa siendo el principal reclamo para muchos viajeros, las autoridades y las organizaciones turísticas de Yukón destacan también el valor patrimonial del edificio. Su historia resume buena parte del desarrollo del territorio: la fiebre del oro, el crecimiento ferroviario, los incendios que marcaron muchas poblaciones del norte canadiense y la transformación posterior de Carcross en un destino turístico.
Las versiones sobre las supuestas apariciones siguen formando parte de las visitas guiadas y de la identidad cultural del hotel. Algunas describen a Bessie Gideon como un espíritu tranquilo que simplemente observa a quienes recorren los pasillos; otras hablan de puertas que se abren o se cierran sin explicación y de ruidos nocturnos que nunca han podido atribuirse a una causa concreta.
Más allá de la creencia personal de cada visitante, el Hotel Caribou ha conseguido algo poco habitual: convertir una tradición oral transmitida durante generaciones en un elemento inseparable de su identidad histórica. Entre documentos oficiales, patrimonio arquitectónico y relatos que siguen despertando curiosidad, el edificio continúa ocupando un lugar singular dentro del mapa turístico de Canadá, donde la frontera entre la historia y la leyenda sigue siendo, para muchos, tan difusa como hace casi un siglo.
*Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: [email protected]
ACERCA DEL CORRESPONSAL
JOSé MANUEL GARCíA BAUTISTA
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