El Banco Central del Uruguay (BCU) aprobó de forma definitiva una nueva normativa que obligará a bancos y entidades financieras a advertir expresamente a sus clientes sobre el riesgo cambiario asociado a los depósitos en moneda extranjera. La medida comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026 para las nuevas cuentas y establece que quienes abran una cuenta en dólares u otra moneda extranjera deberán recibir y firmar un documento independiente del contrato bancario, en el que se explique que el valor de sus ahorros puede perder o ganar poder adquisitivo cuando se mide en pesos uruguayos.
La decisión fue adoptada por la Superintendencia de Servicios Financieros del BCU después de un proceso de consulta pública. La autoridad monetaria busca que los ahorristas comprendan que mantener dinero en dólares no significa necesariamente conservar el mismo poder de compra dentro de Uruguay. El valor nominal del depósito puede permanecer intacto en moneda extranjera y, sin embargo, su equivalencia en pesos puede variar significativamente debido a las fluctuaciones del tipo de cambio.
La nueva advertencia deberá aparecer de manera destacada y su recepción tendrá que ser firmada por el cliente. El texto establecido por el regulador señala que un depósito denominado en moneda extranjera está expuesto al riesgo de tipo de cambio y que su equivalente en pesos uruguayos puede experimentar variaciones positivas o negativas aunque el saldo en dólares no se modifique. El documento también incluirá un enlace hacia la información disponible en el sitio web del BCU y aclarará que la advertencia no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.
La medida no afectará solamente a quienes abran nuevas cuentas. Las personas que ya tengan depósitos en moneda extranjera también deberán recibir información sobre este riesgo. Los bancos tendrán plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para comunicarles las advertencias. La notificación podrá realizarse mediante correo electrónico o a través de un aviso destacado en los sitios web y canales digitales de las instituciones financieras durante un mínimo de diez días hábiles.
El cambio tiene una explicación económica más profunda. Uruguay es históricamente una economía fuertemente dolarizada en materia de ahorro, debido a que generaciones de ciudadanos utilizaron la moneda estadounidense como protección frente a períodos de inflación, devaluaciones y crisis financieras. Para muchos uruguayos, ahorrar en dólares se convirtió en una conducta asociada a la seguridad y a la preservación del patrimonio.
El BCU pretende ahora introducir una mirada diferente: el riesgo de una inversión o de un ahorro debe analizarse en función del poder adquisitivo y no solamente del valor nominal de la moneda en la que está denominado. Una persona puede conservar exactamente US$ 10.000 durante años, pero si durante ese período cambia significativamente la relación entre el dólar y el peso, el valor de esos dólares expresado en moneda nacional puede variar.
La autoridad monetaria incluso pondrá a disposición de los usuarios un simulador interactivo gratuito para que puedan analizar distintos períodos históricos y observar cómo evolucionó el poder adquisitivo de los depósitos en dólares. La herramienta busca que los ahorristas puedan comparar los resultados históricos y comprender que ninguna moneda constituye automáticamente una garantía de preservación del poder de compra.
El BCU utiliza como parte de su comunicación una frase especialmente significativa: “Vivís en pesos, vivís en Uruguay”. La idea detrás del mensaje es que, para una persona cuyos gastos, ingresos y obligaciones se encuentran principalmente denominados en pesos uruguayos, resulta relevante evaluar sus ahorros también desde esa perspectiva.
Según la información difundida por El Observador a partir de los datos utilizados por el BCU, los depósitos en dólares a la vista habrían perdido aproximadamente la mitad de su poder adquisitivo durante los últimos 25 años cuando se analizan períodos prolongados. Esta referencia es utilizada por la autoridad monetaria para cuestionar la idea de que mantener dólares sea siempre, independientemente del contexto, la estrategia más segura para preservar patrimonio.
Sin embargo, la normativa no prohíbe ahorrar en dólares ni establece que los depósitos en pesos sean necesariamente mejores para todos los ciudadanos. Este punto es fundamental. El BCU está obligando a informar sobre un riesgo, no está ordenando a los uruguayos abandonar la moneda estadounidense.
La diferencia entre ambas cosas es importante porque la moneda adecuada para ahorrar depende también del perfil financiero de cada persona, de sus ingresos, sus gastos futuros, sus obligaciones y el plazo durante el cual pretende mantener el dinero. Una persona que recibe ingresos en dólares o que tiene compromisos financieros denominados en esa moneda enfrenta un riesgo cambiario diferente al de alguien cuyos ingresos y gastos están completamente expresados en pesos.
La medida tampoco constituye una recomendación directa de invertir en instrumentos denominados en pesos. Lo que busca el BCU es ampliar la información disponible para que los clientes puedan considerar alternativas, entre ellas depósitos a plazo fijo o fondos de inversión en pesos, siempre a través de instituciones financieras y considerando los riesgos correspondientes.
La autoridad monetaria fundamenta el cambio en una evaluación favorable de la situación macroeconómica uruguaya. Inflación baja y estable, reservas internacionales en niveles elevados, bajo riesgo país, menor dependencia de los combustibles importados y una mayor diversificación de las exportaciones son algunos de los elementos que, según el BCU, permiten analizar el peso uruguayo desde una perspectiva diferente a la que predominaba durante períodos anteriores de mayor inestabilidad.
El mensaje tiene además una dimensión institucional. El BCU intenta modificar una conducta financiera arraigada durante décadas, en un país donde la memoria de las crisis económicas sigue influyendo fuertemente sobre las decisiones de los ahorristas. Las experiencias de inflación, devaluación y crisis bancarias llevaron a muchas familias a considerar el dólar como una especie de seguro patrimonial.
Cambiar esa percepción no será sencillo. Una advertencia regulatoria puede mejorar la información, pero difícilmente modifique por sí sola décadas de comportamiento financiero. El éxito de la iniciativa dependerá también de que los ciudadanos comprendan correctamente el concepto de riesgo cambiario y puedan comparar distintas alternativas de ahorro sin caer en simplificaciones.
Existe además una cuestión de confianza. Si el BCU busca incentivar una mayor utilización del peso como instrumento de ahorro, la estabilidad monetaria será fundamental. Los ciudadanos solamente modificarán sus hábitos si perciben que la inflación continúa controlada y que la moneda nacional mantiene razonablemente su capacidad de compra.
La normativa puede terminar teniendo efectos positivos incluso para quienes continúen ahorrando en dólares. Un cliente mejor informado puede distribuir sus ahorros entre diferentes monedas y productos financieros de acuerdo con sus necesidades, en lugar de concentrar todo su patrimonio en una única alternativa por costumbre o por temor.
Desde una perspectiva más amplia, la medida también forma parte de un proceso de modernización del sistema financiero uruguayo. El regulador busca que las instituciones no solamente protejan los depósitos desde el punto de vista operativo, sino que también proporcionen información clara sobre los riesgos financieros que enfrenta cada producto. La transparencia se convierte así en una herramienta de protección al consumidor.
Para los bancos, la nueva normativa implicará cambios concretos en los procesos de apertura y comunicación con sus clientes. Las instituciones deberán entregar los documentos, obtener la constancia de recepción y cumplir posteriormente con la comunicación a los clientes que ya tengan cuentas en moneda extranjera. Esto supone una nueva obligación regulatoria que deberá incorporarse a los procedimientos internos del sistema financiero.
Para los ahorristas, en cambio, la principal modificación será conceptual: cada vez que abran una cuenta en moneda extranjera, recibirán oficialmente una advertencia de que el dólar también tiene riesgos cuando se lo compara con la moneda en la que realizan sus gastos cotidianos.
El cambio también puede influir en la discusión económica sobre la dolarización de los ahorros uruguayos. Si una parte mayor del ahorro comienza a dirigirse hacia instrumentos denominados en pesos, podría contribuir a profundizar el mercado financiero en moneda nacional. Pero ese resultado dependerá de que existan productos competitivos, tasas atractivas y suficiente confianza en la estabilidad del peso.
El BCU, además, deberá mantener una comunicación especialmente cuidadosa. Advertir sobre el riesgo del dólar no debería interpretarse como afirmar que el peso está libre de riesgos. Toda moneda está expuesta a diferentes factores económicos. La diferencia está en que el riesgo cambiario aparece cuando existe una discrepancia entre la moneda en la que una persona mantiene sus activos y aquella en la que obtiene sus ingresos o realiza la mayor parte de sus gastos.
La nueva regulación del Banco Central representa, por lo tanto, un cambio importante en la relación entre los bancos uruguayos y sus ahorristas. Desde octubre, quien abra una cuenta en dólares deberá recibir una advertencia formal sobre el riesgo de que esos ahorros pierdan o ganen valor cuando se los mide en pesos. Para quienes ya poseen depósitos en moneda extranjera, la información llegará antes de finalizar 2026. La medida no obliga a abandonar el dólar ni convierte automáticamente al peso en una alternativa superior: obliga, simplemente, a reconocer que ambas monedas tienen riesgos y que el verdadero resultado de un ahorro debe medirse por el poder adquisitivo que conserva a lo largo del tiempo. En un país donde el dólar forma parte de la cultura financiera de varias generaciones, el desafío del BCU será conseguir que esa nueva información permita decisiones más racionales sin transformar una recomendación de transparencia en una imposición sobre cómo deben ahorrar los ciudadanos.
Foto: BCU
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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