Paraguay está comenzando a cambiar el perfil de sus exportaciones. Entre enero y julio de 2026, 75 productos nacionales lograron ingresar a nuevos destinos y ocho de ellos registraron por primera vez operaciones internacionales bajo el criterio utilizado por la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex). Los nuevos negocios alcanzaron 43 países y muestran una expansión que va más allá de los mercados tradicionales, con Singapur, Nepal, Malasia, Uruguay, Guyana, Ucrania y Suecia entre los destinos que recibieron productos paraguayos que hasta ahora no tenían una presencia significativa en esos mercados.
El dato adquiere mayor relevancia porque aparece acompañado por un crecimiento general del comercio exterior. Las exportaciones paraguayas acumularon US$ 7.884 millones al cierre de julio, 20% más que en el mismo período del año anterior, según las cifras del Banco Central del Paraguay citadas por InfoNegocios. Al mismo tiempo, las manufacturas de origen agropecuario ya representan 35,1% de la canasta exportadora y las manufacturas de origen industrial alcanzan 16,7%, una señal de que la transformación de materias primas empieza a ocupar un espacio mayor en las ventas externas.
Uno de los movimientos que más llama la atención tiene como destino a Singapur, donde Paraguay colocó biodiésel por US$ 5,5 millones. Se trata del principal nuevo flujo producto-destino identificado durante los primeros siete meses del año y adquiere una importancia particular porque muestra que la relación comercial con el país asiático comienza a incorporar productos diferentes de las exportaciones paraguayas tradicionales. El Ministerio de Industria y Comercio viene impulsando precisamente una agenda de mayor vinculación comercial entre ambos países.
La expansión también alcanzó Nepal y Malasia, donde llegaron envíos de aceite de girasol. En Nepal, además, ingresaron poroto mungo y fibra de algodón. La aparición de estos destinos resulta significativa para una economía como la paraguaya, que históricamente concentró buena parte de sus exportaciones en los mercados regionales y en un grupo reducido de productos agropecuarios. Ahora, empresas nacionales comienzan a probar mercados asiáticos con una oferta más amplia.
En el Mercosur, Uruguay aparece como otro de los mercados donde se amplió la oferta paraguaya. Durante el período analizado llegaron al país vecino aceite de cártamo y contenedores eléctricos modulares. Este último producto representa una diferencia importante respecto del perfil tradicional de las exportaciones paraguayas, porque se trata de un bien industrializado que incorpora transformación, tecnología, mano de obra y conocimiento antes de llegar al mercado externo.
La lista se completa con conductores eléctricos de aluminio enviados a Guyana, tripas bovinas saladas destinadas a Ucrania y maderas chapadas exportadas a Suecia. Cada operación representa una combinación diferente entre producto y destino, pero en conjunto muestran una tendencia común: Paraguay está intentando vender no solamente lo que produce en grandes cantidades, sino también bienes que incorporan mayor procesamiento y pueden alcanzar mercados especializados.
Para Rediex, el cambio es particularmente importante porque la industrialización genera actividad económica dentro del propio Paraguay antes de que el producto sea exportado. Una madera procesada requiere trabajadores, energía, maquinaria y conocimientos técnicos; lo mismo ocurre con los productos eléctricos. En lugar de limitarse a exportar una materia prima, una mayor transformación permite que una parte más importante del valor generado permanezca en el país.
La madera aparece justamente como uno de los sectores con mayor potencial. La estrategia no se limita a grandes proyectos forestales o de celulosa: incluye muebles, madera contrachapada, chapas y otros productos industrializados. La expansión hacia Suecia demuestra que existe espacio para colocar productos procesados en mercados europeos, mientras que el desarrollo de la cadena forestal puede generar nuevas oportunidades para empresas de diferentes tamaños.
Asia, entretanto, se perfila como una de las grandes fronteras comerciales para Paraguay. Singapur, Nepal y Malasia ya aparecen en los registros de nuevos flujos y Rediex observa oportunidades adicionales en países con grandes poblaciones. Filipinas, con unos 115 millones de habitantes, es uno de los mercados mencionados por el organismo, donde Paraguay ya realizó algunos envíos de carne pero todavía tiene margen para ampliar considerablemente la variedad de productos.
Este proceso también modifica la relación tradicional entre tamaño del mercado interno y crecimiento empresarial. Paraguay tiene una población relativamente pequeña, por lo que una empresa que pretenda aumentar significativamente su producción encuentra rápidamente un límite en la demanda doméstica. Exportar deja de ser una alternativa secundaria y pasa a convertirse en una condición para que determinados sectores puedan crecer a mayor escala.
La estrategia de diversificación no se limita a las empresas que ya exportan. Actualmente, unas 200 compañías están preparando planes de exportación dentro de programas impulsados por Rediex, entre ellos Paraguay Exporta Más. El objetivo es acompañar a firmas que todavía venden exclusivamente en el mercado interno para que puedan conocer requisitos sanitarios, condiciones comerciales, mercados potenciales y procedimientos necesarios para comenzar a vender en el exterior.
Esto no significa que las 200 empresas vayan a convertirse inmediatamente en exportadoras. Pero sí revela que existe una base empresarial que puede ampliar la oferta paraguaya durante los próximos años. Si parte de esas compañías consigue internacionalizarse, el país podría incorporar nuevos productos, nuevos compradores y nuevas cadenas de proveedores a su comercio exterior.
El criterio utilizado por Rediex para contabilizar estos nuevos casos también evita inflar artificialmente las cifras. Para considerar una operación como un nuevo flujo producto-destino, se exige que haya superado US$ 50.000 durante 2026 y que entre 2019 y 2025 no hubiera registrado envíos superiores a ese monto. De esa manera, se busca identificar aperturas comerciales con cierta relevancia y no operaciones aisladas de muy pequeño volumen.
La evolución es especialmente interesante si se observa desde la perspectiva del Mercosur. Brasil continúa siendo un mercado fundamental para Paraguay, pero la aparición de nuevos destinos muestra que las empresas paraguayas pueden utilizar la integración regional como plataforma y, al mismo tiempo, buscar compradores fuera de Sudamérica. Uruguay, por ejemplo, recibe productos industriales paraguayos, mientras los mercados asiáticos comienzan a incorporar bienes de sectores diferentes a los tradicionales.
El desafío ahora será convertir estas primeras operaciones en relaciones comerciales permanentes. Un envío inicial demuestra que existe una oportunidad, pero no garantiza que el mercado continúe comprando. Para consolidar esas rutas comerciales se necesitan precios competitivos, calidad constante, logística eficiente, certificaciones, volumen suficiente y capacidad empresarial para atender pedidos internacionales.
También será necesario avanzar en infraestructura y reducción de costos. Para una economía mediterránea como Paraguay, llegar a Asia o Europa implica enfrentar distancias y costos logísticos considerablemente mayores que los de países con salida directa al mar. Diversificar destinos sin mejorar la logística podría limitar la capacidad de las empresas para transformar operaciones puntuales en negocios de largo plazo.
La cifra de ocho nuevos productos constituye, por eso, algo más que una estadística comercial. Representa una señal de que la matriz exportadora paraguaya comienza a incorporar más productos industrializados y más destinos geográficos. El desafío consiste en lograr que esa tendencia deje de ser una sucesión de casos aislados y se convierta en una política sostenida de industrialización y conquista de mercados.
El resultado de los primeros siete meses ofrece una base alentadora: 75 productos encontraron nuevos destinos, ocho ingresaron por primera vez a mercados internacionales bajo el criterio de Rediex y 43 países recibieron nuevos flujos paraguayos. La meta oficial es superar durante 2026 los 53 nuevos casos registrados en 2025.
La verdadera transformación, sin embargo, se medirá en los próximos años. Si Paraguay consigue mantener estas rutas, aumentar los volúmenes y sumar productos con mayor valor agregado, podrá reducir gradualmente su dependencia de una canasta concentrada en materias primas y algunos mercados tradicionales.
El mapa exportador paraguayo empieza a ensancharse. Singapur, Nepal, Malasia, Uruguay, Guyana, Ucrania y Suecia son algunas de las nuevas puertas que se están abriendo, mientras unas 200 empresas se preparan para intentar cruzarlas. El próximo paso será conseguir que esas puertas permanezcan abiertas y se conviertan en mercados estables para una producción paraguaya cada vez más industrializada.
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