
Hace más de dos décadas, la celebración de la Virgen de Urkupiña llegó a Asunción junto con la comunidad boliviana. Desde entonces, cada agosto, la festividad reúne en torno al Mercado Municipal N.º 4 a bolivianos y paraguayos, entre la celebración religiosa, la música y las danzas tradicionales.
La historia de la Virgen de Urkupiña se remonta, según la tradición, a finales del siglo XVIII, en Quillacollo, departamento de Cochabamba, Bolivia. Cuenta la leyenda que una niña que cuidaba ovejas comenzó a encontrarse con una mujer y su pequeño hijo cerca de una vertiente. Un 15 de agosto, la niña avisó a sus padres y a los pobladores que había vuelto a ver a la mujer y señaló hacia el cerro mientras repetía en quechua “Orqhopiña”, que significa “ya está en el cerro”. De esta expresión surgió el nombre de la Virgen.
El 15 de agosto es el día de la Virgen de Urkupiña. En Paraguay, la fecha coincide con las festividades de la Virgen de Nuestra Señora de la Asunción y con las celebraciones por la fundación de la capital. Por eso, la comunidad boliviana suele realizar sus festejos el penúltimo o último domingo de agosto.
La imagen de la Virgen llegó a Asunción en el año 2000 y, desde 2001, quedó vinculada a la Asociación de Artesanos Comerciales (Arcobol), del Mercado 4. Desde ese espacio se mantiene una celebración que cada año reúne a familias y agrupaciones de la comunidad boliviana.
La jornada comienza con las actividades religiosas y continúa con una procesión acompañada por música y diferentes grupos de danza. Tinku, morenada, caporales y tarkeada forman parte de las expresiones que pueden verse durante los festejos, con trajes, instrumentos y coreografías vinculados a distintas regiones de Bolivia.
Con los años, la celebración también fue incorporando a paraguayos que participan de la misa, la procesión y las actividades que se desarrollan en la zona de la comunidad boliviana del mercado. Así, la tradición de un país vecino se encuentra con el calendario festivo de Asunción y con quienes forman parte de la vida cotidiana de la ciudad.
Este intercambio también permite observar una de las dimensiones de las culturas migrantes en Paraguay. Las comunidades mantienen sus prácticas, sus formas de celebración y sus vínculos con el lugar de origen, mientras esas expresiones comienzan a convivir con las costumbres y espacios del país donde se establecen.
En el caso de Urkupiña, esa convivencia ocurre en un espacio concreto de Asunción y alrededor de una celebración que se mantiene vigente desde hace más de 20 años. La comunidad boliviana conserva una tradición propia, mientras paraguayos participan de ella y conocen, a través de la música, la danza y la religiosidad, parte de la cultura que llegó con quienes hicieron de Paraguay su lugar de residencia.
La celebración de Urkupiña es, así, una muestra de cómo las culturas se encuentran en los espacios cotidianos de Paraguay y cómo las tradiciones pueden mantenerse vivas mientras pasan a formar parte de una sociedad culturalmente diversa.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
AUXI BAEZ
Auxi Báez, es corresponsal de Prensa Mercosur en Asunción, Paraguay, con experiencia en comunicación social y cultural. Su trabajo está vinculado especialmente a los Derechos Humanos, la cultura, el patrimonio y la identidad paraguaya, aportando una mirada desde su país para fortalecer la presencia de Paraguay en la agenda regional y la integración entre los países del Mercosur.
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