El uso constante de teléfonos celulares, computadoras y otras pantallas está contribuyendo a una molestia cada vez más habitual: el dolor persistente en el cuello y los hombros. Especialistas en medicina deportiva y ortopedia advierten que mantener durante largos períodos la cabeza inclinada hacia adelante obliga a los músculos cervicales y de los hombros a trabajar de manera continua para sostenerla, generando tensión, fatiga y, con el tiempo, dolor.
El problema ha comenzado a ser descrito popularmente como “cuello tecnológico”, una expresión utilizada para referirse a las molestias asociadas con mantener una postura inadecuada mientras se utilizan dispositivos electrónicos. La situación no significa que el celular sea necesariamente el causante directo del dolor, sino que la posición adoptada durante horas puede sobrecargar músculos, articulaciones y estructuras de la columna cervical.
La cabeza humana pesa aproximadamente 5,4 kilogramos cuando se encuentra alineada sobre el cuello, pero al inclinarla hacia adelante la carga mecánica que soportan las estructuras cervicales aumenta considerablemente. Esa modificación de la postura obliga a los músculos a realizar un esfuerzo adicional para mantener la cabeza estable.
El problema se vuelve especialmente frecuente entre personas que pasan muchas horas frente a una computadora o mirando el teléfono. Mantener la cabeza inclinada durante períodos prolongados puede generar tensión muscular y rigidez, además de favorecer dolores de cabeza y dificultades para mover el cuello con normalidad. Mayo Clinic identifica precisamente la mala postura frente a computadoras y teléfonos como una de las causas frecuentes del dolor cervical.
La situación puede agravarse cuando una persona permanece sentada durante muchas horas sin modificar su posición. El cuello no está diseñado para permanecer inmóvil durante períodos prolongados, y la tensión acumulada puede terminar manifestándose incluso después de abandonar la pantalla.
Uno de los problemas más habituales consiste en utilizar el teléfono demasiado abajo. Cuando el dispositivo permanece a la altura del abdomen o del pecho, la persona suele inclinar la cabeza para mirar la pantalla, aumentando la carga sobre la región cervical.
La solución no necesariamente consiste en abandonar el celular. Los especialistas citados recomiendan modificar la manera de utilizarlo, procurando mantener la cabeza más alineada con el cuerpo y acercar el dispositivo al nivel de los ojos.
En el caso de las computadoras, la altura del monitor también resulta importante. La pantalla debería quedar aproximadamente al nivel de los ojos, de modo que el usuario pueda mirar hacia adelante sin mantener el cuello constantemente inclinado. Mayo Clinic recomienda además mantener la espalda apoyada y ajustar correctamente la silla y el escritorio.
Los descansos tienen un papel importante. Modificar la posición corporal aproximadamente cada 20 minutos puede ayudar a reducir la tensión acumulada, especialmente cuando se trabaja durante muchas horas con dispositivos electrónicos.
No hace falta realizar una rutina extensa para introducir movimiento durante la jornada. Levantarse, caminar unos minutos, mover suavemente los hombros y cambiar la posición de la cabeza puede ayudar a evitar que los músculos permanezcan bajo tensión constante.
Los estiramientos suaves también pueden formar parte de las medidas de autocuidado. Mover lentamente el cuello hacia diferentes direcciones, sin forzar el movimiento ni provocar dolor intenso, puede contribuir a mantener la movilidad. Mayo Clinic recomienda ejercicios suaves y estiramientos cuando el dolor comienza a ceder.
Uno de los ejercicios mencionados por especialistas es la retracción del mentón. Consiste en llevar suavemente el mentón hacia atrás y ligeramente hacia el pecho, como si se intentara formar una pequeña “papada”, manteniendo la posición durante unos segundos antes de relajarla.
Otro ejercicio conocido como “libro abierto” busca movilizar la parte superior del tronco. Se realiza acostado de lado, con las rodillas flexionadas y los brazos inicialmente juntos delante del cuerpo; posteriormente, uno de los brazos se abre hacia arriba mientras se mantiene estable la posición de las piernas.
También puede utilizarse un estiramiento en el marco de una puerta. La persona coloca los brazos a ambos lados del marco y desplaza suavemente el cuerpo hacia adelante, buscando generar un estiramiento en la zona frontal del cuerpo y los hombros.
Estos ejercicios deben realizarse sin movimientos bruscos. Si un ejercicio provoca dolor intenso, hormigueo, debilidad o síntomas que se extienden hacia los brazos, no debería continuarse sin consultar a un profesional de salud.
El dolor de cuello no siempre está relacionado con el uso de pantallas. Puede tener numerosas causas, entre ellas tensión muscular, artrosis, hernias de disco, compresión de nervios, lesiones, artritis, estrés, dormir en una posición incómoda y determinadas enfermedades.
Por eso, atribuir automáticamente cualquier molestia cervical al teléfono puede ser un error. La persistencia o intensidad del dolor puede indicar que existe otro problema que necesita evaluación médica.
En los casos leves provocados por tensión muscular, el dolor suele mejorar por sí solo. Mayo Clinic señala que muchos cuadros leves o moderados mejoran en unas pocas semanas con medidas sencillas de autocuidado, como modificar la postura, mantener actividad suave y utilizar frío o calor según el momento de aparición del dolor.
Durante las primeras 48 horas de una molestia reciente, una compresa fría envuelta en una toalla puede utilizarse durante períodos breves. Posteriormente, el calor puede ayudar a relajar los músculos y reducir la sensación de rigidez.
Los medicamentos para el dolor también pueden utilizarse en determinadas circunstancias, pero deben tomarse siguiendo las indicaciones del prospecto o de un profesional de salud, especialmente en personas que tienen otras enfermedades o utilizan medicamentos regularmente.
La prevención, sin embargo, puede ser más sencilla que el tratamiento. Mantener la cabeza alineada, utilizar correctamente las pantallas, realizar pausas y evitar permanecer durante horas en una misma posición son medidas relativamente simples que pueden reducir la sobrecarga cervical.
También conviene prestar atención a la posición durante el sueño. Mantener el cuello alineado con el resto del cuerpo y utilizar una almohada que proporcione un soporte adecuado puede contribuir a evitar tensiones nocturnas.
El peso que se transporta también puede influir. Cargar durante mucho tiempo un bolso pesado sobre un solo hombro puede aumentar la tensión en la región cervical y de los hombros, por lo que distribuir el peso de manera equilibrada puede ser una medida preventiva.
El estrés constituye otro factor que no debería ignorarse. Las situaciones de tensión pueden provocar contracción involuntaria de los músculos del cuello y los hombros, aumentando la sensación de rigidez y dolor.
Hay, sin embargo, señales que requieren mayor atención. Un dolor intenso después de una caída, accidente o traumatismo debe ser evaluado de manera urgente, especialmente si aparece acompañado de debilidad o dificultades para caminar.
También se recomienda buscar atención médica cuando el dolor se extiende hacia los brazos o piernas, aparece junto con entumecimiento, hormigueo o debilidad, empeora pese al autocuidado o permanece durante varias semanas.
La presencia de fiebre junto con un dolor cervical intenso constituye igualmente una señal de alarma. En determinadas circunstancias puede indicar una infección grave y requiere evaluación médica inmediata.
La creciente dependencia de las pantallas convierte este problema en una cuestión de hábitos cotidianos. El teléfono puede utilizarse durante horas sin que la persona sea consciente de cuánto tiempo lleva manteniendo la misma postura.
Por eso, más que eliminar la tecnología, el objetivo consiste en aprender a utilizarla sin convertirla en una fuente permanente de tensión física.
Una modificación tan sencilla como elevar el teléfono, ajustar la pantalla de la computadora y levantarse periódicamente puede marcar una diferencia importante. El cuerpo necesita movimiento incluso cuando el trabajo exige permanecer frente a una pantalla.
El “cuello tecnológico” es, en definitiva, una señal de cómo los hábitos digitales están modificando también la relación con nuestro cuerpo. La tecnología puede facilitarnos la vida, pero una postura inadecuada mantenida durante horas puede convertir una herramienta cotidiana en una fuente de molestias que afectan el trabajo, el descanso y la calidad de vida.
La solución comienza por algo básico: mirar la pantalla sin sacrificar la postura, cambiar de posición con frecuencia y escuchar las señales que envía el cuerpo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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