Las Marinas de Brasil, Colombia y Perú realizaron ejercicios conjuntos en la Amazonía durante la 52.ª edición de la Operación BRACOLPER, una iniciativa multinacional destinada a mejorar la coordinación entre las fuerzas navales de los tres países y fortalecer la capacidad de respuesta ante amenazas transfronterizas, desastres naturales y emergencias humanitarias.
La operación comenzó el 18 de julio de 2026 y se desarrolló en diferentes etapas en la región amazónica, incluyendo Leticia, Colombia, e Iquitos, Perú, dentro de una zona estratégica donde las fronteras nacionales están atravesadas por grandes ríos y donde las comunidades dependen en buena medida del transporte fluvial.
La BRACOLPER llega este año a su 52.ª edición, consolidándose como uno de los mecanismos de cooperación militar más antiguos y continuos entre Brasil, Colombia y Perú. Su principal objetivo es aumentar la interoperabilidad entre las tres fuerzas navales, es decir, la capacidad de sus unidades para operar conjuntamente, comunicarse y responder de manera coordinada ante diferentes situaciones.
La participación brasileña estuvo encabezada por el Comando del 9.º Distrito Naval, con sede en Manaos, y contó con unidades del Comando de la Flotilla del Amazonas. Entre los medios empleados estuvieron los buques patrulla fluvial Raposo Tavares y Amapá, además del buque de asistencia hospitalaria Soares de Meirelles.
Brasil también desplegó una aeronave UH-12 del 1.º Escuadrón de Helicópteros de Empleo General del Noroeste y un destacamento de Fuzileiros Navais del 1.º Batallón de Operaciones Ribeirinhas. La combinación permitió integrar capacidades de patrullaje, transporte, asistencia médica, movilidad aérea y operaciones en ambientes fluviales.
La primera fase de la operación se desarrolló en Leticia, Colombia, entre el 18 y el 22 de julio. La ciudad se encuentra en la denominada triple frontera amazónica, donde convergen los territorios de Colombia, Brasil y Perú.
Durante esta etapa se realizaron actividades destinadas a entrenar la respuesta conjunta ante desastres naturales y situaciones humanitarias, además de ejercicios operacionales y actividades destinadas a fortalecer los vínculos entre las fuerzas armadas de los tres países.
La presencia de las fuerzas navales en la triple frontera tiene una importancia que va más allá del ámbito estrictamente militar. La Amazonía presenta enormes distancias, dificultades de acceso terrestre y una fuerte dependencia del transporte por los ríos, por lo que las embarcaciones militares pueden cumplir funciones de seguridad, evacuación, transporte y asistencia a poblaciones aisladas.
Durante su permanencia en Colombia, los militares brasileños también participaron en las actividades conmemorativas del Día de la Independencia de Colombia, celebrado el 20 de julio, reforzando el componente diplomático y de integración de la operación.
Después de concluir la primera etapa, los buques participantes navegaron hacia Iquitos, Perú, formando una agrupación naval multinacional. En el desplazamiento participaron el navío colombiano ARC Tecim Eddic Cristian Reyes Holguín y unidades peruanas como el BAP Castilla y el buque hospital Río Yavarí.
La navegación conjunta permitió realizar ejercicios de comunicaciones, inspección y abordaje de embarcaciones, además de procedimientos destinados a mejorar la coordinación frente a diferentes tipos de amenazas en los ríos amazónicos.
Uno de los componentes importantes fueron los Grupos de Visita e Inspección, unidades preparadas para abordar embarcaciones y realizar inspecciones en situaciones relacionadas con la seguridad de la navegación y la lucha contra actividades ilícitas.
Este tipo de entrenamiento adquiere relevancia en una región donde los ríos pueden ser utilizados para transportar mercancías, personas y también productos vinculados con actividades criminales transfronterizas.
La Amazonía comparte problemas de seguridad que no respetan las fronteras políticas. El narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, el tráfico de personas y otras actividades ilícitas pueden utilizar redes fluviales que atraviesan varios países.
Por esa razón, la cooperación entre Brasil, Colombia y Perú permite mejorar la capacidad de las autoridades para intercambiar información, coordinar procedimientos y responder conjuntamente a situaciones que afectan a más de un territorio nacional.
Sin embargo, la BRACOLPER no está orientada exclusivamente al combate de actividades ilegales. Uno de sus componentes centrales es la preparación para desastres naturales y operaciones de asistencia humanitaria.
Esta capacidad resulta especialmente importante en la Amazonía, donde comunidades enteras pueden quedar aisladas por inundaciones, incendios forestales, deslizamientos u otras emergencias.
Los buques de asistencia hospitalaria desempeñan un papel particular en este escenario. El Soares de Meirelles, utilizado por Brasil durante la operación, permite incorporar capacidades médicas dentro de una misión naval y demuestra cómo las fuerzas armadas pueden actuar también como instrumentos de apoyo a las poblaciones alejadas de los grandes centros urbanos.
En la segunda fase, desarrollada en Iquitos, uno de los principales ejercicios fue un asalto fluvial, destinado a entrenar el empleo de tropas de Fuzileiros Navais en un ambiente caracterizado por ríos y zonas de difícil acceso terrestre.
La edición de 2026 incorporó además una actividad considerada especialmente relevante: por primera vez se realizó un Ejercicio Avanzado de Interdicción Fluvial en el que un militar brasileño descendió mediante un sistema de guincho desde una aeronave de la Marina de Brasil hasta un buque de la Marina de Guerra del Perú.
El ejercicio permitió demostrar el nivel de coordinación alcanzado entre las unidades de los dos países y la capacidad para combinar medios aéreos y navales en operaciones sobre los ríos amazónicos.
La integración tecnológica y operacional es uno de los principales objetivos de este tipo de entrenamiento. En una emergencia real, una operación multinacional requiere que las unidades puedan comunicarse, compartir información y ejecutar procedimientos compatibles.
Por eso, ejercicios como BRACOLPER permiten identificar problemas de coordinación antes de que ocurra una emergencia real y mejorar los protocolos utilizados por las fuerzas participantes.
La operación también posee un componente diplomático. Brasil, Colombia y Perú comparten una extensa frontera amazónica y numerosos intereses comunes, desde la protección ambiental hasta la seguridad de las comunidades y la lucha contra organizaciones criminales.
La cooperación militar constituye, en este contexto, uno de los mecanismos mediante los cuales los tres países pueden mantener canales permanentes de comunicación y confianza.
Para Brasil, la operación también permite reforzar la presencia del Estado en la Amazonía occidental, una región que posee enorme importancia estratégica debido a su extensión territorial, sus recursos naturales y su ubicación fronteriza.
Para Colombia y Perú, la cooperación con Brasil resulta igualmente relevante debido a que sus territorios amazónicos forman parte del mismo sistema fluvial y enfrentan problemas similares.
La geografía amazónica hace que las fronteras sean muy diferentes de las existentes en regiones urbanizadas. En muchos sectores, el río constituye simultáneamente una vía de transporte, una frontera y el principal canal de comunicación entre comunidades.
Por eso, disponer de fuerzas capaces de navegar grandes distancias y operar en condiciones fluviales es fundamental para los tres países.
La BRACOLPER también contribuye a fortalecer los vínculos institucionales entre los militares. Las ceremonias, desfiles y actividades conjuntas permiten generar relaciones personales y profesionales que pueden resultar importantes en futuras operaciones de emergencia.
El 28 de julio, durante la etapa peruana, los militares brasileños participaron en el desfile conmemorativo de la Independencia del Perú. Ese mismo día se realizó en el río Nanay un desfile naval conjunto, con embarcaciones de Brasil, Colombia y Perú.
La imagen de las tres Marinas navegando juntas por los ríos amazónicos representa también un mensaje político: la seguridad y la cooperación en la Amazonía requieren coordinación entre los países que comparten este territorio.
La operación demuestra además que la cooperación sudamericana puede desarrollarse en áreas concretas, incluso cuando existen diferencias políticas entre los gobiernos.
En este caso, la agenda común se concentra en cuestiones prácticas: seguridad, navegación, asistencia humanitaria, respuesta ante desastres, intercambio profesional e integración operacional.
Para las poblaciones amazónicas, este tipo de cooperación puede tener consecuencias concretas cuando las capacidades militares son utilizadas durante emergencias.
Un buque hospital, por ejemplo, puede llegar a comunidades que se encuentran a muchas horas de los centros médicos terrestres. Una embarcación militar puede transportar ayuda durante una inundación. Una aeronave puede facilitar una evacuación en una zona donde no existen carreteras.
Por esa razón, la dimensión humanitaria de BRACOLPER resulta especialmente importante para una región donde las distancias y las condiciones geográficas dificultan la presencia permanente de servicios públicos.
La operación también contribuye a preparar a las fuerzas para enfrentar amenazas que evolucionan rápidamente. Las organizaciones criminales pueden cambiar sus rutas, utilizar nuevas tecnologías y aprovechar las dificultades de control existentes en zonas fronterizas.
La cooperación entre las tres Marinas permite, por tanto, elevar el nivel de coordinación regional frente a amenazas transfronterizas, sin que ello implique convertir la operación en una alianza militar permanente.
La BRACOLPER mantiene su carácter de ejercicio multinacional anual y constituye una herramienta de confianza entre los tres países.
Su 52.ª edición demuestra además la continuidad de una política de cooperación que comenzó hace más de cinco décadas y que se ha adaptado a las nuevas necesidades de la región amazónica.
En 2026, esa agenda incorpora tanto las amenazas tradicionales de seguridad como desastres naturales, asistencia humanitaria y nuevas formas de interdicción fluvial.
Para Brasil, Colombia y Perú, la experiencia deja una conclusión clara: la Amazonía es un espacio compartido que requiere respuestas coordinadas.
Los ríos no terminan cuando comienza una frontera nacional y las actividades ilícitas tampoco. Una emergencia ambiental o humanitaria puede afectar simultáneamente a comunidades ubicadas en diferentes países.
Por eso, fortalecer la cooperación entre las fuerzas navales puede contribuir a mejorar la capacidad de respuesta de los Estados amazónicos.
La Operación BRACOLPER 2026 vuelve a colocar así a Brasil, Colombia y Perú trabajando juntos en uno de los territorios más estratégicos del continente, combinando defensa, seguridad, cooperación internacional y asistencia a las comunidades.
Más allá de los ejercicios militares, el principal mensaje de esta edición es que la protección y el desarrollo de la Amazonía requieren cooperación entre los países que comparten sus ríos, fronteras y desafíos.
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