Ronaldinho Gaúcho, una de las grandes figuras de la historia del fútbol brasileño, volvió a vincularse con el fútbol profesional a los 46 años al incorporarse al Ravenna FC, club que compite en la Serie C de Italia. El regreso genera enorme expectativa porque el exjugador no disputa un partido oficial desde septiembre de 2015, cuando vistió la camiseta del Fluminense.
La presencia de Ronaldinho en el Ravenna tiene una particularidad: su regreso combina una función empresarial con la posibilidad de volver a entrar en una cancha como futbolista. El brasileño se convirtió en accionista del club y participa del nuevo proyecto deportivo impulsado por su amigo Ignazio Cipriani, propietario de la institución.
Durante su presentación oficial en Rávena, Ronaldinho no confirmó que vaya a jugar regularmente. Ante las preguntas sobre su posible participación, respondió que la decisión dependerá del entrenador y de las autoridades del club.
“¿Si me verán jugar? No lo sé, solo el entrenador lo sabe”, explicó el brasileño durante el acto de presentación, dejando abierta la posibilidad de regresar oficialmente a las canchas después de más de una década.
Ronaldinho aseguró que se encuentra en buenas condiciones y manifestó su entusiasmo por regresar a Italia, país donde también desarrolló una parte importante de su carrera profesional.
El gran objetivo personal que se planteó es conseguir un último gol oficial y alcanzar los 300 tantos en su carrera. La cifra tiene un componente simbólico para el brasileño, que reconoció que lograr ese objetivo haría todavía más especial su regreso al fútbol.
La trayectoria de Ronaldinho explica la enorme repercusión que está teniendo su llegada al club italiano. El brasileño fue campeón del mundo con Brasil en 2002, ganó el Balón de Oro en 2005 y protagonizó algunos de los momentos más recordados del fútbol internacional durante su etapa en Europa.
Su carrera incluyó pasos por Paris Saint-Germain, Barcelona y Milan, además de diferentes clubes brasileños. En Barcelona alcanzó uno de los puntos más altos de su trayectoria y se convirtió en una de las principales figuras del fútbol mundial.
Con la selección brasileña disputó 97 partidos y marcó 33 goles, además de integrar el plantel que conquistó la Copa del Mundo de 2002.
Su último partido profesional se produjo en septiembre de 2015, cuando jugó para Fluminense. Desde entonces, Ronaldinho participó en partidos de exhibición, eventos y encuentros de leyendas, pero permaneció alejado de la competencia profesional.
Por eso, su incorporación al Ravenna representa una situación completamente diferente: a los 46 años, el exastro brasileño vuelve a formar parte de un proyecto de fútbol profesional en Italia.
El Ravenna compite actualmente en la Serie C, la tercera categoría del fútbol italiano. El club terminó en la tercera posición del Grupo B durante la última temporada y tiene como objetivo recuperar protagonismo dentro del fútbol italiano.
La institución no disputa la Serie B desde 2008 y busca construir un proyecto que le permita regresar progresivamente a categorías superiores.
Ignazio Cipriani, propietario del Ravenna y amigo de Ronaldinho, considera que la presencia del brasileño puede contribuir a transformar la imagen del club y generar un nuevo entusiasmo entre los aficionados.
La llegada del exjugador brasileño ya provocó un fuerte impacto en la ciudad. La presentación oficial se convirtió en un acontecimiento para los aficionados del Ravenna, que recibieron al nuevo integrante del proyecto con entusiasmo.
Ronaldinho apareció durante el evento utilizando una gorra blanca y grandes gafas de sol y posteriormente subió al escenario para saludar a sus nuevos compañeros y dirigentes.
El brasileño recibió una camiseta del Ravenna con el número 10, el mismo dorsal que utilizó durante gran parte de su carrera y que quedó asociado a su estilo de juego.
La presentación se realizó en una playa de Rávena, una decisión que también buscó acercar la imagen del futbolista a la ciudad y generar un ambiente festivo alrededor de su llegada.
La expectativa, sin embargo, está centrada en saber si Ronaldinho realmente volverá a disputar un partido oficial.
El propio futbolista ha evitado confirmar una fecha para su debut y ha dejado la decisión en manos del entrenador Andrea Mandorlini.
Según el propietario del club, la intención es que Ronaldinho pueda participar al menos en algún partido durante la temporada, aunque su función dentro del proyecto será mucho más amplia que la de un jugador.
Su llegada combina experiencia deportiva, inversión empresarial, promoción del club y conexión con los aficionados.
El Ravenna considera que una figura internacional de esta dimensión puede ayudar a atraer nuevos seguidores, aumentar la visibilidad de la institución y generar interés comercial alrededor del proyecto.
El efecto ya comenzó a sentirse. La llegada de Ronaldinho despertó interés internacional y convirtió a un club de la tercera división italiana en protagonista de medios deportivos de diferentes países.
Más de una década después de su último partido oficial, Ronaldinho vuelve a estar vinculado directamente con el fútbol competitivo.
La diferencia es que esta vez lo hace en una etapa completamente distinta de su vida profesional.
A los 46 años, ya no se trata de demostrar que es uno de los mejores jugadores del mundo. Su eventual regreso tiene un carácter simbólico: volver a pisar una cancha profesional, vestir nuevamente el número 10 y buscar un último gol antes de cerrar definitivamente su carrera.
El objetivo de los 300 goles tiene precisamente ese componente.
Ronaldinho no necesita demostrar su importancia histórica. Su carrera ya incluye títulos mundiales, campeonatos nacionales, trofeos internacionales y reconocimientos individuales.
Pero alcanzar una cifra redonda como 300 goles oficiales podría convertirse en el último capítulo de una trayectoria marcada por el talento, la creatividad y una manera particular de entender el fútbol.
Su estilo de juego lo convirtió en una de las figuras más reconocibles de su generación. Regates, pases inesperados, goles de tiro libre y una extraordinaria capacidad para improvisar fueron algunas de las características que construyeron su imagen internacional.
En Barcelona alcanzó su máxima dimensión deportiva. Con el club español conquistó títulos nacionales y la Liga de Campeones de Europa, además de convertirse en uno de los principales referentes del fútbol mundial.
Su etapa en el Milan también le permitió competir nuevamente al máximo nivel europeo y conquistar títulos importantes.
En Italia, por lo tanto, Ronaldinho regresará a un país que ya conoce y donde dejó parte de su legado deportivo.
El desafío será completamente diferente al que enfrentó durante su carrera como futbolista de élite.
La velocidad, la exigencia física y la intensidad de un partido profesional a los 46 años son factores que hacen imprevisible su eventual rendimiento.
Por eso, el club y el propio jugador han evitado establecer expectativas deportivas excesivas.
Su participación podría limitarse a determinadas apariciones, dependiendo de su condición física y de las necesidades del equipo.
La decisión final corresponderá al entrenador, que deberá evaluar si Ronaldinho está en condiciones de participar en un partido oficial y durante cuánto tiempo podría hacerlo.
El propio brasileño, sin embargo, ha transmitido confianza en su estado físico.
Durante su presentación afirmó que se siente bien y que está en forma, aunque dejó claro que la decisión deportiva no depende exclusivamente de él.
El Ravenna tampoco pretende que su incorporación sea interpretada únicamente como una estrategia de marketing.
Cipriani sostiene que existe un proyecto deportivo detrás de la operación y que el objetivo es fortalecer la institución y avanzar hacia categorías superiores.
En ese contexto, Ronaldinho puede convertirse en un elemento de motivación para los jugadores más jóvenes del plantel.
Compartir vestuario con un campeón del mundo y Balón de Oro puede representar una experiencia excepcional para futbolistas que todavía están construyendo sus carreras.
El brasileño también puede aportar conocimientos adquiridos durante más de dos décadas en el fútbol profesional.
Su experiencia en clubes de diferentes países, en competiciones internacionales y con la selección brasileña puede convertirse en un valor adicional para el proyecto.
Pero el impacto más evidente será probablemente fuera de la cancha.
La presencia de Ronaldinho puede aumentar la asistencia a los partidos, generar nuevas oportunidades comerciales y atraer patrocinadores interesados en asociarse con una figura de reconocimiento mundial.
Para un club de la tercera división italiana, ese efecto puede resultar especialmente importante.
El Ravenna pasó de ser un club con aspiraciones de ascenso a convertirse temporalmente en una de las historias más comentadas del fútbol internacional.
La expectativa ahora estará concentrada en saber si esa atención mediática podrá transformarse en apoyo permanente para el proyecto.
El club aspira a regresar a la Serie B y, posteriormente, acercarse nuevamente a la máxima categoría italiana.
Ronaldinho, por su parte, parece tener un objetivo más personal: volver a sentir la emoción de un partido oficial y buscar ese gol número 300.
No está previsto que participe en el debut de la temporada del Ravenna contra Reggiana. Su eventual aparición será definida posteriormente por el cuerpo técnico y la dirigencia.
Esto significa que los aficionados tendrán que esperar para saber cuándo volverán a ver al brasileño dentro de una cancha profesional.
La incertidumbre, paradójicamente, aumenta todavía más la expectativa.
Después de once años alejado del fútbol oficial, cada minuto que Ronaldinho pueda disputar con el Ravenna tendrá un significado especial.
Será una oportunidad para reencontrarse con un deporte que marcó toda su vida y para despedirse, quizás definitivamente, de la competición profesional.
El fútbol ya le entregó prácticamente todos los reconocimientos posibles: campeón del mundo, Balón de Oro, campeón de Europa y protagonista de algunos de los mejores equipos de su generación.
Ahora busca algo mucho más sencillo y simbólico.
Un último gol.
Si consigue marcarlo, Ronaldinho habrá cerrado su carrera profesional con una cifra que, además de redonda, resumirá una trayectoria construida durante décadas alrededor del balón.
Si finalmente no llega a jugar, su incorporación al Ravenna igualmente habrá conseguido algo extraordinario: volver a colocar a un club de la tercera división italiana en el centro de la conversación mundial gracias a uno de los futbolistas más queridos de su generación.
Por ahora, Ronaldinho disfruta de su regreso a Italia, mantiene abierta la posibilidad de volver a jugar y deja la decisión final en manos del entrenador.
A los 46 años, el número 10 brasileño vuelve a acercarse a una cancha profesional con un último desafío: intentar marcar el gol 300 y escribir una última página en una carrera que ya forma parte de la historia del fútbol mundial.
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