Los trabajadores de la Terminal Cuenca del Plata (TCP), en el puerto de Montevideo, retomaron este sábado sus actividades después de que el sindicato informara sobre avances en la negociación de un nuevo convenio colectivo. La decisión fue adoptada en una asamblea realizada durante la mañana y permitió que los empleados se reincorporaran a sus puestos alrededor de las 15:00 horas.
El conflicto entre los trabajadores y la empresa, cuya concesión está mayoritariamente en manos de Katoen Natie, se desarrolla desde hace varios meses y ha provocado diferentes medidas sindicales que afectaron la operativa de la principal terminal de contenedores del puerto de Montevideo.
El presidente del sindicato, Álvaro Reinaldo, confirmó que durante las últimas instancias de negociación se produjeron avances que fueron considerados positivos por los trabajadores. Sin embargo, aclaró que todavía existen puntos importantes que deben ser discutidos antes de alcanzar un acuerdo definitivo.
“Hubo avances dentro de lo que estábamos solicitando”, señaló Reinaldo, aunque evitó revelar públicamente el contenido concreto de las propuestas que fueron analizadas durante las conversaciones.
Uno de los principales asuntos que continúa sobre la mesa es la cantidad de jornales asegurados para los trabajadores. El sindicato considera que este punto es fundamental dentro del nuevo convenio colectivo y pretende mejorar las condiciones establecidas en el acuerdo anterior.
El convenio colectivo vigente anteriormente establecía 13 jornales mínimos asegurables por mes. El sindicato planteó elevar esa garantía a 25 jornales mensuales para la plantilla actual, independientemente de que exista o no trabajo suficiente para completar esa cantidad.
Como alternativa, los trabajadores habían planteado que, mientras durara la negociación del nuevo convenio, la empresa abonara dos partidas de $50.000 por trabajador por cada mes de negociación. La propuesta fue cuestionada por Katoen Natie, que se ha negado a garantizar 25 jornales para todo el personal exista o no actividad.
Para el sindicato, el tema de los jornales está directamente relacionado con la estabilidad económica de los trabajadores y constituye uno de los aspectos que todavía deberán ser afinados durante las próximas reuniones.
“Ver cómo podemos acercar las partes para poder acordar algo que sea más beneficioso para nosotros”, explicó Reinaldo al referirse a las conversaciones que continuarán durante los próximos días.
El dirigente sindical señaló además que otros puntos de la negociación registraron avances, aunque decidió no brindar detalles sobre cada uno de ellos.
Según Reinaldo, esos avances fueron recibidos favorablemente por la asamblea de trabajadores, aunque existe consenso dentro del sindicato en que todavía es necesario profundizar las conversaciones antes de considerar cerrado el acuerdo.
La negociación tiene como objetivo establecer un nuevo convenio colectivo que regule las condiciones laborales de los trabajadores de la terminal y sustituya el acuerdo anterior.
La discusión ha sido compleja porque involucra diferentes aspectos económicos y laborales, entre ellos los jornales garantizados, las remuneraciones y las condiciones de trabajo.
En agosto, otros informes sobre la negociación señalaron que también estaban en discusión un aumento salarial y una eventual reducción de la jornada laboral, aunque esos puntos forman parte de un proceso más amplio de negociación y no fueron detallados por el sindicato al anunciar los avances de este sábado.
El conflicto laboral ha tenido repercusiones directas sobre el funcionamiento del puerto de Montevideo, debido a que las medidas sindicales han provocado interrupciones parciales o totales de la actividad en diferentes momentos.
Según datos divulgados por la Unión de Exportadores y citados durante el conflicto, en 2025 hubo 35 días con interrupciones en la operativa portuaria, mientras que entre enero y agosto de 2026 ya se habían registrado 33 días con afectaciones totales o parciales en el funcionamiento de la terminal.
La situación preocupa especialmente por la importancia estratégica del puerto de Montevideo para el comercio exterior uruguayo.
Por esa infraestructura pasan mercaderías destinadas a la exportación e importación, además de cargas que forman parte de las cadenas logísticas vinculadas con otros países de la región.
Una interrupción prolongada de la actividad portuaria puede generar consecuencias que van más allá de los trabajadores directamente involucrados en el conflicto, afectando a empresas exportadoras, importadores, transportistas, operadores logísticos y otros actores de la cadena comercial.
Por ese motivo, cada avance en la negociación entre TCP y el sindicato es seguido con atención por el sector empresarial y por las autoridades uruguayas.
El conflicto ya había provocado diferentes instancias de mediación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). En julio, las partes habían alcanzado una tregua que permitió retomar las operaciones mientras continuaban las conversaciones para construir un nuevo convenio colectivo.
En aquella oportunidad, sindicato y empresa acordaron mantener una etapa de negociación intensiva y evitar nuevas medidas que afectaran la actividad mientras intentaban acercar posiciones.
Sin embargo, las diferencias no quedaron completamente resueltas y durante las semanas posteriores continuaron las discusiones sobre las condiciones del nuevo convenio.
La situación actual representa un nuevo intento de avanzar hacia una solución negociada.
La decisión de los trabajadores de reintegrarse a sus puestos después de la asamblea de este sábado permite recuperar la actividad de la terminal mientras continúan las conversaciones.
Katoen Natie fue la empresa que informó inicialmente sobre el reintegro de los trabajadores y la recuperación de la operativa de la terminal.
El sindicato, por su parte, considera que los avances registrados justifican mantener abierta la vía de negociación.
La posición de los trabajadores es que el nuevo convenio debe mejorar las condiciones laborales y ofrecer mayor previsibilidad sobre los ingresos y la cantidad de jornadas de trabajo.
La empresa ha mantenido una posición diferente respecto de algunos de los planteos sindicales, especialmente sobre la garantía de una determinada cantidad de jornales independientemente del volumen efectivo de actividad.
Esa diferencia constituye uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo definitivo.
La discusión sobre los jornales tiene además una dimensión económica importante porque la actividad de una terminal portuaria puede variar según el movimiento de cargas, la llegada de buques y las condiciones del comercio exterior.
Garantizar una cantidad elevada de jornales implica para la empresa asumir un costo laboral fijo incluso durante períodos en los que la demanda de trabajo pueda ser menor.
Para los trabajadores, en cambio, una garantía de ese tipo puede representar mayor estabilidad laboral y previsibilidad de ingresos.
Ese contraste explica parte de la dificultad para alcanzar una solución que sea aceptada por ambas partes.
A pesar de las diferencias, el hecho de que el sindicato haya informado sobre nuevos avances constituye una señal diferente respecto de algunos de los momentos más tensos del conflicto.
La negociación continuará durante los próximos días y las partes deberán determinar si los avances alcanzados pueden transformarse en un acuerdo concreto sobre el nuevo convenio colectivo.
Para Uruguay, la resolución del conflicto tiene una importancia que supera la relación laboral entre una empresa y sus trabajadores.
El puerto de Montevideo constituye una infraestructura esencial para el comercio exterior y para la conexión logística del país con Argentina, Brasil, Paraguay y otros mercados internacionales.
Por eso, una solución estable permitiría reducir el riesgo de nuevas interrupciones y ofrecer mayor previsibilidad a las empresas que utilizan la terminal.
También permitiría a los trabajadores contar con un marco laboral actualizado después de meses de negociaciones.
El desafío será encontrar un punto de equilibrio entre las demandas de los trabajadores, la sostenibilidad económica de la terminal y la necesidad de garantizar una operativa portuaria estable.
Por ahora, el reintegro de los trabajadores representa un paso positivo, pero no significa que el conflicto haya terminado.
Las partes todavía deben resolver los puntos pendientes del nuevo convenio colectivo, especialmente aquellos relacionados con los jornales garantizados y otras condiciones laborales.
La negociación continuará y el resultado será determinante para definir si el puerto de Montevideo recupera una etapa de mayor estabilidad después de meses de interrupciones.
Los trabajadores volvieron a sus puestos, pero la negociación continúa. El próximo paso será convertir los avances anunciados por el sindicato en un acuerdo laboral definitivo que permita cerrar el conflicto sin nuevas interrupciones en una de las principales puertas de entrada y salida del comercio exterior uruguayo.
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