La entrada en aplicación provisional del acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea está obligando a revisar las capacidades que necesitarán los profesionales vinculados al comercio exterior y las aduanas. Especialistas de Argentina y España analizaron en Buenos Aires cómo deberán evolucionar esos perfiles ante un escenario marcado por nuevas reglas de origen, trazabilidad documental, digitalización, gestión de riesgos, inteligencia artificial y una creciente necesidad de comprender las operaciones internacionales como un sistema completo. El debate se desarrolló en el Centro Despachantes de Aduana y puso el foco en un punto central: el acuerdo no será aprovechado solamente por quienes conozcan su texto, sino por quienes sepan convertir sus reglas en operaciones comerciales concretas, seguras y eficientes.
El encuentro tuvo lugar el 11 de agosto de 2026 y reunió a representantes del ámbito diplomático, académico, jurídico y aduanero de ambos países. Participaron María del Mar Serrano García, agregada comercial de la Embajada de España en Argentina; Fernando Salazar, director de la Academia Aduanera de España; Héctor Juárez, juez del Tribunal Fiscal de la Nación; Marcelo Abaca, especialista en Derecho Aduanero; y Harry Schuring, presidente de ADACE. La actividad buscó analizar cómo cambia la profesión frente a la nueva etapa comercial que abre el acuerdo birregional.
El contexto económico explica la importancia de la discusión. Según los datos presentados durante el encuentro, el intercambio comercial entre la Unión Europea y el MERCOSUR superó los US$ 59.000 millones en cada dirección a junio de 2026. Las exportaciones del bloque sudamericano hacia Europa alcanzaron aproximadamente US$ 60.019 millones, mientras que las importaciones desde la UE llegaron a US$ 59.685 millones. Sin embargo, existe una fuerte concentración: Brasil representa alrededor del 80% de las exportaciones del MERCOSUR hacia Europa, Argentina el 12% y Paraguay y Uruguay, conjuntamente, cerca del 8%.
La dimensión del acuerdo también representa un desafío profesional. La documentación analizada durante el encuentro supera las 3.900 páginas, lo que evidencia que la implementación requiere mucho más que conocer sus principios generales. Los operadores deberán interpretar disposiciones específicas, identificar preferencias arancelarias, comprobar requisitos de origen y demostrar documentalmente que las mercancías cumplen las condiciones exigidas para acceder a los beneficios comerciales.
En este punto, las reglas de origen aparecen como uno de los asuntos más sensibles. Marcelo Abaca explicó que el profesional aduanero tendrá que conocer no solamente las normas escritas, sino también la manera en que son interpretadas por las diferentes administraciones. Un error en la clasificación arancelaria o una documentación insuficiente puede terminar afectando la posibilidad de utilizar una preferencia comercial, incluso cuando el producto cumpla efectivamente con las condiciones de origen.
La trazabilidad será igualmente determinante. Cuando una mercancía incorpora componentes procedentes de distintos países, el operador debe poder reconstruir documentalmente su proceso productivo y demostrar cómo se cumplen las reglas establecidas. Esto significa que la función del especialista aduanero se extiende hacia áreas que anteriormente podían quedar fuera de su intervención directa, incluyendo información de proveedores, procesos industriales, documentación comercial y registros que permitan responder ante eventuales verificaciones.
El acuerdo UE-MERCOSUR, además, incorpora una dimensión tecnológica importante. El capítulo dedicado a aduanas y facilitación del comercio establece la cooperación para modernizar los procedimientos, intercambiar información, fortalecer la gestión de riesgos y avanzar en sistemas electrónicos y ventanillas únicas. También contempla el uso de herramientas tecnológicas para concentrar las inspecciones en mercancías consideradas de mayor riesgo y facilitar el despacho de aquellas que presentan menor nivel de riesgo.
Esta transformación coincide con el proceso de modernización que atraviesa la propia Unión Europea. En marzo de 2026, el Parlamento Europeo y el Consejo alcanzaron un acuerdo político sobre una reforma integral de la unión aduanera, que contempla una nueva Autoridad Aduanera de la UE y un Centro de Datos Aduaneros europeo. El objetivo es avanzar hacia un modelo más basado en datos, con mayor capacidad de análisis y simplificación para operadores confiables.
Para el profesional sudamericano, esto implica que el conocimiento de la legislación nacional ya no resulta suficiente. Harry Schuring planteó durante el encuentro la necesidad de incorporar una mirada internacional y comparada, que permita comprender cómo funcionan las instituciones, procedimientos y tiempos de las administraciones de otros países. La operación de comercio exterior debe ser observada desde ambos lados de la frontera comercial y no únicamente desde el país de salida.
El cambio también exige una formación interdisciplinaria. El especialista aduanero deberá relacionarse con cuestiones tributarias, jurídicas, logísticas, financieras y productivas, además de comprender la interacción entre fabricantes, importadores, exportadores, bancos, transportistas, depósitos y autoridades. La especialización continúa siendo necesaria, pero debe integrarse dentro de una visión más amplia de toda la cadena comercial.
La inteligencia artificial introduce una nueva dimensión en esta transformación. Héctor Juárez sostuvo que el profesional aduanero del futuro deberá comprender, aunque no sea informático o científico de datos, cómo funcionan los sistemas, los datos, los algoritmos y sus riesgos. Esto adquiere relevancia porque las administraciones aduaneras avanzan hacia sistemas automatizados de análisis de riesgo y procesamiento de información, mientras empresas y operadores también incorporan herramientas de inteligencia artificial para clasificación, documentación y análisis de operaciones.
El cambio tecnológico no elimina la responsabilidad profesional. Al contrario, cuanto mayor sea la automatización, más importante será que los especialistas puedan interpretar los resultados producidos por los sistemas, detectar inconsistencias y determinar cuándo una operación requiere revisión humana. Un algoritmo puede ayudar a identificar patrones de riesgo, pero la responsabilidad jurídica y comercial de una declaración aduanera continúa dependiendo de los actores que participan en la operación.
La implementación del acuerdo también puede generar controversias. Entre los posibles focos señalados durante el encuentro aparecen nuevamente las reglas de origen, particularmente aquellas relacionadas con mecanismos de autocertificación, además del tratamiento de determinados derechos de exportación. La recomendación planteada por los especialistas fue fortalecer la documentación y conservar antecedentes suficientes para poder defender una operación ante una eventual controversia.
Para el MERCOSUR, esta transformación tiene además una dimensión institucional. El bloque ya comenzó a adaptar sus sistemas para la aplicación del acuerdo. En mayo de 2026, la Comisión de Comercio del MERCOSUR informó que había concluido técnicamente la adecuación de nomenclaturas y reglas de origen necesarias para implementar el acuerdo y que los cupos concedidos por la Unión Europea ya habían sido incorporados al sistema correspondiente.
El propio acuerdo establece que las partes deberán cooperar en ámbitos como simplificación y modernización aduanera, coordinación fronteriza, seguridad de las cadenas de suministro, gestión de riesgos, intercambio de información y utilización de tecnologías digitales. También plantea el desarrollo de iniciativas conjuntas de asistencia técnica y capacitación, lo que convierte la formación profesional en un componente concreto de la nueva relación comercial.
La discusión entre Argentina y España adquiere así un alcance que supera el ámbito de los despachantes de aduana. La aplicación del acuerdo afectará a exportadores, importadores, empresas logísticas, transportistas, fabricantes, organismos públicos y asesores jurídicos y tributarios. Todos deberán adaptarse a un marco comercial más complejo y a procedimientos que progresivamente estarán más vinculados con datos digitales, controles de riesgo y trazabilidad.
También existe una oportunidad para los países del MERCOSUR que actualmente tienen una participación menor en las exportaciones hacia Europa. La concentración de las ventas externas en Brasil demuestra que Paraguay y Uruguay, y en menor medida Argentina en determinadas cadenas, todavía tienen margen para ampliar y diversificar su presencia en el mercado europeo. Para conseguirlo no bastará con reducir aranceles: las empresas deberán ser capaces de cumplir las exigencias técnicas, documentales y aduaneras que permitan aprovechar efectivamente las preferencias del acuerdo.
En ese sentido, la capacitación puede convertirse en un factor de competitividad. Un profesional capaz de anticipar problemas de origen, clasificación, documentación o trazabilidad puede reducir costos y evitar que una mercancía pierda una preferencia comercial por errores administrativos. La seguridad jurídica y la previsibilidad aduanera pasan a formar parte del valor económico de una operación.
Durante el encuentro también se anunció para el segundo semestre de 2026 la publicación de la obra colectiva “El Acuerdo MERCOSUR-UE: Régimen Jurídico Aduanero”, que reunirá a más de 35 especialistas de nueve nacionalidades. El trabajo tendrá más de 500 páginas y abordará el acuerdo desde una perspectiva específicamente jurídico-aduanera, reflejando la necesidad de generar conocimiento especializado sobre el nuevo marco comercial.
El debate realizado en Buenos Aires muestra que el acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea está provocando una transformación que va más allá de los aranceles y del acceso a mercados. La nueva etapa exige profesionales capaces de interpretar reglas de origen, garantizar trazabilidad, comprender sistemas digitales, administrar información y anticipar conflictos, además de conocer el funcionamiento de las instituciones de ambos bloques. Para el comercio sudamericano, la preparación de ese nuevo perfil profesional será una condición importante para convertir las oportunidades del acuerdo en operaciones reales, especialmente para los países que todavía tienen una participación reducida en el mercado europeo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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