
Con espinas incrustadas
Espinas incrustadas para hacernos bien.
Bien definitivo, eterno, supremo.
Supremo Dios que vino al rescate.
Rescate que trae perdón y restaura el alma.
Alma que recibe ánimo, luz, gracia.
Gracia suficiente que provee fuerza.
Fuerza divina que se siente en la debilidad.
Avanza, aún, con espinas incrustadas.
Los almanaques prestados
Ya cumplimos.
Hicimos los deberes y vivimos los días que nos legaron. Ni uno más.
Completamos la existencia que nos asignaron…
…Los almanaques prestados.
Cumplimos con la vida y podemos partir a la vida superior.
La que no conoce maldad. Vida sin noches, inviernos ni ocasos.
La vida donde el vicio no tiene espacio.
Esa vida —vacía de angustias y tristezas–– comienza con los párpados cerrados.
Entramos a la dimensión de abundancia, alivios y alegrías.
Vida de gozos inefables y risas sin reproches.
Nuestra larga jornada termina.
Podemos partir a la suprema vida
para estar con el Autor de la vida.
Junto a Él, la dicha dura una vida.
Has hecho fuerte mi esperanza
Tú, que desciendes cloacas
para llevar nuestro hedor.
Tú, que dejas el trono,
lo haces por amor.
Tú, que te inclinas pulcro
para enlodarte
en nuestro barro
y sacarnos del sepulcro.
Tú preparas moradas
de una dicha sin
tiempo, para llevarnos,
al final de los tiempos.
Tú, que nunca fallas,
has forjado esta alabanza.
Tú, con tus promesas
has hecho fuerte mi esperanza.
La dicha de ser padres
Siento un hijo en mi dolor.
Siento la orfandad de un padre, que llora en secreto.
Llora la ausencia de sonrisas, en la faz de sus hijas.
Tengo un hijo atravesado en la garganta.
Sus penas la llevan mis huesos, sus dolores los lloran mis ojos.
Siento un hijo en mi dolor.
La mujer de Betania
Pudo discernir el valor del hombre
sentado a la mesa de Simón.
Percibió y se persuadió
que Aquel, lo superaba todo;
que no había nada que
se le pudiera comparar.
Se rindió, libre y satisfecha,
ante Su tajante superioridad.
Explotó de deleite porque
la dicha no le cabía en el pecho.
Entonces quebró su botella y
derramó su contenido
en la cabeza del hombre (Mt 26:6-13).
Metáfora de su fervor.
Se desbordó.
Se llama pasión.
Los búhos de Dios
He pensado en el búho y a veces pareces uno.
Nocturno, por los dolores que meditas en la noche.
Con el insomnio que reina cuál inflexible y obstinado amo.
El búho, imperturbable, quieto y con mirada atenta.
Tú, quieto y con el pensamiento fijo,
dando mente a lo que te perturba y mortifica.
El búho, abriendo las alas, levanta vuelo y caza la presa con sus garras.
Tú, con ese ánimo te diriges al suelo, tomado por las garras del dolor y el desconsuelo.
Solo, reflexivo y nocturno. Como búho en el tejado de la casa.
Pero Dios, sí, siempre Dios.
Él se levantará y tendrá misericordia de los Suyos.
Tendrá compasión de Sion y de Sus búhos.
Así cantaba el salmista (Sal 102:1-13).
Mornings
Mañana, irrumpes con la fuerza de tu sol.
Círculo alegre y dorado,
suspendido en cielo nublado.
Mañana, sales imperial.
No fallas, indomable.
Bendito tu hábito. Indispensable.
El sembrador cuenta con tu llegada.
La da por segura.
Eres su gran presuposición.
Mañana, mañana, mañana.
Siempre a tiempo porque eres el tiempo.
Constante, diligente y puntual.
Mañana, mañana.
Despojaste la oscuridad. Herida la dejaste.
Su dominio terminó cuando llegaste.
Mañana.
Aroma del nuevo comienzo,
paisaje para el artista,
melodía de una nueva canción.
Por todas partes sale tu voz
y anuncias festivales:
«Hay nuevas misericordias»
cada vez que sales.
Sin palabras susurras
(calor abrasador y luz irrefutable),
hay nueva alegría para el triste,
y perdón para el culpable.
Mi último lecho
Escribiré las sensaciones más vivas de mi último lecho:
He acabado mi carrera, como decía el autor de Tarso.
Lo que debía ser, fui hecho.
Emociones mixtas mientras aguardo recostado.
Será «hasta pronto» con algunos, y un «hasta nunca» con el resto.
Sábanas blancas, dos almohadas de espuma elevan mi torso.
El lecho abraza mi cuerpo. Lo reclama y se apropia de mis restos.
De aquí voy directo al mármol.
Testigo de mi nombre, de mis fechas y grabados unos versos.
Mis primaveras se fueron. Volando.
Ni bien llegaron, se despidieron. ¿Y yo?
Aguardando en invierno.
Mi último lecho.
Ninguna alegría excederá
No hay mayor necesidad, unánime, absoluta
que un Salvador para la humanidad.
No hay mejor evento que el Hijo,
muriendo para resucitar en su momento.
Nada supera la experiencia de conocerle,
ser salvo y estar en Su presencia.
No hay mayor seguridad que tener a Dios
a favor nuestro por Cristo, la verdad.
No hay estatus superior que estar en Dios,
justificado por el Redentor.
No hay bien mayor que el Hijo: insuperable
y suficiente tesoro que nos dio el Creador.
Ninguna alegría excederá estar con Cristo.
Aquel que vive y eternamente nos amará.
Penas y pastores
He visto las penas de vidas
predestinadas a la enseñanza,
la frustración y el sufrimiento.
He visto las penas de vidas
predestinadas a llorar con el que llora y
estar solos cuando es su turno de llorar.
He visto las penas de vidas
predestinadas a sentir la punzada de la incompetencia.
La limitación e incapacidad de no poder liderar.
He visto las penas de vidas
predestinadas a ser incomprendidas.
Al insensible y despiadado cuestionamiento.
He visto las penas de vidas predestinadas
al púlpito, para desde ahí anunciar las
glorias del evangelio (incluso en los días de su lamento).
He visto sus penas. Leves y temporales. Livianas, momentáneas. Pero son penas.
He visto las penas de vidas predestinadas al honor del padecimiento.
Andan tras Uno que en Su camino a gloria, también probó el sufrimiento.
Se acabó el té
Fue un instante y no comprendí su fugacidad.
Yo miraba dentro de la taza. Perplejo.
Sin poder explicar cómo y cuándo.
¿La taza? Vacía. De pie, quieta y con su asa.
Fina loza, hermosa, pero vacía.
Entonces pregunté (no retóricamente):
¿En qué momento fue?
Así se fueron mis días.
Como en dos o tres sorbos.
Se acabó el té. ¿Y cómo no lo advertí?
Yo. Tú. Él
«La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles» (Mt 12:20-21).
Yo, que tengo la fuerza de un insecto, ando cual junco vejado, endeble en
temor, debilitado por la aflicción y el pecado.
Tú, que andas con escasez de fe, con el desánimo a cuesta, a punto de
rendir tu luz, eres como tenue vela, vulnerable al viento que vuela.
Él, que no quiebra cañas cascadas, incapaz de apagar pábilos
humeando. A los Suyos, va amando.
Él, que es sensible al vulnerable. Paciente con el torpe
y con el defectuoso se muestra amable.
Tú y yo (nosotros y vosotros), tenemos gran esperanza. Él nunca me
quebrará en mi quebranto, y a ti, nunca te dejará a oscuras, cuando tu luz
sea tenue y andes consumido en llanto.
Yo, tú y Él.
Publicado por: Gerson Morey
Fuente de esta noticia: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/coleccion-poemas-luz-evangelio/
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: Telegram Prensa Mercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1
También estamos en Telegram como @prensamercosur, únete aquí: https://t.me/prensamercosur
Recibe información al instante en tu celular. Únete al Canal del Diario Prensa Mercosur en WhatsApp a través del siguiente link: https://www.whatsapp.com/channel/0029VaNRx00ATRSnVrqEHu1W
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Como arquitetos utilizam espelhos de luxo para transformar a percepção dos ambientes
- ★Cómo funciona el nuevo tótem interactivo que guía a los turistas desde su llegada a Posadas
- ★EQUIPO PAÍS FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DEL WRC RALLY DEL PARAGUAY
- ★Dios es mejor que Sus dones
- ★La cuenta skeletal.cochaa de TikTok es una estafa, usa una dirección falsa y videos de México para engañar

