A más de dos meses de la tradicional festividad de la Virgen de Caacupé, la Iglesia y las instituciones públicas paraguayas ya pusieron en marcha la organización del Operativo Caacupé 2026. El objetivo es preparar con suficiente anticipación un dispositivo capaz de responder a la enorme movilización de fieles que cada diciembre llega hasta la capital espiritual del Paraguay, con especial atención a la seguridad, la asistencia y las condiciones de llegada, permanencia y retorno de los peregrinos.
La primera reunión de coordinación se realizó el sábado 5 de septiembre en el Obispado de Caacupé y representa el punto de partida de una planificación que pretende evitar que los principales problemas aparezcan recién cuando las calles de la ciudad ya estén colmadas. El encuentro fue convocado por el obispo de la Diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, y el rector de la Basílica Santuario Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, presbítero Rubén Ojeda.
La dimensión de la celebración obliga a que la preparación trascienda el ámbito estrictamente religioso. Cada año, Caacupé recibe a peregrinos provenientes de distintos puntos del Paraguay y también visitantes extranjeros que llegan para participar de las jornadas centrales de la festividad mariana. Por esa razón, las autoridades buscan establecer desde ahora una hoja de ruta que permita coordinar recursos, responsabilidades y respuestas frente a las necesidades que puedan surgir durante la concentración de personas.
Seguridad, asistencia y organización serán los ejes centrales
Durante la primera reunión, los participantes intercambiaron propuestas y experiencias para construir un esquema de trabajo conjunto. La seguridad, la asistencia y la organización aparecen como los principales pilares del operativo, debido a que la llegada masiva de personas genera desafíos simultáneos en materia de circulación, atención de emergencias, orden público y servicios para los peregrinos.
En esta etapa participaron representantes de la Gobernación de Cordillera, la Fiscalía y la Policía Nacional, además de los representantes de la Iglesia. Cada institución expuso sus primeras líneas de acción y manifestó su disposición a trabajar coordinadamente. La intención es que las decisiones posteriores permitan delimitar con claridad las responsabilidades de cada organismo y evitar superposiciones o vacíos durante los días de mayor concentración.
La planificación anticipada adquiere especial importancia porque el movimiento de Caacupé no se concentra únicamente alrededor de la Basílica. La llegada de peregrinos implica desplazamientos por rutas y caminos, concentración de personas en accesos y espacios públicos, utilización intensiva de servicios y una fuerte presión sobre la infraestructura de la ciudad.
Por eso, el concepto que comienza a instalarse en la organización de 2026 es el de anticiparse a los problemas, en lugar de limitarse a reaccionar ante las situaciones una vez que se presentan. La propia coordinación institucional plantea que el operativo debe garantizar condiciones adecuadas durante las tres etapas principales: llegada, permanencia y retorno de los fieles.
La experiencia de años anteriores marca los desafíos
La preparación de este año también tiene como referencia las dificultades observadas en anteriores celebraciones. La multitudinaria convocatoria genera una presión considerable sobre la ciudad y exige respuestas no solamente en materia de seguridad y salud, sino también en limpieza, circulación y utilización de los espacios públicos.
La experiencia de Caacupé 2025 mostró la magnitud de uno de esos problemas: la generación de residuos alcanzó niveles extraordinarios. La Municipalidad llegó a reportar más de 1.500 toneladas de basura recogidas después de la festividad, mientras las autoridades locales calificaron la cantidad de visitantes como un récord absoluto.
Ese antecedente convierte la planificación ambiental y de limpieza en otro aspecto que no debería quedar fuera de la preparación de 2026. El desafío no consiste únicamente en instalar recipientes, sino en garantizar una recolección suficientemente rápida durante las jornadas de mayor circulación y generar conciencia entre los visitantes para evitar que los espacios públicos terminen saturados de residuos.
La experiencia de 2025 también dejó en evidencia problemas vinculados con la circulación y la seguridad de los peregrinos. La instalación irregular de sillas y puestos en zonas críticas llegó a dificultar el desplazamiento de personas y vehículos de emergencia, mientras se registraron numerosos casos de desmayos durante las jornadas de mayor concurrencia.
Octubre será clave para definir el operativo
La reunión inicial no cerró todavía el esquema definitivo. El proceso continuará con nuevas mesas de trabajo institucionales, en las que deberán transformarse las primeras propuestas en medidas concretas.
Según lo informado, fueron propuestas dos próximas reuniones: el jueves 1 de octubre y el viernes 30 de octubre, ambas a las 09:00. El lugar será confirmado posteriormente. En esos encuentros se espera profundizar las estrategias, establecer responsabilidades y definir acciones concretas para cada organismo participante.
Esto significa que el Operativo Caacupé 2026 todavía se encuentra en una fase inicial. No se han presentado aún todos los detalles del dispositivo final, por lo que aspectos como los esquemas específicos de tránsito, atención sanitaria, seguridad, limpieza y servicios deberán conocerse a medida que avancen las reuniones.
Una ciudad que comienza a prepararse con meses de anticipación
La decisión de comenzar la planificación desde septiembre refleja la dimensión que ha adquirido la festividad. Caacupé deja de ser durante esos días una celebración exclusivamente local para convertirse en un fenómeno nacional que moviliza a miles de personas y demanda la participación coordinada de instituciones religiosas y organismos del Estado.
La meta planteada para 2026 es que la experiencia de los peregrinos sea diferente no solo desde el punto de vista religioso, sino también desde las condiciones logísticas que rodean la peregrinación. Seguridad para caminar, atención ante emergencias, orden en los accesos, espacios adecuados y capacidad de respuesta institucional serán factores determinantes para que la multitudinaria celebración pueda desarrollarse sin que la masividad se convierta en un riesgo.
La Iglesia y las instituciones públicas tienen ahora varios meses para convertir las primeras conversaciones en un operativo integral. El desafío será aprender de las experiencias anteriores, anticipar los puntos críticos y preparar una estructura capaz de responder a una movilización que, año tras año, vuelve a transformar por completo el ritmo de Caacupé.
La cuenta regresiva para Caacupé 2026 ya comenzó. Y esta vez, las autoridades quieren que la organización llegue antes que la multitud: con planificación, coordinación y capacidad de respuesta para que miles de paraguayos y extranjeros puedan cumplir su encuentro con la Virgen en un ambiente de seguridad, orden, esperanza y fraternidad.
Foto: ABC Color
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