
La historia del Zoológico de Tijuana dio un giro inesperado tras la muerte de Mandy, una tigresa siberiana que durante años habitó el Parque Morelos. Lo que parecía ser un caso aislado terminó por detonar una revisión completa de las condiciones del recinto y llevó a las autoridades a tomar una decisión histórica: cerrar la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre y reubicar a todos los animales en espacios especializados. La medida no solo marca el final de una etapa para este parque, sino que también abre una conversación sobre el futuro del bienestar animal en México.
La muerte de Mandy fue el punto de partida
El 5 de julio de 2026, Mandy falleció mientras permanecía bajo resguardo en el Parque Morelos. La tigresa tenía una historia que reflejaba los efectos del cautiverio: había sido rescatada del Circo Rolex tras la prohibición del uso de animales silvestres en circos y llegó con lesiones permanentes, entre ellas la amputación de sus garras delanteras, una condición que requería cuidados veterinarios constantes.
Su muerte llamó la atención de autoridades estatales y municipales, quienes iniciaron inspecciones para conocer las condiciones en las que se encontraban los animales del Zoológico de Tijuana. Hasta el momento, las causas del fallecimiento no han sido esclarecidas públicamente, por lo que las investigaciones continúan.
¿Por qué decidieron cerrar el Zoológico de Tijuana?
Después de varias semanas de revisiones, el XXV Ayuntamiento de Tijuana anunció el cierre definitivo de la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre. La decisión fue dada a conocer por la síndica procuradora Teresita Balderas Beltrán, en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente Municipal y el Sistema Municipal de Parques Temáticos de Tijuana (SIMPATT).

Las autoridades informaron que todos los animales serán reubicados en zoológicos, santuarios y centros de conservación que cuenten con mejores condiciones para su atención. Antes de cada traslado, veterinarios y especialistas evaluarán el estado de salud de cada ejemplar para determinar cuál es el lugar más adecuado para su bienestar.
Más de 140 animales comenzarán una nueva etapa
La UMA del Parque Morelos albergaba alrededor de 146 animales de 28 especies diferentes. Además de tigres, en el lugar habitaban oso negro, monos araña, mapaches, coatíes, guacamayas, loros, pavos reales, ciervos, lagartos, puercos espín y dromedarios, entre otras especies.

El proceso de reubicación será gradual y contará con la participación de especialistas en medicina veterinaria y conservación. También colaborarán organizaciones como Abogados Animalistas México, que han señalado la importancia de garantizar que ningún ejemplar sea enviado a instalaciones donde pueda ser utilizado para fines comerciales o de reproducción lucrativa.
El Parque Morelos podría tener un nuevo propósito
Desde su inauguración en 1987, el Parque Morelos se ha consolidado como el principal espacio verde de Tijuana. Sus aproximadamente 52 hectáreas reúnen áreas recreativas, un lago, jardines y distintos espacios para actividades al aire libre, además de la unidad que durante años albergó animales rescatados o decomisados.

Con el cierre del Zoológico de Tijuana, una de las propuestas sobre la mesa es transformar este espacio en un centro de educación ambiental y conservación. La intención es que el lugar continúe siendo un punto de encuentro para la ciudadanía, pero con un enfoque orientado a la protección de la biodiversidad, la educación y el respeto hacia la fauna silvestre.
Un caso que reabre el debate sobre el bienestar animal
La muerte de Mandy puso sobre la mesa una discusión que desde hace varios años ha cobrado fuerza: cuál debe ser el papel de los zoológicos y de las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre. Aunque muchas de estas instalaciones reciben animales provenientes de rescates o decomisos y participan en programas de conservación, también enfrentan el reto de ofrecer condiciones adecuadas para especies con necesidades muy específicas.

La muerte de Mandy marcó el inicio de un cambio profundo para el Zoológico de Tijuana y para el Parque Morelos. Mientras continúan las investigaciones para conocer qué ocurrió con la tigresa, el traslado de más de un centenar de animales representa un reto logístico y veterinario que busca garantizar mejores condiciones para cada ejemplar. Al mismo tiempo, el cierre del recinto abre la posibilidad de replantear cómo deben evolucionar los espacios dedicados a la fauna silvestre, poniendo en el centro la conservación, la educación ambiental y el bienestar animal. ¿Podría esta decisión convertirse en un referente para el futuro de otros zoológicos en México?
Publicado por: Carolina Gutiérrez Argüelles
Fuente de esta noticia: https://ecoosfera.com/medio-ambiente/natura/zoo-tijuana-tigresa-mandy/
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