
Dirección, edición y coordinación equipos internacionales: Loredana Claudia Valean Carpa.
El 11 de julio, fecha en que se cumplirá el noveno aniversario de la mayor matanza en el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial: el genocidio de Srebrenica.
1. Introducción: el infierno en los Balcanes.
Julio de 1995. El mundo occidental celebraba el cincuentenario del final de la II Guerra Mundial, y el mismo mes que se recordaban los 50 años del horror del nazismo y del Holocausto, Europa se convirtió en escenario de la peor matanza cometida en el continente después de los campos de concentración nazis. En sólo un puñado de días, entre el 6 y el 19 de julio de ese año, la Republika Srpska del general bosnio serbio Ratko Mladic realizó en torno a la localidad de Srebrenica, al este de Bosnia-Herzegovina, una masacre sistemática y con criterios profesionales, en la que fueron asesinados más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes, en una campaña de limpieza étnica.
Un caso de genocidio es la tragedia de Srebrenica, donde se mató a miles de personas. Hace pocos meses se cumplieron 25 años, un evento triste y doloroso para toda Europa y especialmente para la región de los Balcanes. Incluso el Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La Haya, tuvo que reconocer que Srebrenica era el resultado de un genocidio en su sentencia de 2007 y, después, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y su Sala de Primera Instancia y Sala de Apelaciones no dejaron ninguna duda con sus diversas sentencias.
Se analizan los hechos que condujeron a Srebrenica y se señaliza la cadena de responsabilidades de todos los involucrados en la masacre. El libro también expone en detallada geografía el horror de Srebrenica y las consecuencia jurídicas y políticas de los hechos para el continente europeo. Treinta años después de la masacre se analiza la actuación de los Cascos Azules holandeses, su desempeño y sus implicaciones: la investigación oficial Dutchbat, la resolución del parlamento neerlandés y la decisión de la Audiencia Nacional de Países Bajos.
2. Srebrenica: la geografía del horror.
Srebrenica es una pequeña ciudad ubicada en la frontera oriental de Bosnia-Herzegovina, la entrada oriental de la región de Podrinje (“tierra a lo largo del Drina”) y el sitio de la antigua República de Bosnia en esa zona. Antes de la guerra su municipalidad tenía más de habitantes: 37.000bosnios musulmanes, de los cuales en la ciudad, 7.440 (40%) de la población total, mientras que los serbios representaban la mayoría de la población municipal (49,8%) . La ciudad está situada en el fondo de un valle estrecho, entre colinas boscosas y montañas que están cerca del límite superior de 1.000 metros.
El propio nombre “Srebrenica”, es la diminutiva serbia de srebro. Este término se ha utilizado en los Balcanes desde el y se refiere al mineral de plata que ha sido extraído de la tierra por muchos años en la zona. De manera similar, las minas de sal son una gran atracción turística. Srebrenica fue un importante centro minero durante la Edad Media y bajo el Imperio Otomano. Las minas fueron continuadas después de la conquista otomana por parte de Austria-Hungría, el donde se establecieron nuevas minas. Bajo el socialismo, el área fue un importante centro industrial. El colapso de Yugoslavia en 1991 marcó el comienzo de un declive en el potencial de la economía local.
Según el análisis realizado por una agencia de inteligencia israelí (Shin Bet), Srebrenica, de población predominantemente musulmana, está situada junto al río Drina, a sólo 10 kilómetros de la frontera serbia y su posición estratégica hacia el norte dificultó su captura por las tropas serbobosnias hasta que el país balcánico entró oficialmente en guerra con Eslovenia el 27 de abril de 1992. El Ejército de la Republika Srpska (VRS) logró rodear la ciudad en pocos días, bloqueando todas sus rutas de suministro y sumiendo a su población, entre 40 000 y 60 000 habitantes, en un estado de severa escasez. Cuando la ONU declaró a la ciudad “zona segura” diciembre de 1992 a expensas de las tropas de la UNPROFOR la misión de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina los 6 000 soldados bosnios atrapados dentro sólo podían ser alimentados y protegidos mediante convoyes de suministros de ayuda humanitaria.
La siguiente mapa muestra la ubicación precisa del enclave de Srebrenica (en azul, arriba a la derecha). Puede utilizar botones con forma de lupa (Zoom in, Zoom out) para cambiar el nivel de zoom. Puede mover el mapa arrastrando el ratón.

3. La “zona segura”: como la ONU creo una trampa mortal.
Como el asedio de Srebrenica se hizo insostenible para el pueblo bosnio, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una Resolución aprobada por unanimidad el 16 de abril de 1993 que declaraba a Srebrenica y sus alrededores como “zona segura” «protected area». Más tarde, mediante la Resolución 824, se establecieron seis ciudades bosnias como “zona segura”, así como Bihac. Posteriormente, con la Resolución 836, dichas ciudades se convirtieron en «zonas de seguridad» en virtud de la Capítulo VII de la Carta de la ONU. De esa forma se buscaba proteger a la población civil de ataques y desplazamientos forzosos.
En el sentido, al menos, en el que había sido creado por el Consejo de Seguridad de la ONU en 1993 como lugar de encuentro protegido para los desplazados por la guerra en Bosnia. Un término este de “zona segura” que muchos consideran de ahí fuera una contradicción terminológica en sí mismo, tal como quedó demostrado en la zona segura que establecieron en Srebrenica, donde los soldados de las fuerzas de paz -o de mantenimiento de paz, como los llaman ellos- no estaban equipados con armamento pesado, no disponían de apoyo aéreo en la zona, ni tan solo tenían permiso legal para disparar al aire con el fin de advertir a las tropas que se acercaban a la zona y detener su avance.
Y sin embargo, en marzo de 1993, el general Philippe Morillon, comandante francés de la Fuerza de Protección de la ONU (UNPROFOR), llegó hasta allí en su vehículo y, frente a la multitud desesperada que lo rodeaba por todas partes, prometió: “La ONU está con vosotros, no vamos a dejaros, la ciudad está bajo su protección”. El vídeo se convirtió en un símbolo del genocidio, quizás el más conmovedor. También se convirtió en el símbolo de la hipocresía, de la deshonestidad de los grandes poderes, que traicionaron a Srebrenica cuando los serbios llegaron para llevarse la ciudad y killing a todos los varones.
4. La ofensiva serbia: Operación Krivaja 95
El general Ratko Mladic entrando en Srebrenica el 11 de julio de 1995.
El 6 de julio de 1995, el VRS lanzo la Operación Krivaja 95, una ofensiva militar masiva contra el enclave de Srebrenica. El plan, diseñado por el Estado Mayor del VRS bajo la supervisión directa del general Ratko Mladic, contemplaba la toma rápida de la zona segura, la separación de la población civil y la ejecución sistemática de todos los hombres y adolescentes bosnios en edad de combatir. La operación se ejecuto con una brutal eficiencia militar que contrastaba con la impotencia total de las fuerzas de la ONU.
En los primeros días de la ofensiva, las fuerzas serbias capturaron sucesivamente los puestos de observación de la ONU que rodeaban el enclave. Los cascos azules holandeses, superados numéricamente por una proporción de veinte a uno y sin autorización para emplear la fuerza mas que en defensa propia, fueron obligados a abandonar sus posiciones uno tras otro. El 8 de julio, las tropas del VRS tomaron el puesto de observación Foxtrot, situado al sur del enclave, y al día siguiente el puesto Bravo, al sureste, cortando toda posibilidad de retirada hacia el sur. El 10 de julio, tras la caída del puesto Hotel, las fuerzas serbias controlaban las alturas que dominaban la ciudad y la base de la ONU en Potocari.
El 11 de julio de 1995, Ratko Mladic entro personalmente en Srebrenica. Las imágenes de ese día, captadas por cámaras de televisión, muestran al general serbio distribuyendo caramelos entre los refugiados bosnios que se agolpaban en la base de la ONU en Potocari, en un gesto de cinismo que se ha convertido en una de las imágenes mas perturbadoras de los conflictos posguerra fría. Minutos antes, Mladic había declarado ante las cámaras que había llegado la hora de vengarse de los turcos en la región, una afirmación que revelaba la dimensión etnonacionalista y genocida de la operación. En las horas siguientes, las fuerzas serbias comenzaron la separación sistemática de hombres y mujeres en Potocari, inaugurando el proceso de exterminio que se prolongaría durante los diez días siguientes.
5. Las causas directas de la masacre.

La masacre de Srebrenica no fue un acontecimiento fortuíto ni un exceso puntual de la guerra, sino el resultado convergente de múltiples factores estructurales y coyunturales que se conjugaron entre julio de 1992 y julio de 1995. Para comprender lo que ocurrio, es necesario analizar al menos cinco causas directas que actuaron de forma simultanea, creando las condiciones perfectas para el genocidio.
5.1. La ideología de la Gran Serbia y la limpieza étnica
La causa raíz de la masacre fue la ideología nacionalista serbia que impulso la creación de una Gran Serbia homogénea en los territorios de Bosnia-Herzegovina. Esta doctrina, articulada políticamente por Slobodan Milosevic en Serbia y ejecutada militarmente por Ratko Mladic y Radovan Karadzic en Bosnia, contemplaba la eliminación sistemática de la población no serbia, principalmente bosnios musulmanes y croatas, de los territorios reclamados. Srebrenica, como enclave musulmán en el corazón del territorio que los serbios querían anexionar, era un obstáculo insalvable para la consolidación de la Republika Srpska. Su población debía ser eliminada o expulsada para garantizar la continuidad territorial serbia a lo largo del valle del Drina, frontera natural con Serbia.
5.2. El embargo de armas y la asimetría militar
El embargo de armas impuesto por la ONU a todas las partes del conflicto yugoslavo desde septiembre de 1991 beneficio estructuralmente a las fuerzas serbias, que heredaron el arsenal pesado del Ejercito Popular Yugoslavo (JNA), incluyendo tanques, artillería, aviones de combate y sistemas de misiles. Las fuerzas bosnias, por el contrario, estaban prácticamente desarmadas al inicio del conflicto y recibieron suministros de forma clandestina e insuficiente durante toda la guerra. Esta asimetría militar abismal fue particularmente evidente en Srebrenica, donde la guarnición holandesa de 450 hombres con armamento ligero se enfrento a un ejercito serbio de mas de 2.000 soldados respaldados por tanques, artillería y vehículos blindados.
5.3. La ausencia de respuesta aérea de la ONU
A pesar de que las resoluciones de la ONU autorizaban teóricamente el uso de ataques aéreos para defender las zonas seguras, la cadena de mando de la OTAN-ONU impidió cualquier respuesta efectiva. Los pedidos de apoyo aéreo cercano formulados por el comandante holandés, el teniente coronel Thom Karremans, fueron demorados, condicionados o denegados por la estructura burocrática de la UNPROFOR. El 11 de julio, cuando los aviones de la OTAN finalmente realizaron dos misiones de bombardeo limitado contra posiciones serbias, las fuerzas de Mladic respondieron tomando como rehenes a decenas de cascos azules holandeses y amenazando con ejecutarlos. La OTAN suspendió inmediatamente los ataques. Este episodio demostró que la disuasión aérea era una ficción cuando los agresores estaban dispuestos a tomar rehenes.
5.4. La pasividad de la comunidad internacional
Desde el inicio de la guerra en 1992, la comunidad internacional mantuvo una actitud de neutralidad moral que en la practica beneficiaba al agresor. Las potencias occidentales, particularmente Estados Unidos, Reino Unido y Francia, se mostraron reacias a intervenir militarmente en Bosnia, percibiendo el conflicto como una guerra civil inmanejable en lugar de lo que realmente era: una campana de agresión y genocidio por parte de un Estado contra una población civil. Las conferencias de paz de Londres y Ginebra de 1992-1993 produjeron decenas de planes de paz que fueron sistemáticamente rechazados o incumplidos por la parte serbia, sin que ello generara ninguna consecuencia significativa. Esta impunidad reforzó la convicción de los lideres serbios de que podrían actuar con total libertad en Srebrenica.
5.5. La situación de indefensión total del enclave
Desde hacia meses antes de la ofensiva de julio, Srebrenica estaba en una situación de indefensión casi absoluta. El alto el fuego parcial de 1994 había permitido a las fuerzas serbias reorganizarse y concentrar fuerzas en torno al enclave, mientras que la población civil hambrienta y desesperada carecía de cualquier medio de defensa. Los convoyes humanitarios de la ONU habían sido reducidos drásticamente por los bloqueos serbios, y la población del enclave sobrevivía con raciones de hambre. Las fuerzas bosnias dentro del enclave, compuestas por la 28a División de Montana, estaban mal armadas, mal alimentadas y prácticamente sin municiones. La combinación de esta debilidad extrema con la ausencia de una fuerza de disuasión creíble por parte de la ONU creo las condiciones ideales para que el VRS ejecutara su plan sin resistencia significativa.
La masacre de Srebrenica genero una compleja red de responsabilidades que abarca desde los ejecutores materiales hasta las instituciones internacionales que fracasaron en su deber de protección. El TPIY y el TIJ establecieron distintos niveles de responsabilidad jurídica, pero la dimensión política y moral va mas allá de las sentencias judiciales.
6. Las responsabilidades: Serbia, Holanda y la ONU.

Aquí tenéis a mujeres y niños bosnios refugiados en el campo de la ONU en Potocari, julio de 1995.
Como bien saben, la masacre de Srebrenica es parte de una red de responsabilidades con varios niveles, desde el de los ejecutores materiales hasta el de las instituciones y los países que, en la práctica, faltaron a su deber de proteger a la población civil. Los juicios ante el TPIY y el TIJ no lo abordan en su totalidad.
En lugar de eso, debería apuntar más lejos: hacia los máximos dirigentes del liderazgo serbobosnio. Señorías, no se puede aceptar esto en la Europa democrática del año 2002 el liderazgo militar y político serbobosnio pueda lavarse las manos, escudándose en actos que puedan haber sido realizados por unidades de nivel inferior.
Entre 1996 y 2017 varios tribunales de enjuiciamiento internacionales han dictado sentencias por la masacre, siendo los principales responsables el general Ratko Mladic y el líder político de la Republika Srpska, Radovan Karadzic, ambos condenados a cadena perpetua y 40 años de prisión, respectivamente. El TPIY sentenció en 2017 a Mladic a cadena perpetua por genocidio, crímenes de lesa humanidad y violación de las leyes y costumbres de la guerra, al determinar que él fue el responsable principal de la ejecución de más de 8.000 varones bosnios. Karadzic fue condenado en 2016 a 40 años por crímenes contra la humanidad, genocidio y violación de los derechos de guerra. Señor Presidente, es preciso que Serbia acepte su parte de responsabilidad, y que el Estado de Serbia también la acepte.
El Tribunal Internacional de Justicia dijo en sentencia del 7 de febrero de 2007 que Serbia no había cometido genocidio, pero declaró a Serbia culpable de violar la Convención sobre Genocidio porque, además de no haber evitado directamente el genocidio, no había hecho todo lo que estaba de su mano para detenerlo. Según la sentencia, a pesar de no poder confirmar que Serbia hubiera dirigido directamente el genocidio, tenía influencia decisiva sobre la República Srpska. También le condena por no haber castigado adecuadamente a los responsables y por no haber cooperado con el TPIY para arrestar a los buscados: el general Ratko Mladić y el presidente Karadžić. Fue la primera vez que el TIJ afirmó que un Estado tiene la responsabilidad de impedir un genocidio.
También queremos decir al Consejo y a la Comisión que son responsables de la ONU.
Un informe secreto de las Naciones Unidas clasificado y posteriormente hecho público tras una petición del parlamento neerlandés reconocía indirectamente la responsabilidad de las Naciones Unidas pero sin aceptarla explícitamente. Este informe fue publicado en noviembre de 1999 por el entonces Secretario General Boutros Boutros-Ghali. Annan, quien en ese momento era jefe de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU, reconoció que Srebrenica fue «un oscuro día para la ONU» y añadió que se debía sacar una lección de la experiencia para el futuro. Por otra parte en el informe se detalla como la UNPROFOR convirtió a la zona segura en «una zona de refugio temporal… Sin los medios disponibles para protegerla del ataque».
Y en cuanto a los Países Bajos, me gustaría señalar lo siguiente: con el presente Informe el Consejo, de nuevo a propuesta de la Comisión -en este caso la Comisión es la que se encarga de la resolución, y no el Consejo-, llama la atención sobre el cometido esencial del presente Acuerdo con los Países Bajos, que es la aplicación más concreta.
A su vez, en el 2012, el tribunal supremo de los Países Bajos condenó al gobierno a pagar indemnizaciones a las familias de tres de los muchos hombres bosnios que fueron obligados por los soldados holandeses ( cascos azules ) a abandonar la base de la ONU en Potocari y que posteriormente fueron ejecutados por los serbios. El 27 de junio de 2019 un tribunal de apelaciones neerlandés dictaminó además que el Estado era responsable hasta un 10% de las muertes de un total de 350 hombres bosnios que, según el tribunal, entregaron los cascos azules holandeses a las tropas serbias que acabaron por masacrarlos, en lo que resultó ser una resolución sin precedentes hasta entonces.
7. El papel de Dutchbat: los cascos azules que no pudieron actuar,

El lugar está lleno de civiles. Los vehículos acorazados de la ONU que han sido estacionados aquí no tienen la misión de proteger a la población civil y su presencia aquí es solo un pretexto.
El batallón holandés Dutchbat III, desde el 19 de Enero de 1995 con unos 450 hombres de personal, se encargo de este pequeño territorio controlado por los bosnios musulmanes. Los soldados holandeses, la mayoría sin experiencia previa en un conflicto real (muchos de ellos jóvenes reclutas acababan de cumplir 18 años y debían haber cumplido su servicio militar obligatorio) no disponían del equipo, la formación ni el mandato suficientes para cumplir la misión que la ONU les había asignado.
Los problemas comenzaron incluso antes de su arrivée en Bosnia. En una serie de testimonios el equipo del Dutchbat demostró que al momento de la llegada en Sarajevo, el equipo Dutchbat no contaba con suficiente munición, carecía de apoyo aéreo, sus vehículos blindados eran de poco valor ante el equipo de los bosnios y no disponían de radiotransmisores con alcance suficiente como para estar en comunicación con el cuartel general de la UNPROFOR. Lo más crucial de todo es que los soldados holandeses habían sido preparados para operar en un escenario de misiones de paz, para operar entre facciones que habían cesado el fuego.
Al iniciar la ofensiva serbia el 6 de julio Karremans dijo estar de acuerdo en rendirse bajo un ultimátum de los serbios y solicitó un apoyo aéreo aéreo a la UNPROFOR, en tanto que el 11 de julio cuando el general serbio Ratko Mladić llegó a la base de Potocari de Dutchbat, Karremans no tuvo más opción que aceptar la llegada del comandante serbio y tener una reunión privada con el jefe del ejército serbobosnio. Esta reunión fue filmada por el equipo de televisión belga y muestra a Karremans saludando a Mladic con un brindis. Después del brindis, las tropas holandesas trabajaron junto con los soldados serbios para separar a las mujeres bosnias y niños de los hombres bosnios que había sido alojados en las dependencias de la base a cambio de la rendición de las fuerzas de Dutchbat, según lo había ordenado Mladić.
El Dutchbat se hallaba en una situación objetivamente imposible: un batallón de 450 hombres, con el apoyo aéreo limitado de las fuerzas de la OTAN, rodeados por 2 000 efectivos serbios armados hasta los dientes, con 20 tanques y 3 sistemas de artillería, tras haber impedido el despliegue serbio. “Fuimos un obstáculo que debían derribar en su avance hacia el enclave, y aunque hubiéramos intentado presentar resistencia el batallón hubiera sido aniquilado”, declaró uno de los soldados neerlandeses que, en su testimonio ante la comisión de investigación del Parlamento neerlandés, afirmó: “Durante días sentí indefención. El sentimiento de que no teníamos poder, mientras veíamos cómo asesinaban a jóvenes que iban corriendo para salvarse”, añadió otro de los veteranos. “Parecía que estábamos en el infierno de Srebrenica”.
8. Las condecoraciones negadas: el escandalo de los veteranos holandeses.
Pero una última cuestión relacionada con las condecoraciones no ha podido ser abordada aún, ya que corresponde a la última fase del capítulo de Srebrenica y sigue abierto en el debate público de los Países Bajos. La cuestión relativa a las condecoraciones a los soldados del Dutchbat III fue, tal vez, el más amargo de los aspectos de toda la historia de Srebrenica y, si la reflexión está completa, no lo es menos el papel desempeñado por los Países Bajos en ese sentido.
El gobierno neerlandés se niega durante muchos años incluso a reconocer el servicio de sus soldados en el Dutchbat y durante este periodo mantiene la política del silencio, especialmente durante los años noventa y a principio de los años dos mil. A los soldados neerlandeses se les dio de forma sistemática condecoraciones, ceremonias de reconocimiento e incluso apoyo psicológico en un contexto donde el propio gobierno neerlandés les daba por responsables de la masacre. En 2002, en el llamado informe NIOD se detallaron la falta de preparación, los errores logísticos y la incapacidad política del Dutchbat, y si bien apuntaba a que se trataba de una “falha coletiva del Estado”, también reafirmaba que el Dutchbat «no pudo impedir el genocidio».
El punto de inflexión se produjo en 2006, cuando el Ministerio de Defensa neerlandés decidió conceder la Medalla de Servicio de la UNPROFOR a todos los soldados del Dutchbat III. Las asociaciones de sobrevivientes de la masacre de Srebrenica, entre ellas la agrupación Madres de Srebrenica, organizaron grandes manifestaciones de protesta en la antigua Yugoslavia, en especial en la ciudad bosnia de Sarajevo, donde los manifestantes reclamaron la retirada de la medalla, por cuanto su entrega sería un premio a la cobardía y complicidad de los soldados neerlandeses. En Srebrenica, los manifestantes lucieron un cartel en el que se decía: «Srebrenica llora, pero no hay medallas para el Dutchbat III». Por su parte, la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos criticó la entrega de la condecoración, calificándola de «un mensaje equivocado».
Desde una amplia parte de los veteranos holandeses que participaron en la misión se hizo la siguiente afirmación: «Se dice que somos los responsables por la masacre, aunque sólo fuimos enviados por el gobierno a la «botella de aceite», la zona de guerra. No fuimos informados por adelantado, no recibimos training adecuado, no tenemos el equipo necesario, fuimos obligados a defender una posición sin refuerzos militares ni de apoyo. Como consecuencia de los hechos de ese día, fuimos descreditados. Por eso, en 2016, varios veteranos del Dutchbat hicieron una demanda colectiva contra el Estado holandés».
Veintiséis años y once meses después de los hechos, el primer ministro neerlandés Mark Rutte les presentó en persona las disculpas del Gobierno y ofreció a los miembros del Dutchbat la Medalla de Bronce de Honor del Ministerio de Defensa por su «humillante tarea». El primer ministro neerlandés reconoció en la acto de homenaje: «En esos años, no logramos salvar a todos; fuimos demasiado poco y llegamos demasiado tarde» y «el Estado les abandonó durante casi 30 años». No obstante, muchos veteranos expresaron que el reconocimiento llegó muy tarde, tras 27 años de silencio, estigma social, psicológico y familiar. Para las familias de los 8.000 musulmanes masacrados en Srebrenica, el homenaje a los cascos azules neerlandeses sigue siendo inaceptable por considerarlo un reconocimiento a los hombres que les permitieron ser asesinados.
9. Lo que Srebrenica supuso para Europa.
No, Srebrenica no ha sido, a pesar de los horrores que contemplamos, un punto de inflexión exclusivamente bosnio, sino europeo. Los sucesos de Srebrenica y de Bosnia-Herzegovina han obligado a Europa a abandonar muchas ilusiones y planteamientos ingenuos en materia de maintien de la paz, sobre las posibilidades del derecho internacional humanitario, sobre los márgenes de acción de la Unión Europea.
Srebrenica representó además el colapso del sistema de seguridad colectiva global de las Naciones Unidas. Una vez aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, bajo el prestigio de las operaciones de mantenimiento de la paz de la propia organización, una zona segura como Srebrenica debía ser una garantía de protección. Nada de eso ocurrió. La imagen de una base de las Naciones Unidas, bajo las propias banderas azules de la organización, rodeada de soldados de la ONU que observan impasibles como las mujeres y los niños son sacados a la fuerza, y un gran número de hombres enviados a las matanzas, se convirtió en un golpe devastador y permanente para la credibilidad de toda actividad convencional de mantenimiento de la paz.
En segundo lugar, lo que realmente cambió todo fue la vergüenza por la forma en que actuó Europa frente a la guerra en Bosnia y la manera en la que tuvo que contar con la intervención decisiva y oportuna de Estados Unidos, primero con los bombardeos de la OTAN sobre Bosnia en 1995 y después con el papel de Richard Holbrooke y los Acuerdos de Dayton. Ese fue el inicio de todo lo que ha sucedido con la Política Europea de Seguridad y Defensa y con la creación de la Fuerza de Reacción Rápida de la UE. La lección sigue siendo válida hoy mismo en el seno de la doctrina de defensa europea.
En segundo lugar, Srebrenica demostró que ha existido un claro y determinante cambio en la manera en que las instituciones supranacionales comprenden el derecho internacional. La Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, han emitido sentencia y se ha decidido, sin ambigüedades, qué significa genocidio, como las sentencias relativas a Srebrenica o a la matanza de Samosa. Ese precedente permitió la creación del Tribunal Penal Internacional del que estamos hablando. El genocidio de Rwanda y la masacre en Bosnia fueron los dos principales motivos para la creación del Tribunal Penal Internacional.
Si de algo debemos tener conciencia los que hacemos política en Europa es que el hecho de Srebrenica no solo marca un antes y un después para Bosnia, sino para toda Europa, que ha de reflexionar sobre la capacidad del mal en el corazón mismo de Europa, 50 años después del Holocausto, para permitir un genocidio como el de Srebrenica y para dejar impunes a los instigadores y perpetradores del mismo. Ese horror y el genocidio de Rwanda sentaron las bases del principio llamado doctrine of responsibility to protect, adoptado unánimemente por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Septiembre de 2005, para garantizar que los gobiernos cumplan su responsabilidad de proteger a sus poblaciones contra el genocidio, crímenes de lesa humanidad, limpieza étnica o crímenes de guerra.
10. El legado de Srebrenica hoy.
Sobre la hierba del complejo de Potocari, que ha sido el sitio de un memorial y cementerio desde hace tiempo, yacen identificadas mas de 6,600 victimas.
Por motivos prácticos y de seguridad se optó por instalar allí un centro memorial y un cementerio. Éste ya tiene más de 6 600 inscripciones. Según la Comisión Internacional para Personas Desaparecidas, en ese cementerio han sido enterradas las víctimas que han sido identificadas mediante pruebas de ADN, a las que se sumarán unas ochocientas más en el futuro y los restos de casi mil doscientas más aún por identificar. Cuesta mucho encontrar las fosas, por lo que con regularidad siguen apareciendo por sorpresa nuevas fosas comunes cuando se hace una obra o se construye algo en la región. Cada 11 de julio se celebran en el memorial los entierros de las víctimas recién identificadas, y la asistencia del público a esos entierros se cifran en miles de personas, para llorar sus muertes y presentar sus respetos a las familias.
En 2007, el presidente de la Republika Srpska, Milorad Dodik, se vio obligado a reconocer en los documentos oficiales de su región que en 1995 «los musulmanes de Bosnia fueran asesinados de forma sistemática y masiva», pero dijo que el masacre «no representaba un genocidio ni fue llevado a cabo por el Estado serbio». Dodik fue posteriormente el primero en declarar que, según sus análisis, no hay pruebas suficientes como para definir los eventos de Srebrenica como genocidio, el único genocidio probado por la Corte Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. El 13 de julio de 2021, el alto representante de las Naciones Unidas para Bosnia-Herzegovina, Valentin Inzko, aprobó un proyecto de ley que prohibía la negación del genocidio en Bosnia-Herzegovina, una medida que fue recibida por las autoridades serbobosnias como «el ataque final a la independencia serbobosnia».
Srebrenica ha supuesto y sigue suponiendo una prueba de fuego para los Balcanes, pero también para Europa. El genocidio de Srebrenica y las fosas comunes son la demostración palpable de que la paz no consiste solamente en la ausencia de guerra, sino que precisa también de justicia, memoria y responsabilidad. Mientras perdure la negación del genocidio, mientras desde Bosnia Herzegovina se siga jugando con los sentimientos de las personas, mientras todavía se sigan desenterrando cuerpos de las fosas comunes, no vamos a superar el recuerdo de Srebrenica.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
FRANCISCO JAVIER MARíN MAURI
Me lincencié en psicología por la Universidad de Sevilla. estudios de virología por la Universidad jhons Hopkins y estudios de virus respiratorios emergentes por la O.M.S. Doctorado en neuropsicología por la Universidad de Sevilla. Especialista en Violencia sobre la mujer y en mediación de conflictos sociales.
Llevo desde 1987 ejerciendo la psicología y cada vez pienso más que muchas personas se van de este mundo sin quitarla el sello de fábrica de sus cerebros. Anduve durante casi dos años por varios países africanos para poder realizar mi tesis doctoral sobre el VIH. Ahí aprendes que el poder de la ciencia consiste en tener la suficiente humildad para ejercitar el sentido común que es, por cierto, el menos común de los sentidos.

