La Cámara de Diputados de la Nación Argentina dio un paso decisivo para la aprobación del Acuerdo de Libre Comercio entre el MERCOSUR y Singapur, luego de que un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y del MERCOSUR emitiera dictamen favorable al proyecto. El entendimiento, firmado en Río de Janeiro el 7 de diciembre de 2023, ya había recibido la aprobación del Senado argentino el 14 de mayo de 2026 con 65 votos a favor, ningún voto negativo y ninguna abstención, por lo que ahora queda encaminado hacia su tratamiento en la Cámara baja. El avance parlamentario adquiere una importancia que excede la relación bilateral: se trata del primer acuerdo de libre comercio del MERCOSUR con un país del Sudeste Asiático y de una pieza central en la estrategia de diversificación comercial del bloque, que busca ampliar su presencia en Asia y reducir su dependencia de los mercados tradicionales. Paraguay y Singapur ya aplican el acuerdo desde el 1 de febrero de 2026 y Uruguay y Singapur desde el 1 de marzo, mientras que Argentina y Brasil todavía deben completar sus procedimientos internos de ratificación.
El dictamen aprobado en Diputados no constituye todavía la entrada en vigor del acuerdo para Argentina. El siguiente paso será que el proyecto sea llevado al recinto y obtenga la aprobación de la Cámara baja. Una vez completado el trámite legislativo argentino, deberán cumplirse las formalidades correspondientes para que el tratado pueda comenzar a aplicarse entre Argentina y Singapur.
El expediente que analiza Diputados es el 0026-S-2026, correspondiente al mensaje del Poder Ejecutivo y al proyecto de ley destinado a aprobar el acuerdo firmado en 2023. El texto ingresó formalmente a la Cámara el 6 de abril y fue girado a las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y MERCOSUR.
La decisión del plenario representa, por lo tanto, un avance concreto después de meses de tratamiento legislativo. En el Senado, el acuerdo consiguió un respaldo prácticamente unánime: 65 senadores votaron afirmativamente, mientras que no hubo votos negativos ni abstenciones.
Un acuerdo que empezó a negociarse mucho antes de la votación
El camino hasta este momento comenzó varios años antes. El acuerdo fue negociado entre el MERCOSUR y Singapur como parte de la estrategia de apertura externa del bloque y finalmente fue suscripto en Río de Janeiro en diciembre de 2023, durante la Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR.
El propio MERCOSUR lo definió como un paso relevante dentro de su estrategia de relacionamiento externo y destacó que se trata de su primer acuerdo de libre comercio con un país del Sudeste Asiático.
El acuerdo no se limita a reducir aranceles. Incluye disciplinas relacionadas con comercio de bienes, reglas de origen, servicios, inversiones, facilitación del comercio, compras gubernamentales, propiedad intelectual, comercio electrónico, medidas sanitarias y fitosanitarias y cooperación, entre otros ámbitos.
Por eso, su importancia para Argentina no debe medirse únicamente por cuánto podrá vender en Singapur. El verdadero objetivo estratégico es crear una plataforma para que empresas argentinas y del resto del MERCOSUR puedan utilizar a Singapur como puerta de entrada al mercado asiático.
¿Por qué Singapur es importante para el MERCOSUR?
Singapur es una economía pequeña en territorio y población, pero extraordinariamente relevante en términos de comercio internacional, servicios financieros, logística, tecnología y conectividad marítima.
Su ubicación en el corazón del Sudeste Asiático la convirtió en uno de los principales centros de distribución del comercio mundial. El puerto de Singapur funciona como uno de los grandes nodos marítimos internacionales y su infraestructura financiera y tecnológica le permite operar como plataforma para empresas que buscan ingresar a otros mercados de Asia.
Por esa razón, el acuerdo tiene una dimensión que va mucho más allá del intercambio comercial entre Argentina y una ciudad-Estado de poco más de 700 kilómetros cuadrados.
Para el MERCOSUR, Singapur puede funcionar como un punto de conexión con ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, integrada por diez países y convertida en uno de los principales polos de crecimiento económico del mundo.
El Ministerio de Comercio e Industria de Singapur define el tratado como el primer acuerdo comercial de Singapur con los cuatro miembros fundadores del MERCOSUR —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y destaca que busca facilitar mayores flujos comerciales, mejorar las condiciones para las inversiones y fomentar cooperación en digitalización, desarrollo sostenible, seguridad alimentaria y pequeñas y medianas empresas.
Una apertura arancelaria gradual, no inmediata
Uno de los aspectos que merece especial atención es el calendario de reducción de aranceles.
El acuerdo prevé eliminar los derechos de importación sobre aproximadamente 96 % de los productos a lo largo de un período de hasta 15 años. Cerca del 25 % de los productos tendrá acceso libre de aranceles desde el comienzo de la aplicación correspondiente, mientras que otros productos seguirán un proceso gradual de desgravación.
Esto significa que el impacto económico no aparecerá de manera uniforme ni inmediata.
Algunos sectores podrán beneficiarse rápidamente, mientras que otros necesitarán años para alcanzar la eliminación completa de los aranceles. La estructura fue diseñada precisamente para permitir que las economías participantes tengan tiempo para adaptarse a la nueva competencia.
Para Argentina, esto puede resultar especialmente relevante en sectores donde existen oportunidades de exportación pero también una fuerte sensibilidad frente a las importaciones.
Agroindustria, alimentos y energía aparecen entre las oportunidades
Durante un seminario realizado en junio en la Cámara de Diputados, representantes de la Cancillería, legisladores y empresarios analizaron precisamente las oportunidades que el acuerdo puede generar para la economía argentina.
Entre los sectores mencionados aparecen la producción agroalimentaria, energía, minería, tecnología y economía del conocimiento.
La agroindustria presenta un potencial particularmente interesante porque Singapur depende en gran medida de las importaciones para garantizar su abastecimiento alimentario.
Para productores argentinos de alimentos, carnes, cereales, aceites, productos procesados y otros bienes agroindustriales, contar con mejores condiciones de acceso puede contribuir a ampliar mercados y diversificar destinos.
Pero existe una condición fundamental: tener acceso preferencial no garantiza automáticamente ventas.
Las empresas argentinas deberán competir en precio, calidad, logística, certificaciones, trazabilidad y cumplimiento de normas sanitarias. Singapur es un mercado altamente sofisticado y exigente, por lo que la apertura comercial deberá estar acompañada de una estrategia empresarial.
El capítulo digital puede ser tan importante como los aranceles
Uno de los elementos más modernos del tratado está relacionado con la economía digital.
El acuerdo incorpora disposiciones sobre comercio electrónico, servicios, propiedad intelectual, inversiones y transferencia tecnológica, áreas que adquieren cada vez mayor importancia en el comercio internacional.
Esto abre una posibilidad diferente para Argentina.
Una empresa no necesariamente necesita enviar un contenedor desde Buenos Aires hasta Singapur para aprovechar el acuerdo. Una compañía tecnológica, una empresa de software, una firma de servicios profesionales o una startup pueden acceder al mercado mediante exportaciones de servicios y operaciones digitales.
En ese sentido, el tratado refleja una transformación del comercio mundial: los acuerdos modernos ya no se concentran exclusivamente en productos físicos y aranceles, sino también en datos, servicios, inversiones, propiedad intelectual y reglas para la economía digital.
Singapur puede convertirse en una plataforma hacia Asia
El mayor potencial estratégico puede encontrarse precisamente en este punto.
Argentina y el MERCOSUR no buscan únicamente vender más a Singapur. Buscan utilizar la relación con una de las economías más conectadas del planeta como una plataforma para profundizar la inserción comercial en Asia-Pacífico.
El Ministerio de Comercio e Industria de Singapur sostiene que el acuerdo fortalece la integración económica entre las partes y abre oportunidades para mayores flujos de comercio e inversión.
Para el MERCOSUR, esta estrategia adquiere especial importancia porque el bloque está acelerando simultáneamente otras negociaciones y acuerdos comerciales.
La agenda externa ya incluye conversaciones o iniciativas relacionadas con Canadá, Japón, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos y otros mercados, mientras que el acuerdo con la Unión Europea avanzó durante 2026. El tratado con Singapur forma parte de una estrategia más amplia de diversificación.
Paraguay y Uruguay ya dieron el primer paso
El avance argentino ocurre cuando otros socios del MERCOSUR ya comenzaron a experimentar los primeros efectos jurídicos del acuerdo.
Paraguay fue el primer Estado parte en activar el tratado con Singapur, con entrada en vigor bilateral el 1 de febrero de 2026.
Un mes después, el 1 de marzo, comenzó a aplicarse entre Uruguay y Singapur tras completar ambos países sus procedimientos internos y depositar los instrumentos de ratificación.
Esto genera una situación particular dentro del MERCOSUR: el mismo acuerdo puede estar vigente bilateralmente entre algunos socios y Singapur mientras todavía espera la conclusión de los procedimientos internos de otros.
Para Argentina y Brasil, el tratado entrará en vigor una vez que completen sus respectivos procesos de ratificación. La información oficial de Singapur mantiene actualmente esa condición para ambos países.
El desafío para Argentina será transformar el tratado en exportaciones
El avance legislativo es importante, pero la verdadera prueba comenzará después de la aprobación.
Argentina tendrá que resolver una cuestión que ha acompañado históricamente a muchos acuerdos comerciales: cómo transformar las oportunidades jurídicas en exportaciones concretas.
Un tratado puede eliminar aranceles y establecer reglas previsibles, pero una empresa argentina todavía necesita producir a costos competitivos, garantizar volúmenes, cumplir normas sanitarias, conseguir transporte, asegurar financiamiento y desarrollar canales comerciales en el mercado de destino.
Para las pequeñas y medianas empresas, este desafío es todavía mayor.
Por eso, el capítulo dedicado a las pymes, la digitalización y la cooperación empresarial puede resultar tan importante como la reducción arancelaria. El objetivo será evitar que los beneficios del acuerdo queden concentrados exclusivamente en grandes compañías con capacidad financiera para internacionalizarse.
La competencia también llegará al MERCOSUR
Existe, además, una segunda cara del acuerdo.
La apertura de mercados no significa solamente que Argentina tendrá mejores condiciones para exportar a Singapur. También significa que productos y empresas de Singapur podrán acceder progresivamente a los mercados del MERCOSUR bajo las condiciones establecidas en el tratado.
Sectores argentinos deberán prepararse, por tanto, para una mayor competencia.
Singapur posee fortalezas particularmente importantes en tecnología, servicios financieros, logística, electrónica, productos químicos y servicios empresariales. Para determinadas industrias sudamericanas, la apertura puede representar una oportunidad para incorporar tecnología y capital, pero también una presión competitiva.
El resultado dependerá de la capacidad de cada sector para aprovechar la integración en lugar de limitarse a protegerse de ella.
El contexto internacional hace que el acuerdo sea todavía más relevante
El avance del tratado ocurre en un momento de transformación del comercio mundial.
Durante los últimos años aumentaron las tensiones geopolíticas, las restricciones comerciales, las políticas industriales nacionales y la utilización de aranceles como instrumento de presión económica. En ese contexto, los países buscan reducir su dependencia de determinados mercados y construir redes comerciales más diversificadas.
Para el MERCOSUR, avanzar simultáneamente hacia Europa y Asia representa una forma de ampliar sus opciones.
El acuerdo con Singapur adquiere así una dimensión estratégica: mientras Europa representa uno de los grandes mercados desarrollados del mundo, Singapur permite al bloque profundizar su conexión con una región asiática caracterizada por elevados niveles de comercio, inversión y desarrollo tecnológico.
Antes, ahora y después
Antes, el MERCOSUR tenía una presencia comercial limitada mediante acuerdos de libre comercio con economías del Sudeste Asiático. La firma del tratado con Singapur en 2023 marcó un cambio de dirección y confirmó que el bloque comenzaba a mirar con mayor intensidad hacia Asia.
Ahora, en agosto de 2026, el proceso entra en una fase decisiva para Argentina. El Senado ya aprobó el acuerdo por unanimidad y Diputados acaba de emitir dictamen favorable. Paraguay y Uruguay ya lo aplican bilateralmente, mientras Brasil y Argentina avanzan en sus respectivos procesos internos.
Después, si la Cámara de Diputados convierte el proyecto en ley y se completan las formalidades correspondientes, Argentina podrá incorporarse plenamente al esquema bilateral con Singapur. El verdadero resultado se medirá entonces en nuevas exportaciones, inversiones, servicios digitales, incorporación tecnológica y diversificación de mercados.
El desafío será convertir un acuerdo firmado en Río de Janeiro en 2023 y aprobado progresivamente por los parlamentos de los países del bloque en una herramienta efectiva para las empresas.
Para Argentina y el MERCOSUR, Singapur no representa solamente un mercado de unos pocos millones de habitantes. Representa una puerta de entrada a una de las regiones económicas más dinámicas del planeta. Si el bloque logra utilizar esa puerta para conectar sus alimentos, energía, minerales, manufacturas, servicios y tecnología con Asia, el acuerdo podría terminar teniendo una importancia mucho mayor que la que sugieren las cifras del comercio bilateral actual.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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