
Un semestre de intensa actividad institucional, un acuerdo histórico con la Unión Europea y una larga lista de asuntos sin resolver. Análisis de lo que dejó la Presidencia Pro Tempore de Asunción y lo que Montevideo deberá enfrentar desde el 1° de julio.
Por Prensa Mercosur — Asunción, 26 de junio de 2026
Con la frase «¡Nos preparamos para recibir a la región!», publicada en la red social X, el presidente Santiago Peña sintetizó el espíritu con el que Paraguay llega a la recta final de su Presidencia Pro Tempore (PPT) del MERCOSUR. El 29 y 30 de junio, Asunción será escenario de la Reunión Ordinaria N.° 68 del Consejo del Mercado Común y de la Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR y Estados Asociados, donde los cinco presidentes de los Estados Partes —más los mandatarios de Chile, Ecuador y una veintena de delegaciones internacionales— pondrán punto final a seis meses de gestión paraguaya al frente del bloque. Unas 800 personas acreditadas, cuatro cancilleres de Estados Asociados (Colombia, Chile, Panamá y otro) y representantes de Alemania, Emiratos Árabes Unidos, Trinidad y Tobago y Uzbekistán completan el cuadro de un evento que la diplomacia paraguaya califica, sin modestia, como el más ambicioso de la historia del bloque.
Pero más allá del protocolo y las fotos de familia, la pregunta que importa es otra: ¿qué dejó realmente esta presidencia?
LO QUE PARAGUAY PUEDE MOSTRAR CON ORGULLO
El acuerdo con la Unión Europea: hito y promesa
El dato más contundente del semestre es también el más difícil de disputar: bajo la presidencia paraguaya, el MERCOSUR completó la ratificación del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, el mayor en la historia del bloque. Paraguay fue el último de los cuatro Estados Partes en aprobar el tratado en su parlamento —lo hizo el 18 de marzo de 2026—, y el presidente Peña promulgó la ley el 31 de marzo, notificando a los depositarios del tratado la finalización de todos los procedimientos legales internos. El 1° de mayo entró en vigencia provisional, con reducciones arancelarias y mejoras en las condiciones comerciales.
No es un logro menor. Durante décadas, el acuerdo MERCOSUR-UE navegó entre negociaciones estancadas, crisis políticas y desconfianzas mutuas. Que haya entrado en aplicación durante la PPT paraguaya le otorga a Asunción una credencial diplomática de primera magnitud.
Ahora bien, la entrada en vigor provisional no es la ratificación definitiva. Del lado europeo, la Comisión aún debe completar sus procedimientos internos, incluida la aprobación del Parlamento Europeo. Y del lado del MERCOSUR, la alegría tiene un sabor agridulce: la distribución de las cuotas de exportación que Europa ofreció al bloque —especialmente en carnes bovinas— sigue sin resolverse. Uruguay y Argentina quieren distribuirlas según el promedio histórico de ventas de cada país a la UE; Paraguay propone dividirlas en cuatro partes iguales; Brasil prefiere hacerlo en función de la participación de cada socio en el comercio mundial. Tres fórmulas, ningún acuerdo. Esta es, sin dudas, la herencia más espinosa que recibe Uruguay.
Más de 360 reuniones y avances sectoriales
La Cancillería paraguaya informó que durante su PPT se realizaron más de 360 reuniones en los distintos niveles de la estructura institucional del MERCOSUR. El número puede sonar burocrático, pero refleja una actividad genuina en áreas concretas.
En salud, la LVIII Reunión de Ministros avanzó en el Plan Estratégico de Salud Fronteriza 2026–2030, un instrumento orientado a coordinar la vigilancia epidemiológica y la atención sanitaria en las zonas limítrofes del bloque, históricamente las más desatendidas de los sistemas de salud nacionales.
En agenda digital, avanzó el proyecto Mercosur Conecta, que busca desplegar una red de fibra óptica transfronteriza para reducir costos de conectividad en zonas rurales y fronterizas, eliminar el roaming de datos entre socios y facilitar el intercambio de información en tiempo real para controles aduaneros. No está ejecutado aún, pero sí tiene términos técnicos definidos, lo que representa un avance real sobre el papel en blanco de semestres anteriores.
En propiedad intelectual, la Primera Reunión Ordinaria del Grupo de Trabajo N.° 19 avanzó en el programa de trabajo 2025–2026 y consolidó regulaciones sobre propiedad industrial y derechos de autor.
En medio ambiente, Paraguay propuso un taller regional sobre conservación de sabanas y pastizales, colocando un tema hasta ahora marginal en la agenda del bloque.
En cultura, se avanzó en estrategias para reducir barreras burocráticas que dificultan la circulación de artistas, gestores culturales y proyectos artísticos entre los países del MERCOSUR, un tema que afecta cotidianamente a miles de trabajadores creativos de la región.
En hidrovía, Paraguay incorporó la draga DRM-5 «Paraguay» a su flota, reforzando la navegabilidad del corredor fluvial Paraguay-Paraná, la columna vertebral logística por donde transita la mayor parte de sus exportaciones. También se impulsó la modernización tecnológica de terminales portuarias y se gestionó financiamiento a través del FOCEM y la Corporación Andina de Fomento (CAF) para obras de infraestructura logística regional.
LO QUE QUEDÓ A MEDIO CAMINO
El nudo de las cuotas: la herencia más incómoda
Ya se mencionó, pero merece profundidad. La entrada en vigor provisional del acuerdo MERCOSUR-UE fue, paradójicamente, lo que dejó al desnudo la falta de cohesión interna del bloque. Si cuatro países no pueden ponerse de acuerdo en cómo repartir los beneficios de un trato que ya firmaron juntos, algo fundamental falla en la arquitectura de la integración. Uruguay entra a la PPT con el mandato explícito de resolver la distribución de cuotas antes de finales de septiembre, pero sin que los intereses de los cuatro socios hayan convergido un milímetro.
Las barreras que nadie quita
El sector privado fue brutalmente honesto durante los eventos empresariales de la PPT paraguaya: «Después de décadas de integración, seguimos enfrentando licencias de importación discrecionales, reglamentaciones aplicadas de forma arbitraria o mecanismos de protección interna entre nuestros propios socios». El presidente Peña admitió en más de una ocasión que Paraguay llegaría a la cumbre con un «sentimiento de insatisfacción» por la falta de avances estructurales.
El diagnóstico no es nuevo. Es el mismo que repite cada presidencia desde hace años. Lo que sí resulta notable es que ahora lo diga en voz alta el propio país que ejerce la presidencia del bloque, lo que revela la magnitud del problema: las barreras no arancelarias, el proteccionismo encubierto y la desconexión informática entre aduanas nacionales siguen siendo la norma, no la excepción.
El proyecto Mercosur Conecta apunta exactamente a ese punto —la integración digital aduanera—, pero por ahora existe más en documentos técnicos que en la realidad operativa de los camioneros que pasan horas o días esperando cruzar un puente fronterizo.
El FOCEM 2: financiamiento sin certeza
El Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM), el principal instrumento financiero del bloque para reducir asimetrías entre los países miembros, opera bajo un período de transición hacia su segunda versión (FOCEM 2, 2026–2035). La aprobación de su presupuesto definitivo figura en la lista de los cinco temas que analistas identifican como prioritarios para la cumbre del 30 de junio. Si no se resuelve durante la PPT paraguaya, Uruguay tendrá que cargarlo.
Canadá, Japón y Singapur: negociaciones en suspenso
La agenda de relacionamiento externo del MERCOSUR tiene varios frentes abiertos. El acuerdo con Japón recibió un impulso político en el G7 de Francia, cuando Lula y la primera ministra Sanae Takaichi anunciaron avances. El TLC con Canadá figura en la agenda de la cumbre, aunque sin certeza de que haya anuncios concretos. El acuerdo con Singapur también está en la mesa. Ninguno de los tres está cerrado. Uruguay hereda tres negociaciones simultáneas, con distintos niveles de avance y distintas sensibilidades políticas internas en cada socio del bloque.
La flexibilización del bloque: el fantasma que regresa
Paraguay y Uruguay comparten una posición histórica: ambos han pedido que el MERCOSUR permita a sus socios negociar acuerdos comerciales en forma individual cuando el bloque como conjunto no logre alcanzar consenso. La Decisión CMC N.° 32/2000 lo prohíbe expresamente. Asunción pidió explícitamente su revisión durante su PPT. Montevideo ha sido incluso más vocal al respecto bajo la administración de Luis Lacalle Pou. El tema llegará a la mesa de Uruguay con la misma falta de consenso con que lo dejó Paraguay.
Colombia y Venezuela: dos candidaturas, cero definición
El MERCOSUR debe definir su postura sobre las solicitudes de adhesión de Colombia —que presentó formalmente su pedido— y Venezuela —cuya membresía plena está suspendida desde 2017 y cuyo estatus jurídico dentro del bloque sigue siendo ambiguo—. La cumbre del 30 de junio podría emitir «una decisión de principio» sobre los criterios para tratar estas candidaturas, pero la probabilidad de una resolución definitiva es baja.
EL CONTEXTO QUE IMPORTA: 35 AÑOS Y UNA PREGUNTA INCÓMODA
La cumbre de Asunción coincide con los 35 años de la firma del Tratado de Asunción, el acto fundacional del MERCOSUR. El lema oficial es «Más y mejor MERCOSUR». Es un eslogan razonable. Pero 35 años después de su creación, el bloque sigue debatiendo si el libre comercio intrazona es realmente libre, si las aduanas pueden comunicarse entre sí, y si es posible que un artista uruguayo actúe en Brasil sin enfrentarse a un laberinto burocrático.
Los logros de la PPT paraguaya son reales: el acuerdo con la UE en vigor, la agenda digital en marcha, la hidrovía con nuevas inversiones, más de 360 reuniones sectoriales que mantienen vivo el tejido institucional del bloque. Pero el propio canciller Rubén Ramírez Lezcano admitió que el MERCOSUR debe «mejorar y ampliar su proyección internacional», lo cual implícitamente reconoce que todavía no lo ha hecho lo suficiente.
URUGUAY TOMA EL TIMÓN: ¿CON QUÉ BRÚJULA?
Desde el 1° de julio, Uruguay asume la PPT del MERCOSUR por los siguientes seis meses. El gobierno uruguayo llega con una agenda declarada de «relanzamiento» del bloque y con el antecedente de haber sido históricamente el socio más crítico del modelo de integración cerrada. Montevideo quiere resolver las cuotas con la UE, impulsar las negociaciones con Canadá, y —aunque con menos fuerza en el contexto actual— insistir en la flexibilización de las reglas que impiden acuerdos bilaterales.
El desafío no es pequeño. Uruguay presidirá un bloque que celebra 35 años con una agenda pendiente que bien podría tener 15 años de antigüedad. Los socios mayores —Brasil y Argentina— tienen sus propias prioridades económicas internas y sus propias lecturas del ritmo de integración. Y el mundo, mientras tanto, no espera: los bloques comerciales de Asia, Europa y Norteamérica avanzan a una velocidad que el MERCOSUR todavía no logra igualar.
Asunción hizo su parte, con sus luces y sus sombras. Ahora es el turno de Montevideo.
Fuentes consultadas: Cancillería de Paraguay (mre.gov.py), Secretaría del MERCOSUR (mercosur.int), Prensa Mercosur, La Nación Paraguay, ABC Color, Infobae, Ambito, MercoPress, InfoNegocios Paraguay, Radio Nacional Paraguay.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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