La alimentación durante la jornada laboral no solo influye en el peso corporal. La calidad de lo que una persona consume a diario puede repercutir en su nivel de energía, saciedad, concentración y bienestar mientras trabaja. En Paraguay, donde muchas personas pasan buena parte del día fuera de casa, la elección del almuerzo se convierte en un factor relevante para sostener una jornada productiva.
La nutricionista Mariela González advierte que uno de los principales problemas aparece cuando las comidas fuera de casa se basan habitualmente en productos ultraprocesados, preparaciones con exceso de azúcar o alimentos elegidos solamente por gusto y conveniencia. Una alimentación de este tipo puede asociarse con alteraciones de la glucemia, inflamación, sobrepeso e hígado graso, entre otras consecuencias.
El problema no está necesariamente en comer fuera del hogar. La cuestión central es qué se coloca en el plato. Un producto ocasional, como una torta o un alimento dulce, no representa por sí mismo un problema, pero puede convertirse en una mala elección cuando desplaza alimentos que aportan proteínas, grasas saludables, fibra y otros nutrientes necesarios para mantener la saciedad durante varias horas.
¿Cómo debería ser un almuerzo para quienes trabajan todo el día?
Para una persona que permanece varias horas en una oficina, la especialista recomienda priorizar una fuente de proteínas, verduras y grasas saludables. Los carbohidratos también pueden formar parte de una alimentación equilibrada, especialmente dependiendo del nivel de actividad física, pero se aconsejan alternativas como mandioca, batata o papa.
Al elegir un menú ejecutivo, una de las primeras cuestiones que conviene observar es la calidad de la proteína. Las carnes pueden proporcionar proteínas de buena calidad y combinarse con una porción de ensalada y una fuente de carbohidratos complejos. Las verduras, además de aportar fibra, contribuyen a generar mayor sensación de saciedad.
Esta combinación puede ser especialmente importante durante una jornada laboral extensa. Una comida excesivamente pesada puede generar somnolencia y malestar, mientras que una comida demasiado pobre en nutrientes puede dejar a la persona con hambre nuevamente poco tiempo después.
Comer saludable no necesariamente significa gastar más
El precio suele ser uno de los argumentos utilizados para justificar elecciones menos saludables durante el trabajo. Sin embargo, la nutricionista sostiene que una comida con proteínas y grasas saludables puede producir una mayor sensación de saciedad y reducir la necesidad de realizar compras o comer varias veces durante el día.
Desde esta perspectiva, organizar mejor el almuerzo también puede representar una forma de controlar el presupuesto. La alimentación saludable no depende exclusivamente de productos costosos, sino de aprender a seleccionar adecuadamente los alimentos disponibles.
La alimentación también puede influir en la concentración
Uno de los aspectos que adquiere especial importancia en el ámbito laboral es la relación entre alimentación y funcionamiento cognitivo. Según González, el consumo constante de productos procesados y azúcar puede afectar el funcionamiento cerebral y asociarse con una menor capacidad de memoria y rendimiento cognitivo.
Por eso, depender durante toda la jornada de bebidas azucaradas, productos de pastelería o comidas rápidas puede convertirse en una estrategia poco favorable para quienes necesitan mantener concentración durante varias horas. Una alimentación más equilibrada puede formar parte de una rutina destinada a sostener el bienestar y el desempeño.
Saltear el almuerzo tampoco resuelve el problema
La falta de tiempo puede llevar a algunos trabajadores a postergar el almuerzo o directamente eliminarlo para continuar con sus obligaciones. Sin embargo, esta práctica puede terminar provocando una ingesta excesiva durante la noche.
Según la especialista, comer demasiado antes de dormir puede generar malestar y afectar el descanso. De esta manera puede establecerse un círculo poco favorable: dormir peor, levantarse cansado y volver a experimentar al día siguiente deseos de consumir alimentos ricos en azúcar.
Pequeños cambios pueden modificar la rutina
No es necesario transformar completamente los hábitos alimentarios de un día para otro. Entre las recomendaciones planteadas se encuentran reducir al mínimo el consumo de azúcar, pastas y arroz; incorporar proteínas, verduras y ensaladas; elegir con mayor frecuencia mandioca, batata o papa y mantener una adecuada hidratación.
La conclusión es sencilla: comer fuera de casa no tiene por qué significar comer mal. Para quienes trabajan muchas horas lejos del hogar, observar la composición del plato, buscar alimentos que generen saciedad y mantener horarios relativamente ordenados puede convertirse en una herramienta práctica para cuidar la salud y afrontar mejor la jornada laboral.
Más que una dieta estricta, el desafío consiste en transformar el almuerzo de una decisión tomada con apuro en una elección consciente. Lo que una persona come durante las horas de trabajo puede ser parte del problema o parte de la solución para mantener energía, concentración y bienestar a lo largo del día.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Paraguay: comer fuera de casa todos los días puede afectar la energía, la concentración y el rendimiento laboral
- ★Paraguay: Minga Guazú, Hernandarias y Presidente Franco se consolidan como el nuevo polo logístico del país
- ★Paraguay: Loma Plata proyecta su futuro con vivienda, agua, caminos y planificación ante el avance de la ruta bioceánica
- ★Estados Unidos: las estrellas llegan a la alfombra roja de los Emmy 2026 en una noche marcada por grandes favoritos
- ★Mundo: las profecías de Nostradamus y Baba Vanga vuelven a circular en medio de nuevas advertencias sobre el riesgo de la inteligencia artificial


