Mendoza es una de esas provincias argentinas donde viajar significa mucho más que conocer un lugar. Es descubrir paisajes de montaña, recorrer viñedos, sentarse a la mesa, compartir una copa y encontrar en la hospitalidad de su gente una de las mejores razones para regresar. Aunque el Malbec es su gran embajador internacional, la provincia ofrece una experiencia turística mucho más amplia, construida alrededor de la naturaleza, la gastronomía, la cultura y los vínculos humanos.
Ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, Mendoza combina escenarios de montaña con extensas zonas de viñedos. El Aconcagua, el punto más alto de América, es uno de sus grandes símbolos naturales, mientras que ríos, valles, lagos y paisajes cordilleranos permiten practicar rafting, kayak, trekking, escalada y otras actividades de aventura. Para quienes prefieren un viaje tranquilo, los caminos del vino y los pueblos rurales ofrecen una manera diferente de conocer la provincia.
Pero hay algo que convierte a Mendoza en una experiencia especialmente atractiva: el vino no se disfruta de manera aislada, sino acompañado de comida, paisajes y conversación. La provincia cuenta actualmente con una de las redes de enoturismo más importantes de América Latina, con cientos de bodegas y más de 200 establecimientos abiertos al turismo. El visitante puede conocer viñedos, recorrer instalaciones, participar de degustaciones y terminar el recorrido frente a la Cordillera de los Andes.
La gastronomía se ha convertido además en uno de los grandes motivos para viajar a Mendoza. Un estudio turístico provincial registró una valoración positiva del 96,98 % entre los visitantes, situándola como una de las experiencias mejor evaluadas durante la estadía. La cocina mendocina se relaciona estrechamente con los productos de la región, los vinos, el aceite de oliva, los productores locales y una creciente oferta de restaurantes de alta calidad.
Y es precisamente alrededor de una mesa donde aparece otro de los grandes atractivos de Mendoza: la amistad. Una visita a una bodega puede comenzar con una degustación y terminar en una conversación prolongada; un almuerzo puede transformarse en un encuentro entre personas de diferentes países; y un paseo por los viñedos puede convertirse en uno de esos recuerdos que permanecen mucho después de regresar a casa. El propio desarrollo turístico mendocino busca presentar el vino como una experiencia cultural que conecta a visitantes, comunidades y tradiciones.
La provincia también ha reforzado su propuesta gastronómica y turística internacional. Mendoza fue Capital Iberoamericana de la Gastronomía y el Vino y cuenta con establecimientos reconocidos por la Guía Michelin, mientras su oferta combina restaurantes, bodegas, alojamientos, actividades culturales y experiencias vinculadas con la naturaleza.
Para los viajeros del Mercosur, Mendoza ofrece además una combinación particularmente atractiva: un destino internacional sin perder la sensación de cercanía cultural. El idioma, la tradición gastronómica, la pasión por el fútbol, la música, la conversación alrededor de una mesa y la conocida hospitalidad argentina hacen que el visitante latinoamericano pueda sentirse rápidamente integrado.
La experiencia puede comenzar recorriendo las bodegas de Luján de Cuyo, Maipú o el Valle de Uco, continuar con un almuerzo acompañado por vinos mendocinos y terminar contemplando la Cordillera. En otro día, el viajero puede cambiar completamente de escenario y dirigirse hacia Potrerillos, el Aconcagua o alguna de las numerosas propuestas de aventura que ofrece la provincia.
Mendoza también ha entendido que el turismo contemporáneo busca experiencias y no solamente fotografías. Por eso, la oferta se ha diversificado hacia el bienestar, el turismo de naturaleza, la cultura, el turismo deportivo, la gastronomía y actividades rurales. Una encuesta provincial mostró que estas experiencias suelen integrarse espontáneamente al viaje, incluso entre personas que inicialmente llegan atraídas principalmente por el vino.
Mendoza, en definitiva, no se explica solamente por el Malbec. El vino es la puerta de entrada, pero detrás aparecen las montañas, la gastronomía, los caminos, las bodegas, la aventura y, sobre todo, la posibilidad de compartir. Es un destino donde el paisaje invita a detenerse, la mesa invita a conversar y una copa puede convertirse en el comienzo de una amistad.
Para quien busca un viaje que combine turismo, sabores, naturaleza y buenos momentos con otras personas, Mendoza ofrece justamente eso: una Argentina que se descubre con los ojos, se disfruta con el paladar y, muchas veces, se recuerda por las amistades que nacen durante el camino.
Foto: Turismo de Mendoza
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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