El tradicional ao po’i paraguayo atraviesa una nueva etapa. Una técnica artesanal transmitida durante generaciones comienza a ganar presencia en prendas y accesorios contemporáneos, demostrando que una expresión cultural puede actualizarse sin perder los elementos que la convierten en parte de la identidad del Paraguay. La combinación entre bordado artesanal, nuevos colores, diseños actuales y formatos de uso cotidiano está acercando el ao po’i a consumidores más jóvenes.
El ao po’i, cuyo nombre en guaraní está relacionado con la idea de “tela fina” o “prenda delicada”, tiene una de sus raíces más importantes en Yataity, departamento de Guairá, localidad reconocida oficialmente como la cuna de esta tradición. Allí, las técnicas de hilado, tejido y bordado fueron conservadas y transmitidas de generación en generación. La importancia cultural del trabajo llevó incluso a que el Ao Po’i de Yataity obtuviera el reconocimiento de Denominación de Origen, destacando el vínculo entre el producto artesanal y su territorio de origen.
La historia del tejido está vinculada con la necesidad de producir localmente prendas y textiles en períodos en que Paraguay tenía limitado el acceso a productos importados. Con el paso del tiempo, aquella producción destinada inicialmente al uso cotidiano fue adquiriendo técnicas cada vez más elaboradas, incorporando bordados, deshilados, festones y diferentes puntos. Las artesanas de Yataity llegaron a desarrollar numerosas variedades de bordado, conocimientos que permanecieron principalmente dentro de las familias y fueron transmitidos de madres a hijas.
Ahora, esa tradición encuentra un nuevo camino en la moda. La artesana Elida Jara de Torales señaló a InfoNegocios que la incorporación del ao po’i a diseños modernos está generando una mayor demanda y un crecimiento de las ventas respecto de años anteriores. El bordado ya no aparece únicamente en las prendas tradicionales: también puede encontrarse en camisas, blusas, vestidos, chaquetas, bolsos y otros accesorios.
Esta transformación permite que una pieza artesanal pueda utilizarse tanto en ocasiones especiales como en la vida cotidiana. Los diseños tradicionales pueden combinarse con cortes contemporáneos, mientras que la utilización de distintas tonalidades y composiciones permite crear prendas que conservan elementos reconocibles de la cultura paraguaya, pero dialogan con las preferencias actuales de la moda.
El fenómeno no es completamente nuevo. En los últimos años, diseñadores paraguayos ya habían llevado el ao po’i a propuestas de alta moda y trabajado directamente con artesanas del Guairá. El diseñador Yamil Yudis, junto con Andrea Vázquez, directora general de desarrollo del Instituto Paraguayo de Artesanía, publicó incluso un libro dedicado a la evolución de esta expresión artesanal y al trabajo de 25 mujeres artesanas de diferentes localidades del departamento.
Para el sector artesanal, la modernización representa una oportunidad económica además de cultural. En un mercado dominado por la producción industrial, una pieza elaborada manualmente tiene características que no pueden reproducirse fácilmente: horas de trabajo, conocimiento técnico, identidad territorial y una historia detrás de cada bordado. Mantener esa diferencia puede permitir que el ao po’i conserve valor comercial mientras encuentra nuevos compradores.
Pero el proceso también plantea un desafío: modernizar sin desvirtuar. La incorporación de nuevas formas y colores puede ayudar a mantener viva la tradición, pero resulta fundamental preservar el conocimiento de las artesanas, reconocer su trabajo y mantener la relación del producto con su origen. El desafío no consiste en convertir el ao po’i en una moda pasajera, sino en conseguir que la innovación ayude a garantizar su continuidad.
La propia propuesta turística de Paraguay ya incorpora esta tradición como parte de la experiencia cultural. La Ruta del Ao Po’i permite conocer Yataity, visitar casas de artesanas, observar técnicas de hilado y confección de telares y recorrer espacios vinculados con la producción y comercialización de las prendas. De esta manera, el tejido no se presenta solamente como un producto para comprar, sino como una expresión cultural vinculada con la historia y la comunidad que lo mantiene vivo.
El ao po’i demuestra así que la tradición no necesariamente significa permanecer inmóvil. Puede cambiar de colores, incorporarse a una chaqueta, convertirse en un bolso o formar parte de una colección contemporánea sin dejar de contar la historia de las manos que lo elaboran. En Paraguay, la renovación de esta técnica abre una oportunidad para que las nuevas generaciones vuelvan a mirar hacia una de las expresiones artesanales más representativas del país y descubran que el patrimonio también puede vestirse, utilizarse y convertirse en una oportunidad para las familias que lo producen.
Foto: InfoNegocios Paraguay
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★Paraguay: a cinco años del asesinato de Mauricio Schuartzman, las nuevas pistas vuelven a conectar el crimen con la estructura de Marset
- ★Paraguay: tras PISA 2025, expertos advierten que el sistema educativo está desfasado y carece de un plan claro de mejora
- ★Paraguay: el ao po’i se reinventa y lleva la tradición artesanal a las nuevas tendencias de la moda
- ★Paraguay: Black Friday CDE 2026 apunta a superar los US$ 360 millones y atraer más de 300.000 visitantes
- ★Paraguay: el Premio Emprendedor del Año 2026 busca superar los 1.500 postulantes y ampliar las oportunidades para quienes hacen crecer sus negocios


