
Las listas del ministerio del Interior.
Un informe confidencial del Ministerio del Interior que catalogaba a periodistas por su supuesta ideología causa conmoción.
📅 8 de septiembre de 2026 — Madrid
La existencia de un expediente reservado, originado en febrero de 2024 por la oficina de prensa del Ministerio del Interior, que asignaba etiquetas ideológicas a periodistas, ha sido confirmada por el propio departamento, según informa ‘El Confidencial’. Este acontecimiento ha desatado una fuerte reacción en el ámbito del periodismo y la política española. Las organizaciones profesionales FAPE, APM y API demandan la eliminación inmediata del dossier y la rendición de cuentas, mientras que el ministerio bajo la dirección de Fernando Grande-Marlaska ofrece sus disculpas a aquellos periodistas que se sintieran «ofendidos» por dicha acción.
El expediente en cuestión, de acuerdo con los detalles difundidos, categorizaba a los informadores en un espectro de juicios —positivo, desfavorable, adverso— basándose en la cobertura informativa que ofrecían al ministerio y al Ejecutivo. Queda claro, entonces, que no se trataba de una base de datos orientada a funciones o áreas de especialización, sino de una clasificación de tendencias ideológicas de profesionales, generada con fondos públicos y en el seno de una institución estatal. Al ser consultado sobre la cuestión, Marlaska describió el expediente como un simple «documento de trabajo» proveniente de su área de comunicación. Él negó enfáticamente cualquier propósito en contra de la libertad de prensa, sin embargo, el representante parlamentario del PSOE sí requirió al Ministerio del Interior que ofreciera detalladas explicaciones sobre el contenido, el empleo y el destino del informe.
La respuesta de las agrupaciones profesionales fue instantánea y contundente. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), enfatizó que la Constitución garantiza el derecho a comunicar y divulgar información de forma veraz. Ellos señalaron además que la creación de expedientes ideológicos sobre periodistas atenta contra los pilares esenciales del Estado de derecho. Por su parte, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), solicitó la eliminación del documento y un sumario interno para determinar quiénes son los responsables. Y, la Asociación de Periodistas de Información (API), calificó el suceso como «sumamente grave», asociándolo a métodos de gobiernos autoritarios y no a una democracia firme como la española. Las tres organizaciones incluso manifestaron la opción de formalizar su participación en cualquier proceso legal que pudiera surgir de esta situación. La pugna política anduvo agitada en verdad durante todo el día. Por parte del PP y Vox se solicitó sin demora la presencia del ministro en el Congreso, y ciertas voces de la otra banda pidieron directamente responsabilidades, hasta la renuncia de quienes manejan la comunicación. El representante del PSOE en el parlamento buscó apaciguar la controversia interna exigiendo aclaraciones, una acción vista como un movimiento para evitar que la situación afectara de lleno a Marlaska. Desde el ejecutivo se defendió una y otra vez que el escrito jamas sirvió para dictar el acceso a las noticias o las comparecencias de prensa, pero dicha defensa no calmó la controversia.
Aparte de los descargos ministeriales, el asunto golpea un punto delicado de la democracia en España: la vinculación entre los que mandan en política y los que mueven la información. La labor de informar ha sufrido bastante en tiempos recientes —trabajos precarios, periódicos que cerraron, dueños que acumulan varios— debilitando sus defensas frente a apreturas de cualquier clase. Un expediente que etiqueta a periodistas ideológicamente desde un ente gubernamental, aparte de ser dudosamente legal, suscita dudas de si el acceso a la información que importa a la gente podría pivotar en la afinidad ideológica de quien la solicita. Esta practica, las normativas de transparencia y la doctrina del Tribunal Constitucional han estado luchando contra eso.
Legalmente, el asunto podría tener posibilidades. El manejo de datos privados con objetivos ideológicos esta categorizado bajo el Reglamento General de Protección de Datos como uno especial, sujeto a protecciones incrementadas. Que una oficina oficial creara archivos ideológicos de reporteros sin una base legal valida podría ser una violación severa de protección de datos, aparte de un probable crimen contra los derechos esenciales. La Agencia Española de Protección de Datos estaría facultada para intervenir por su cuenta, y los afectados podrían buscar reparación legal para corregir, eliminar y obtener las compensaciones apropiadas.
Este suceso también nos deja con una meditación mas profunda. En una época donde la confianza en los medios es algo poco común y peleado, la revelación que el mismo Gobierno catalogaba a informadores por sus ideas apoya la opinión de que el periodismo critico tiene un coste. La declaración de Marlaska, calificada como «documento de trabajo,» ya ha pasado a la historia política de este septiembre; falta saber si pasará a un proceso judicial. Lo indiscutible es que los estudios de noticias españoles, ahora mas que siempre, supervisan a quien vigila.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
CLAUDIA VALEAN CARPA
Inventora en España desde 2022 y profesional con sólida trayectoria en liderazgo, gestión estratégica y dirección de equipos. Con experiencia internacional vinculada al ámbito de la investigación y más de 17 años de experiencia en gestión profesional y desarrollo organizativo.
Comprometida con la excelencia, la innovación y el crecimiento continuo, considero que el liderazgo se construye a través de la perseverancia, la visión estratégica y la capacidad de generar valor en cada proyecto. Destaco por mi capacidad de organización, coordinación de equipos y orientación a resultados en entornos dinámicos y de alta responsabilidad.

