La carrera mundial por la inteligencia artificial ha abierto un nuevo frente de competencia: ya no basta con desarrollar los mejores algoritmos. Mark Zuckerberg y Elon Musk advirtieron ante ministros de Tecnología del G20 que el futuro de la IA dependerá de la capacidad de construir rápidamente enormes centros de datos y, sobre todo, de generar la gigantesca cantidad de energía eléctrica que estas instalaciones requieren.
Los dos empresarios participaron virtualmente en una reunión celebrada en Chapel Hill, Carolina del Norte, organizada bajo la presidencia estadounidense del G20. El encuentro estuvo centrado en las oportunidades económicas de la inteligencia artificial, pero también en el debate sobre hasta dónde deben llegar las regulaciones gubernamentales sobre esta tecnología.
La nueva carrera no es solo tecnológica: también es energética
El mensaje de Musk fue especialmente contundente. El empresario alertó sobre una posible escasez significativa de energía para abastecer el crecimiento de la infraestructura de inteligencia artificial, una situación que, según su visión, podría convertirse en una ventaja estratégica para países con mayor capacidad de generación eléctrica.
Los centros de datos utilizados para entrenar y operar modelos avanzados de IA consumen enormes cantidades de electricidad. Servidores, procesadores especializados y sistemas de refrigeración necesitan funcionar de manera continua, lo que está obligando a gobiernos y empresas a reconsiderar sus planes de expansión energética.
El problema ya genera tensiones en Estados Unidos. El crecimiento de las solicitudes de conexión eléctrica para nuevos centros de datos ha llevado a autoridades de algunos estados a revisar proyectos y exigir mayores garantías sobre su viabilidad, ante el temor de que una demanda excesiva pueda afectar la estabilidad de las redes y aumentar los costos para los consumidores.
Zuckerberg advierte sobre la falta de trabajadores especializados
Por su parte, Zuckerberg destacó otro obstáculo para la expansión de la IA: la escasez de mano de obra especializada para construir la infraestructura física.
El director ejecutivo de Meta sostuvo que la expansión de los centros de datos podría generar cientos de miles e incluso millones de puestos de trabajo en actividades técnicas y especializadas. Sin embargo, reconoció que las empresas enfrentan dificultades para encontrar suficientes trabajadores capaces de responder al ritmo de construcción que exige la nueva industria.
La afirmación revela una transformación profunda del sector tecnológico. La revolución de la IA no depende únicamente de ingenieros informáticos y programadores. También necesita electricistas, técnicos, especialistas en refrigeración, constructores y profesionales capaces de levantar y mantener instalaciones de enorme complejidad.
El G20 debate entre menos regulación y mayor control
La reunión también expuso las diferencias internacionales sobre cómo gobernar la inteligencia artificial. Estados Unidos defendió un enfoque de regulación limitada, argumentando que imponer restricciones excesivas podría frenar la innovación y perjudicar la competitividad tecnológica.
Musk criticó especialmente lo que considera un exceso de regulación tecnológica en Europa, mientras que otros participantes señalaron la necesidad de establecer mecanismos de seguridad y cooperación internacional frente a los riesgos de sistemas cada vez más avanzados.
El debate ocurre en un momento en que la IA avanza simultáneamente en sectores como la medicina, la educación, las comunicaciones, la industria, las finanzas y la defensa. La pregunta ya no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino quién tendrá la infraestructura necesaria para desarrollarla y controlarla.
Un desafío que también llega al MERCOSUR
Para los países del MERCOSUR, la discusión tiene una importancia estratégica. La región cuenta con recursos energéticos relevantes, experiencia en energías renovables y una creciente demanda de servicios digitales.
Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia podrían enfrentar una oportunidad para atraer inversiones en infraestructura digital, aunque el desafío será garantizar que la expansión tecnológica no genere presión excesiva sobre las redes eléctricas ni se convierta simplemente en una actividad controlada desde el exterior.
La disponibilidad de energía competitiva, conectividad internacional, estabilidad regulatoria y formación de profesionales serán factores decisivos en la competencia por atraer centros de procesamiento de datos.
El desafío, según especialistas y empresas del sector, será encontrar un equilibrio entre crecimiento tecnológico, soberanía digital, consumo energético y protección ambiental.
La advertencia lanzada por Zuckerberg y Musk ante el G20 deja una conclusión clara: la próxima gran disputa por la inteligencia artificial no se librará únicamente en laboratorios y oficinas de Silicon Valley. También se decidirá en centrales eléctricas, redes de transmisión, universidades y gigantescos centros de datos capaces de mantener funcionando las máquinas que están transformando la economía mundial.
Foto: Archivo / AFP
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