Para muchos viajeros, elegir un destino ya no depende únicamente de sus monumentos, playas o paisajes. La gastronomía se ha convertido en una poderosa razón para viajar. Desde un pequeño puesto callejero hasta un restaurante de alta cocina, algunas ciudades ofrecen experiencias capaces de contar la historia, la cultura y la identidad de todo un país a través de sus sabores.
Una guía difundida recientemente destaca a Tokio, París, Ciudad de México, Bangkok, Barcelona, Nueva York y Lima como siete grandes destinos internacionales para quienes desean convertir cada viaje en una experiencia culinaria.
Sin embargo, la competencia por el título de capital gastronómica mundial es cada vez más intensa. Rankings internacionales recientes también han situado a Lima, Bangkok y Ciudad de México entre los destinos culinarios más destacados del planeta en 2026.
Tokio, Japón: precisión y tradición en cada plato
Tokio representa uno de los grandes universos gastronómicos del mundo. La capital japonesa permite pasar de un exclusivo restaurante de sushi a un pequeño local especializado en ramen sin perder la exigencia por la calidad.
El sushi, sashimi, ramen, tempura, yakitori y la cocina kaiseki forman parte de una oferta inmensa. La ciudad destaca tanto por su alta gastronomía como por sus pequeños establecimientos familiares, donde generaciones enteras han perfeccionado una misma receta.
Para el viajero, Tokio demuestra que la gastronomía japonesa no se limita a los platos conocidos internacionalmente: cada barrio puede ofrecer una experiencia completamente diferente.
París, Francia: la ciudad donde comer también es parte del arte
París mantiene una posición privilegiada en el imaginario gastronómico mundial. La capital francesa es sinónimo de panadería, pastelería, quesos, vinos y una tradición culinaria que ha influido en cocinas de numerosos países.
Un simple desayuno puede convertirse en una experiencia: croissants, baguettes recién horneadas, pain au chocolat y café forman parte de la vida cotidiana parisina. Pero la ciudad también ofrece una enorme variedad de bistrós y restaurantes de alta cocina.
La creciente diversidad cultural ha ampliado además la oferta. París permite encontrar sabores de África, Asia, Medio Oriente y América, convirtiéndose en una ciudad donde la tradición francesa convive con una gastronomía cada vez más global.
Ciudad de México: el gran laboratorio de los sabores mexicanos
Ciudad de México es uno de los destinos más vibrantes para quienes buscan gastronomía auténtica y diversa.
Sus mercados, puestos callejeros y restaurantes representan diferentes expresiones de una cocina profundamente vinculada a la historia del país. Los tacos, quesadillas, tamales y numerosas salsas elaboradas con ingredientes autóctonos conviven con propuestas contemporáneas que han llevado la cocina mexicana a la alta gastronomía internacional.
La fuerza culinaria de la capital mexicana está precisamente en esa diversidad: se puede desayunar en un mercado tradicional, almorzar comida callejera y terminar la jornada en un restaurante reconocido internacionalmente.
Bangkok, Tailandia: la gran capital de la comida callejera
Pocas ciudades ofrecen una relación tan intensa entre la vida urbana y la comida como Bangkok.
Sus calles y mercados nocturnos están llenos de aromas, especias y preparaciones realizadas frente al cliente. El pad thai, tom yum y mango sticky rice son algunos de los platos que atraen a visitantes de todo el mundo.
Pero Bangkok no vive solamente de su famosa comida callejera. En los últimos años, la ciudad también ha desarrollado una escena de alta gastronomía que reinterpreta recetas tradicionales con técnicas contemporáneas.
En 2026, Bangkok fue situada en el segundo lugar mundial en una clasificación gastronómica de Time Out basada en las opiniones de más de 24.000 residentes y el análisis de expertos internacionales.
Barcelona: tradición mediterránea e innovación
Barcelona ofrece una combinación difícil de encontrar en otros destinos: mercados tradicionales, bares populares y restaurantes de vanguardia.
Las tapas, los productos del Mediterráneo y la cocina catalana forman parte de una identidad gastronómica que también se ha caracterizado por la innovación. Mercados como La Boquería siguen siendo puntos de referencia para quienes desean conocer la variedad de ingredientes y productos de la región.
La ciudad permite recorrer diferentes estilos en pocos kilómetros: desde una comida sencilla acompañada de productos locales hasta propuestas experimentales desarrolladas por chefs de prestigio internacional.
Nueva York: un viaje gastronómico sin salir de la ciudad
Nueva York es, probablemente, una de las ciudades donde resulta más fácil recorrer el mundo a través de la comida.
La inmigración transformó su identidad culinaria y permitió el desarrollo de barrios con una fuerte personalidad gastronómica. Pizza neoyorquina, comida italiana, especialidades asiáticas, cocina latinoamericana, hamburguesas y alta gastronomía conviven en una oferta prácticamente inagotable.
Un visitante puede comenzar el día en Chinatown, descubrir sabores italianos y terminar la noche en un restaurante de cocina contemporánea sin abandonar la misma ciudad. Esa diversidad es una de las principales razones por las que Nueva York continúa siendo uno de los grandes destinos para los viajeros gastronómicos.
Lima, Perú: América Latina conquista el paladar del mundo
La presencia de Lima en cualquier conversación sobre grandes capitales gastronómicas parece hoy inevitable.
La cocina peruana combina tradiciones indígenas con influencias españolas, africanas, chinas y japonesas. El resultado es una gastronomía extraordinariamente diversa, donde conviven recetas ancestrales y una de las escenas de alta cocina más dinámicas del mundo.
El ceviche es uno de sus grandes símbolos, pero la experiencia culinaria de Lima incluye una enorme variedad de papas, maíces, pescados, carnes y productos procedentes de las diferentes regiones del Perú.
En junio de 2026, Time Out colocó a Lima en el primer lugar mundial entre las mejores ciudades para comer, destacando su diversidad regional, el uso de ingredientes nativos y la renovación de recetas tradicionales.
Viajar para descubrir un país a través de su mesa
Los rankings gastronómicos pueden variar según el criterio utilizado. Algunas clasificaciones priorizan la alta cocina y las estrellas Michelin; otras valoran la comida callejera, los precios, los mercados y las opiniones de los propios habitantes.
Por ejemplo, una clasificación de TasteAtlas basada en cientos de miles de valoraciones de platos sitúa a Nápoles, Italia, entre las grandes referencias gastronómicas del planeta, demostrando que no existe una única respuesta a la pregunta sobre dónde se come mejor.
Lo cierto es que el turismo gastronómico continúa creciendo porque ofrece algo más que una buena comida. Permite conocer la historia de una ciudad, conversar con sus habitantes, descubrir productos desconocidos y comprender cómo la geografía y las migraciones han construido la identidad de un pueblo.
Tokio ofrece precisión; París, tradición; Ciudad de México, intensidad; Bangkok, aromas; Barcelona, creatividad; Nueva York, diversidad; y Lima, una extraordinaria fusión de culturas. Siete ciudades diferentes con un mismo argumento para hacer las maletas: descubrir el mundo, un plato a la vez.
¡Buen provecho y que cada viaje esté lleno de nuevos sabores y recuerdos inolvidables!
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Tecnología: las baterías cuánticas prometen cambiar la forma de almacenar energía, pero todavía están lejos del celular
- ★Salud: el hula hula deja de ser un juego y sorprende por sus beneficios para el corazón y el abdomen
- ★Ciencia: un estudio advierte que el alcohol durante la adolescencia puede dejar cambios duraderos en el cerebro
- ★Ciencia: un estudio revela cuánto y cómo les hablan las personas a sus perros y gatos
- ★Ciencia: descubren un extraño mundo con posibles reservas de agua cuyo año dura apenas 14 horas


